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Expectativas 2023

El encarecimiento desproporcionado del costo de vida va a golpear fuertemente el bolsillo de los colombianos.
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Ecos del Combeima
10 Ene 2023 - 6:53 COT por Ecos del Combeima

Cada vez que inicia un nuevo año las expectativas generales y particulares son las más altas, pues se tiene la ilusión que todo puede llegar a ser mejor. Aunque no quiero ser pesimista, las circunstancias que se dan en la primera semana del 2023 no auguran algo positivo para el país en los 358 días que nos quedan. 

Muchos celebraron la decisión de aumentar el salario mínimo en un 16 % y el subsidio de transporte en un 20 %. Sin embargo, el encarecimiento desproporcionado del costo de vida va a golpear fuertemente el bolsillo de los colombianos, por ejemplo: sube el impuesto a consumo 8%, la gasolina 13%, el transporte público en 12.5 %, peajes el 20 %, alimentos procesados el 25 %, tiquetes aéreos y hoteles  hasta el 40 %, plataformas digitales el 20 %, el arancel a la ropa importada el 40 % y los arrendamientos pueden llegar hasta el 13.12 % según Fedelonjas.

Adicional a todo lo anterior, el Gobierno Nacional, responsable en buena parte del fuerte incremento de impuestos y de la desmedida inflación, en un acto de total improvisación emite una circular conjunta desde el Departamento Administrativo de la Función Pública -DAFP- y el  Director De La Escuela Superior De Administración Publica -ESAP-, que tuvo que ser aclarada por Colombia Compra Eficiente, dio unos “lineamientos” sobre la contratación de prestación de servicios en el sector público recomendando entre otras: que los contratos de prestación de servicios no pueden exceder de cuatro (4) meses para que en ese tiempo, las entidades públicas preparen la ampliación de su planta de personal. 

De acuerdo al DAFP, son mas de 910.000 los contratos de prestación de servicios que a corte noviembre de 2022 ha suscrito el Estado, es decir, que casi un millón de personas están contratadas por esta modalidad; entonces, al querer limitar la contratación de prestación de servicios con la intención de ampliar plantas de personal miles de personas se quedarían desempleadas, toda vez que, el costo de seguridad y prestaciones sociales es muy grande para que las entidades asuman ese gasto dentro de su funcionamiento. 

Ahora bien, ya hablando en Derecho, una circular conjunta no tiene carácter vinculante, lo que significa que las entidades no tienen la obligación de cumplirla. Si desde el Gobierno Nacional quieren cambiar algún elemento del contrato de prestación de servicios, deben modificar la Ley 80  de 1993 que tiene por objeto disponer las reglas y principios que rigen los contratos de las entidades estatales, ante el Congreso de la República. 

Nos siguen administrando dando tumbos, basados en especulaciones y con anuncios irrealizables. Así como ha sucedido con la extracción de hidrocarburos, con la “paz total”, con la compra del tierras, los subsidios y demás, son saltos al vacío que no vaticinan algo bueno para este año, ni para los que vengan.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.