Comunicador Social-Periodista. Máster en Dirección de Relaciones Públicas y Gabinetes de Comunicación. Profesor Universitario.
Experiencia de 19 años en periodismo regional.
Hoy, cuando entre al cubículo, pensaré en algo más importante que una campaña o un candidato. Pensaré en el país que quiero dejarle a mi hijo y a todos aquellos que vienen detrás de nosotros.
La incertidumbre electoral no es solo política. Para quienes tienen un negocio, tiene nombre propio: costo del dólar, reglas tributarias, carga laboral, acceso a crédito. Todo aquello que define si vale la pena contratar un empleado más, abrir una segunda sede o arriesgar capital en un nuevo proyecto.
Hace tiempo estamos hablando de tierras improductivas, áreas con una vaca por hectárea, campesinos sin tierra y regiones abandonadas, donde el Estado solo aparece en elecciones. Y eso no es carreta.
La Alcaldía de Ibagué le otorgó a la empresa León Gráficas SAS un contrato por valor de $4.416.501.840, y la controversia surge porque, frente al proceso licitatorio, podría haberse dado un posible direccionamiento en los requisitos del pliego.
Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.
Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.
¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?
Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.