Invierto mi liderazgo por Colombia
Hay dos cosas que llenan mi alma semanalmente. Una es mi clase de economía, ahora en la Universidad EIA, donde aprendo mucho de mis estudiantes. Y la otra, mi columna semanal en distintos medios. Esta nutre mi conocimiento de Colombia, me obliga a imaginar futuros optimistas y me permite otro diálogo crítico con muchos lectores, porque mis redes son abiertas al debate respetuoso.
Por eso no puedo dejar de sentir nostalgia en este momento, porque llegó el momento de apartarme de estos caminos por un tiempo, que espero sea más largo. Mi maestro, Alfonso Casas Morales, me enseñó a la manera de Santa Teresa, que quienes habíamos recibido algo más en la vida, debíamos tener una espalda más ancha para asumir más responsabilidades.
Nunca imaginé tomar esta decisión, ni lo tenía planeado, pero siento que el país hoy nos llama en un momento trascendental de su historia. Están en riesgo nuestra democracia y sus instituciones. Podemos saltar al vacío de un modelo económico que va en contravía de la forma como el mundo ha logrado prosperidad. Nadie niega todos nuestros problemas estructurales, pero ellos requieren soluciones que no destruyan lo construido, para descubrir lo que ha fracasado en la humanidad.
Por eso he decidido “invertir el liderazgo”, porque la patria siempre será después de Dios y mi familia, lo primero. Alguien podrá decir que es una decisión equivocada y lo respeto, para mí es la simple expresión de quien siempre ha creído en que servir nos hace grandes y que “quien no vino al mundo para servir no sirve para vivir”. Y hoy me apuesto al servicio de que Colombia no caiga en el abismo.
Actuando conforme a estas convicciones, me he sumado como fórmula Vicepresidencial de Abelardo de la Espriella. Usted apreciado lector puede o no compartirlo, pero lo invito a que construyamos ahora con su apoyo o más adelante como país, a superar la lógica de la orilla del puente, a recorrer el puente y descubrir que usted y yo podemos tener propósitos comunes. ¿Quién no quiere una Colombia más próspera y equitativa, con más oportunidades, que supere la pobreza y sobre todo más íntegra?
Al hacer parte de este proyecto político creo aportar conocimiento y experiencia en lo público, compartir aprendizajes de servicio al país, aportar ideas en economía, desarrollo productivo, internacionalización y educación, sumar ideas para recuperar la esperanza y construir incluso aún sobre los avances de este gobierno. Me apuesto personalmente por propuestas audaces en oportunidades por los trabajadores, campesinos, jóvenes, adultos mayores, tenderos y microempresarios, mujeres, personas en situación de discapacidad, minorías étnicas, religiosas y de género, y todos los que esperen más amor que odio o resentimiento. Los que ansían integridad, ejemplos de vida y menos “camorra”. Soy una persona que aprendí en la academia, que se vale construir “unidad en la diversidad”, que debemos escuchar a todos y que al final siempre debe primar el propósito superior.
Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.