Municipios PDET: entre el ajuste institucional y una nueva oportunidad
"Si no está roto, rómpalo", libro de Robert Kriegel, que leímos hace muchos años y cobra vigencia en un país tan político y cambiante como el nuestro, obligado a adoptar ajustes como las ya anunciadas por la nueva derecha popular que gobernará el país.
Ajustes y cambios que se ven venir en las ¨agencias¨ creadas en los últimos gobiernos para ejecutar sus políticas públicas; entidades hoy vigentes y robustas, que impactan sectores claves como el minero-energético, la infraestructura y el agropecuario. Seguramente, todas y cada una de ellas, serán objeto de una evaluación institucional profunda que justifique su permanencia, transformación, fusión o eliminación. Entre ellas, la Agencia Nacional de Tierras (ANT), la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la Agencia Presidencial de Cooperación (APC), y finalmente, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) que muchos consideran será la primera en recibir cristiana sepultura.
Existen dos agencias en particular que podrían sobrevivir después de una cirugía operacional y funcional: la primera, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), y la segunda, la Agencia de Renovación del Territorio (ART), que hoy depende del DAPRE que seguramente también será objeto de un reacomodamiento institucional.
La ANI podría salvarse, porque sin duda la infraestructura será una de las mayores apuestas del nuevo gobierno, no solo para recuperar el tiempo perdido, sino para reducir el rezago vial nacional.
La ART, igualmente importante, tiene lo que no posee la ANI: una bancada de 16 congresistas, de los cuales 11 se han declarado de gobierno; y no es para menos, porque en esos territorios históricamente identificados como de izquierda, la fatiga gubernamental y el descontrol territorial, dieron paso a un discurso de seguridad y autoridad promovido desde la campaña del hoy presidente electo, quien le arrebató a esa izquierda 73 de los 167 municipios de paz. Ganó con contundencia en el Urabá Antioqueño, Bajo Cauca, Magdalena Medio y el Catatumbo, pero especialmente en todos los municipios CITREP del Tolima, que para este departamento corresponde exactamente a los municipios PDET: Chaparral, Planadas, Rioblanco y Ataco, donde la victoria del nuevo presidente, fue contundente.
Pero es que además de haber obtenido un amplio respaldo electoral en esa Circunscripción Especial de Paz, contará con el apoyo de la mayoría de sus representantes como bancada de gobierno. Y eso no es todo. Lo más relevante es que la ART, o como se le vaya a denominar después de los ajustes; coordina uno de los instrumentos más exitosos de los últimos años: el mecanismo de Obras por Impuestos, que ha demostrado ser más efectivo que muchas formas tradicionales de inversión pública. El vicepresidente Restrepo, particularmente, ha dejado entrever que le dará toda la fuerza necesaria para coadyuvar en la transformación socioeconómica del país.
Así las cosas, los municipios PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial), que en plena campaña, el gobierno de turno trató de mezclar y confundir con la fallida Paz Total. Inducida confusión que obligó a repensar el papel de estas ¨agencias¨, donde sin profundizar mucho se podría deducir que al presupuesto nacional le cuesta más sostener ese aparato administrativo que la inversión efectiva en territorio, que es la que finalmente impacta el bienestar de las comunidades. Valdría la pena comparar el gasto de funcionamiento con la inversión real para comprobarlo.
Sin embargo, parece no ser el principal problema al que hace referencia el nuevo gobierno. Quizá sea la ausencia de indicadores que evidencien el impacto real de esas políticas públicas, o tal vez se han hecho cosas que no sirvieron para reparar eficazmente el abandono histórico del Estado sobre esos territorios, ni para resarcir las afectaciones derivadas del conflicto armado.
Pero si no está roto, toca romperlo. No porque que haya estado mal concebido, sino que terminó desnaturalizado por la politiquería, el desconocimiento y la desidia administrativa. La reforma llevará a revisar cada agencia nacional, pero la ART tiene una particularidad política y económica que la convierte en la entidad con mayor posibilidad de mantenerse, aunque probablemente con una profunda reestructuración.
El pueblo habló y decidió. Esa Circunscripción Especial dio un giro y respaldó al nuevo gobierno, esperando que los municipios PDET tengan la oportunidad que les fue negada. El reto es enorme, pero la oportunidad mucho mayor.