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IBAGUÉ - COLOMBIA, 03.Julio.2020
Inacar
  |   17.Junio.2020   |   Por:  
Carolina Toro

Abandonados, maltratados y hambrientos

Crédito: 
Javier Pérez / Ecos del Combeima
Tener los animales amarrados es un acto de maltrato, dejarlos encerrados en un balcón día y noche es maltrato, dejarlos en una terraza sin protección de sol y lluvia es maltrato, no darles alimento es maltrato y por supuesto golpearlos es maltrato. Por Carolina Toro.

“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales", decía Mahatma Gandhi. El número de animales en las calles en situación de abandono es evidencia no solo de nuestra falta de sensibilización si no del subdesarrollo. En los últimos años afortunadamente ha venido incrementándose la participación de animalistas en el Congreso y en entidades públicas contribuyendo a ejecutar acciones  en pro de la causa animalista y a la promulgación de leyes como la 1774 del 2016 en cuyo objeto dispone:  “Los animales como seres sintientes no son cosas, recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”; más adelante dicha ley expone los principios bajo los cuales se debe regir nuestro relacionamiento con los animales, principios que son desconocidos y que vale la pena resaltar: “Protección al animal. El trato a los animales se basa en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia, y trato cruel; b) Bienestar animal. En el cuidado de los animales, el responsable o tenedor de ellos asegurará como mínimo: 1. Que no sufran hambre ni sed, 2. Que no sufran injustificadamente malestar físico ni dolor; 3. Que no les sean provocadas enfermedades por negligencia o descuido: 4. Que no sean sometidos a condiciones de miedo ni estrés; 5. Que puedan manifestar su comportamiento natural;  c) Solidaridad social. El Estado, la sociedad y sus miembros tienen la obligación de asistir y  proteger a los animales con acciones diligentes ante situaciones que pongan en peligro su vida, su salud o su integridad física.” En la actualidad, en redes sociales ya son muchos grupos los que promueven rescates, adopciones y tratos dignos, llevando así a la realidad los principios enunciados en la ley. Una porción de la ciudadanía es empática con la causa y ha exigido y promovido cambios para beneficiar a los invisibles e indefensos animales, por ejemplo, ya pasó el primer debate en el Congreso de la Republica, el proyecto de Ley que prohíbe el cautiverio  de aves, lo cual constituye un valioso avance hacia una sociedad justa y respetuosa con los animales y el medio ambiente. Una solución para acabar con el maltrato sería prohibir el comercio de animales, que en un futuro se tengan que certificar los dueños de las mascotas, acreditando el conocimiento en el cuidado de las mismas, y tener una educación en los colegios que fomente  valores como el respeto por los animales.

Vale la pena resaltar es que hemos ido avanzando como sociedad cuando vemos manifestaciones en contra del maltrato, cuando existe el reproche social cuando se exhibe para la venta un perro o un gato en redes sociales, cuando se hacen plantones exigiendo justicia para los agresores de los animales, se exige cumplimiento a las autoridades frente a los compromisos adquiridos en las campañas, cuando hay colectivos que protestan por las corridas de toros, por las peleas de gallos, de perros, por la comercialización de animales, etc.  Los defensores de los animales, son una comunidad enorme dispuesta a transformar la vida de muchos animales, brindándoles una segunda oportunidad; solo hay que ver cualquier historia de rescatistas que buscan ayudas para salvar las vidas de animales abandonados y sentir profundo dolor ante la indiferencia de algunos seres humanos. Cuando se tiene la oportunidad de ayudar, surgen sentimientos encontrados, pues de un lado la impotencia de no poder hacer más,  pues el número de animales necesitados es incalculable, y por otro lado, la alegría de haber cambiado el mundo de un ser indefenso. Es irónico que el perro sea el mejor amigo del hombre, y por su parte el hombre  sea su principal agresor; afortunadamente, en Ibagué tenemos una red de rescatistas muy comprometida, que sufre el día a día de cada animalito que rescata, existen fundaciones que trabajan a diario para recaudar fondos que les permitan continuar sus obras y gracias al trabajo de todos ellos, muchos perros y gatos  indefensos abandonados pueden tener un hogar o un final menos cruel. En el centro de Ibagué, los mismos comerciantes donan comida y agua para los perros callejeros, existen fundaciones como Provoz, que hace esterilizaciones gratis, otras brindan alimento, rescatistas independientes como Nidia Morales y muchos otros como ella, que de sus propios recursos y con algunas ayudas externas, lideran rescates y adopciones contribuyendo así a atenuar el sufrimiento del que padecen a diario y  contagiando, palabra de moda ahora, a muchos como yo que nos conmovemos con las historias de maltrato y decidimos ayudar.  La crisis actual que nos trajo el Covid-19, ha incrementado el abandono debido a la falsa creencia de contagio proveniente de las mascotas, o por no tener cómo mantenerlas; es muy común que ahora los dejen abandonados en las puertas de las casas de los rescatistas, o amarrados en un parque y otros humanos infames han sido capaces de botarlos como basura en otros barrios y hasta en  pueblos cercanos a la ciudad. Cuando se conoce de estos casos, es imposible ser indiferente y no sentir compasión y dolor por casos tales como perros o gatos quemados con ácido, golpeados, atropellados, utilizados para reproducirse en las peores condiciones de higiene y alimentación, violados, hembras abandonadas porque resultan embarazadas, abandonos a causa de una enfermedad,  vejez, o moribundos a los dejan a su suerte mientras los comen vivos los gusanos; también hay historias de perros y gatos que nacieron en el abandono y han tenido una vida llena de hambre, frio y dolor.  La lista de actos de maltrato es larga, pero afortunadamente, la lista de quienes ayudan también lo es y nuestra región, que posee un alto número de animales en estado de abandono, también tiene instituciones y personas que velan por el bienestar de ellos.  Infortunadamente no son los suficientes para acabar con el sufrimiento de todos, pero su labor de rescate y esterilización, impacta favorablemente a los animales y a las personas  generosas que deciden aportar. Si salen a la calle y ven un animal estado crítico, pueden ayudarlo brindándole atención médica, y si no tienen los recursos para hacerlo, puede llamar a CAPA, que es la entidad que los recoge, los recupera y los da en adopción. Una labor muy importante es la esterilización, pues según los expertos, cada perro esterilizado significa 5.000 perros menos en  la calle, los gatos el número debe ser mayor, así que si usted quiere ayudar, puede aportar a las fundaciones y rescatistas que promueven campañas de esterilización. A muchos animales se llega tarde, pero al menos queda el consuelo de haberles dado una muerte digna, con amor y cuidado, a otros tantos se les ha podido dar la oportunidad de vivir sanos y con hogares donde los cuiden y los amen. Esta labor llena el alma y contagia a quienes la pueden ver.  Si evidencian un caso de maltrato o abandono también lo pueden denunciar ante la Policía Nacional o ante CAPA. Tener los animales amarrados es un acto de maltrato, dejarlos encerrados en un balcón día y noche es maltrato, dejarlos en una terraza sin protección de sol y lluvia es maltrato, no darles alimento es maltrato y por supuesto golpearlos es maltrato. Cada uno puede hacer la diferencia en la vida de un animal abandonado o maltratado. Muchos critican la humanización de las mascotas porque les celebran el cumpleaños y porque los tratan como hijos, pero acaso eso afecta a alguien? Por el contrario, el dueño se llena el alma de amor y la mascota recibe cariño y cuidado. No hagamos parte de la cadena de maltrato fomentando la cría de animales, pues es muy doloroso para las madres perder a sus hijos y estar en constante estado de gestación, pues al igual que a nosotras, a ellas también les duele  y el instinto de amor materno es igual al nuestro. La propuesta es adoptar y salvar la vida de animalitos que esperan un hogar. Al rescatar o ayudar a un animal, cualquiera que sea, no solamente esta salvándole la vida, le está dando valor y sentido a su propia vida. ADOPTE, NO COMPRE.  

Para quienes piensen que un hay que ayudar prioritariamente a los niños, ancianos, y personas en general, les digo que estoy completamente de acuerdo con eso y los animo a que lo hagan. Es muy común escuchar reproches por apoyar las causas animalistas “habiendo tanta gente muriéndose de hambre”. A ellos les pregunto siempre que cuántas personas en condición de pobreza y hambre han sentado en sus mesas? Ayude  y sea solidario con la causa que elija y no cuestione la causa ajena que no es nada excluyente con otras obras.

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