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¿Estaremos bien censados?

En el top de las diez grandes ciudades, Ibagué ocupa el octavo lugar y en comparación con el censo del 2005, para el 2018 tuvo un crecimiento porcentual tan solo del 1%. La pregunta del millón, ¿por qué tan bajo el crecimiento poblacional en Ibagué? Por: Laura Castro.
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9 Jul 2019 - 7:41 COT por Ecos del Combeima

Según las estadísticas de la ONU, la población mundial en el 2050 será de 8.300 millones de personas y para finales de siglo la variante de proyección muestra que el crecimiento demográfico disminuirá a 0.1% y se volverá negativo más allá del 2100.  Afirma este organismo que la población mundial nunca volverá a duplicarse.

Con los resultados finales del último censo en Colombia, entregados la semana anterior por parte del DANE la población del país es de 48.258.499, pero en noviembre de 2018 la entidad comunicó que el censo arrojaría un total de 45.5 millones de habitantes, y mucho antes dijo que la proyección daba para que la población llegara a 50 millones. ¿Errores estadísticos de proyección?

En el top de las diez grandes ciudades, Ibagué ocupa el octavo lugar y en comparación con el censo del 2005, para el 2018 tuvo un crecimiento porcentual tan solo del 1%. Bogotá en primer lugar creció por encima del 6%, Medellín lo hizo con cerca del 8%, increíblemente Cali y Cartagena caen en 192.501 y 7.454 habitantes respectivamente y su crecimiento fue negativo.

La pregunta del millón, ¿por qué tan bajo el crecimiento poblacional en Ibagué? Algunas posibles respuestas:

Persisten los errores estadísticos en el DANE. Estamos a tono con lo que será la tendencia mundial. Ibagué contribuye al crecimiento poblacional de la capital de la República. Los nuevos hogares aplazan o programan la llegada de sus hijos. Las mujeres que son mayoría, están ocupadas estudiando o preparándose y conformar una familia no es su prioridad. La fuga de talentos. Mucho ibaguereño salió al exterior a prepararse y no regresó a su tierra natal. Los egresados de las universidades no encuentran opciones de trabajo y se van de la ciudad en busca de mejores oportunidades.

Los programas de prevención del embarazo en adolescentes han dado resultados. La tasa de mortalidad en Ibagué es alta, o mejor se mueren muchos y nacen pocos. La inseguridad y la falta de escenarios deportivos, hacen que muchas familias abandonen la ciudad. Los innovadores y emprendedores no encuentran propicio el lugar para desarrollar proyectos.

Ibagué ha perdido atractivo como el mejor vividero, específicamente para traer la familia, educar a los hijos, cimentar y consolidar proyectos de vida. Por el contrario se volvió opción para las personas mayores, por considerarla una ciudad quieta, apacible, tranquila y sin mucho ruido financiero, comercial e industrial.

Estas cifras solo pueden ser validadas o convalidadas por un equipo técnico de la Alcaldía de la ciudad, con sus bases de datos en salud, educación, vivienda y las que permiten una proyección más cercana a la realidad, pues el censo poblacional es la base para decisiones trascendentales en todos los órdenes e instancias.

En cuanto a los programas y proyectos de inversión que otorga el gobierno nacional, es desfavorable mostrar decrecimiento, porque de alguna manera se pierde importancia y liderazgo para cobertura.

Con las cifras que entrego el DANE, cabe la duda de la idoneidad y eficacia de cómo fue realizado el último censo, por eso más de uno se preguntara ¿estaremos bien censados?

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Esa es la realidad de nuestra sociedad que no sale en los comerciales de televisión. La que celebra con palabras pero no protege con hechos. La que aplaude la maternidad el segundo domingo de mayo y la ignora los otros 364 días del año.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es entender el enorme valor estratégico que empieza a adquirir el turismo para el desarrollo regional.

Por todo eso resulta fundamental articular el ordenamiento territorial del departamento mediante el POD y las directrices de ocupación del suelo, permitiendo soportar transporte carretero, férreo y aeroportuario.

Hoy cuando el país lo despide con palabras generosas, incluso de parte de varios de sus contradictores y de personajes como el presidente Petro, con quien tuvo profundas diferencias, es preciso mencionar que la historia política colombiana deberá recordarlo como un estadista influyente, preparado y determinante, que le hará mucha falta al país.

Qué bonito hablar de justicia, equidad y seguridad; de estrategias de mano dura o de acuerdos de paz.

En ciudades como Ibagué, donde el movimiento económico se siente en la calle todos los días, es común escuchar que aquí la gente trabaja duro.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.