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¿Volver al desorden?

Devolver apuestas culturales y tradicionales como las paradas de comparsas a la carrera Quinta no es una propuesta lógica y sensata, más bien pareciera ser una jugada populista por congraciarse con un grupo de amigos que pueda representar votos, sin importar que se anteponga el bien particular sobre el general. Por: Andrés Forero.
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Alcaldía de Ibagué
30 Mayo 2019 - 10:20 COT por Ecos del Combeima

Un golpe de audacia pareciera ser el propósito que inspiró el movimiento de los asesores de campaña que pusieron a hablar por estos días al precandidato a la Alcaldía de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado, sobre el futuro de las festividades de junio en la ciudad.

Pero el intento por mostrarse enterado de las realidades locales y dar contundentes impactos de opinión en los medios resultó un mensaje de peligrosas y desacertadas interpretaciones.

Y es que de las pocas cosas buenas que se le reconocen a la administración que termina, una fue haber intentado darle orden a eventos como los tradicionales desfiles que al pasar de la carrera Quinta a la avenida Ferrocarril neutralizaron focos de desorden que en el pasado convertían la principal arteria vial de la ciudad en el orinal público más grande del país (para competir por un Guinness) y epicentro de bochornosos hechos de inseguridad y perturbación a la convivencia ciudadana.

Así las cosas, devolver apuestas culturales y tradicionales como las paradas de comparsas a la carrera Quinta no es una propuesta lógica y sensata, más bien pareciera ser una jugada populista por congraciarse con un grupo de amigos que pueda representar votos, sin importar que se anteponga el bien particular sobre el general.

Como Ibaguereño resultaría vergonzante que turistas y naturales de esta comarca con algún grado de consciencia ciudadana tuviéramos que presenciar de nuevo el espectáculo de borrachos tendidos sobre la vía pública y la devastación de obras de ornato, hechas con los impuestos de todos.

En lo político, el mensaje de la campaña de Hurtado también deja entrever tempranamente estar contagiada de ese síndrome Adán tan común en la vieja clase política.

Creer ser el hacedor del mundo e ignorar todo lo que se haya hecho antes con acierto, o aún sin tanto tino, desconocer iniciativas susceptibles de mejoras contraviene los conceptos modernos de gobernanza y administración pública que respaldan las democracias de este siglo.

Si volver al estado de desorden del pasado justificados en pérdidas económicas para el sector comercio es una propuesta de Gobierno, entonces hace falta estudiar las experiencias exitosas de muchos otros festejos populares del país para imprimirle a estas, desde esa visión de oportunidad para el sector servicios, lo que verdaderamente hace falta: creatividad e innovación.

En todo caso dar dos pasos atrás para devolverle a Ibagué el nivel de un pueblo en su fiesta magna, no es el camino.

Coletilla: No podía desaprovechar esta tribuna de libre expresión para manifestar solidaridad plena con el portal El Rincón del Vinotinto. Cualquier acto que involucre la institucionalidad del Estado y ponga en riesgo las libertades y el derecho a informar no puede ser callado, ni minimizado. Los atentados sistemáticos contra el medio de comunicación merecen el rechazo de las organizaciones gremiales y el inicio de acciones legales, pues no puede ser que un espectáculo que une en medio la diferencia se vea manchado por el atropello de quien cree ser el capataz del dueño de un equipo.

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