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Una fiesta azul

Parece que al fin se unificó el criterio de los conservadores de a pie, de las ciudades y del sector rural con la dirigencia del partido.
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Ecos del Combeima
21 Mayo 2023 - 8:38 COT por Ecos del Combeima

El pasado viernes se llevó a cabo la cumbre del Partido Conservador en el Tolima; un evento que mostró la fortaleza institucional que tiene el partido en el departamento bajo el liderazgo del Senador Oscar Barreto  y donde se entregaron los avales conservadores a los candidatos a las alcaldías de los municipios, incluyendo el de Ibagué para Jorge Bolivar y Gobernación con Adriana Magaly Matiz.

La fortaleza de la que hablo no ha sido gratis, pues contrario a lo que muchos hablan desde el desconocimiento y solo para pescar incautos en época de elecciones, se ha ganado con trabajo incansable, cariño, cercanía con la gente y con hechos concretos como: la recuperación y avance en materia de salud, la gratuidad educativa o la significativa inversión en innovación, ciencia y tecnología para el agro, que ha contribuido a convertir, por ejemplo, nuestro café en uno de los mas importantes del mundo. Quedándome corto en un buen número de logros. 

Es por ello que con merecimiento, el Partido Conservador hace la apuesta para ganar la Gobernación del Tolima y el mayor número de alcaldías posibles; también, con el propósito de consolidar y fortalecer las regiones como medida contención sobre lo que está sucediendo en el país, ante una izquierda que al gobernar improvisa y pone en riesgo nuestra viabilidad económica, jurídica y de convivencia. 

Hay una frase, que se le ha atribuido a Álvaro Gómez, el pensador Conservador mas importante de este tiempo, de que en Colombia había mas conservatismo que partido conservador y lo decía con justa razón, porque se había vuelto costumbre que la dirigencia del Partido a nivel nacional se convirtiera en el apéndice de los gobiernos de turno y no interpretara el sentimiento ni los ideales de sus militantes. Sin embargo, sentí alivio cuando escuché al Presidente del Partido Conservador, Efraín Cepeda, ratificando la postura del directorio nacional de no votar a favor de las reformas adelantadas por el gobierno Petro.

Parece que al fin se unificó el criterio de los conservadores de a pie, de las ciudades y del sector rural con la dirigencia del partido, por cuanto quienes se identifican con los principios conservadores, están en total desacuerdo con que el partido resulte siendo aliado de un gobierno abismalmente opuesto a lo que piensa su militancia. Parece que al fin, sin apasionamientos ni sectarismos, el partido asumió la posición que le correspondía, la de defender al país manteniendo firme sus convicciones.

Por lo tanto, sí se vivió una fiesta azul en Ibagué; los conservadores tolimenses proclamaron sus candidatos a las alcaldías y nuestra candidata a la gobernación, además de sentirse bien representados con la actitud del partido a nivel nacional. Es el año de las regiones y donde se hará honor al himno del partido: “defendemos la democracia, tiranías jamás, jamás”

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Esa es la realidad de nuestra sociedad que no sale en los comerciales de televisión. La que celebra con palabras pero no protege con hechos. La que aplaude la maternidad el segundo domingo de mayo y la ignora los otros 364 días del año.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es entender el enorme valor estratégico que empieza a adquirir el turismo para el desarrollo regional.

Hoy cuando el país lo despide con palabras generosas, incluso de parte de varios de sus contradictores y de personajes como el presidente Petro, con quien tuvo profundas diferencias, es preciso mencionar que la historia política colombiana deberá recordarlo como un estadista influyente, preparado y determinante, que le hará mucha falta al país.

Qué bonito hablar de justicia, equidad y seguridad; de estrategias de mano dura o de acuerdos de paz.

En ciudades como Ibagué, donde el movimiento económico se siente en la calle todos los días, es común escuchar que aquí la gente trabaja duro.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.