Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Concejo Municipal de Ibagué: ¿Facturar o gestionar?

Fueron 3 concejales los encargados de hundir el proyecto de acuerdo sin pudor ni vergüenza alguna.
Imagen
Crédito
Suministrada
7 Mayo 2023 - 9:15 COT por Ecos del Combeima

La rendición de cuentas es uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema democrático, y es especialmente relevante en el caso de los concejales. Los concejales son elegidos por los ciudadanos para representar sus intereses y necesidades en el gobierno local, y es por ello que es necesario que rindan cuentas de su gestión y decisiones. La transparencia y la obligación de los concejales de ser responsables de sus acciones y decisiones ante los ciudadanos que los han elegido, hace necesario la existencia de normas que exijan una rendición de cuentas.

La rendición de cuentas es una herramienta esencial para garantizar la transparencia y la confianza en la gestión pública. Los ciudadanos tienen derecho a conocer la forma en que se está gestionando su gobierno y cómo se están utilizando los recursos públicos. De esta manera, pueden evaluar si las decisiones tomadas por los concejales se corresponden con sus intereses y necesidades.

Siendo una cuestión de ética y responsabilidad política, como electora me sentiría bien representada si tuviera acceso a los resultados de la gestión de los concejales, pero infortunadamente, la obligación de hacerlo no está actualmente contemplada en la Ley. Solo a través de un Acuerdo municipal se podría exigir una rendición de cuentas. Recientemente el Concejal Arturo Castillo, en una muestra de ética, responsabilidad y coherencia, presentó un proyecto de acuerdo para autorregularse, el proyecto contemplaba que cada concejal rindiera un informe público anual con: 

“1. Síntesis de la hoja de vida del concejal con su respectiva declaración de renta.
2. Proyectos de Acuerdo presentados en la vigencia y su trámite.
3. Ponencias presentadas.
4. Registro de asistencias y excusas por inasistencia.
5. Proposiciones presentadas y el trámite dado.
6. Conformación del equipo de la Unidad de Apoyo Normativo adscrito a cada concejal anexando los informes de gestión presentados en cumplimiento de su vinculación contractual.
7. Informe que contenga el trabajo desempeñado a la Comisión Permanente de la que haga parte.
8. Registro de impedimentos y conflictos de interés.
9. Gestiones de interés público tales como denuncias, acciones jurídicas, y trabajo comunitario y cualquier otro mecanismo encaminado a atender las problemáticas ciudadanas.”

Después de leer todo este proyecto, uno pensaría que un acto de grandeza al aprobar este acuerdo, solo sería predicable de quienes actúan con honestidad y compromiso con la ciudadanía, en efecto así fue, pero como suele ocurrir en instituciones como esta, hay una porción de honorables concejales que no se alinean con este tipo de exigencias.

Fueron 3 concejales los encargados de hundir el proyecto de acuerdo sin pudor ni vergüenza alguna, pensaría uno que dos de ellos, Julián Serna y Brayan Escandón, tendrían que elevar la consulta a sus líderes políticos, quienes quizás no avalaron dicha aprobación por considerarla inconveniente; por otro lado, tenemos a la vehemente Linda Perdomo, de larga trayectoria en el Concejo Municipal, quien extrañamente también votó negativamente. Ad portas de un eventual aval para su candidatura a la alcaldía de Ibagué, habría sido un buen gesto apoyar este tipo de acuerdos, y resulta inverosímil ver cómo sus discursos se esfuman en actos como este, en donde deja entrever su interés por continuar gestionando sin rendir cuentas a los ciudadanos. 

Pensar en qué puede pasar por la mente de un concejal que no apoye este tipo de proyectos, lleva a suponer una posible razón que puede ser el temor a la crítica y la exposición pública. Al rendir cuentas, los concejales pueden estar sujetos a la crítica y el escrutinio público, lo cual puede ser incómodo o incluso intimidante para algunos. Además, puede existir el temor a ser objeto de denuncias o investigaciones por parte de organismos de control. igualmente, en algunos casos puede haber intereses personales o partidistas que lleven a algunos concejales a resistirse a rendir cuentas. Puede haber casos en los que los concejales prefieran mantener ciertas decisiones o acciones en secreto para proteger intereses personales o partidistas.

También te puede interesar estas columnas

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

La explicación es sencilla. Los exportadores venden sus productos en dólares, pero pagan todos sus costos en pesos colombianos: salarios, combustible, transporte, energía, impuestos y buena parte de sus insumos. Por eso, cada vez que el dólar baja, reciben menos pesos por exactamente el mismo café, las mismas flores o el mismo aguacate que exportaron el día anterior.

El Mundial llega en el mejor momento posible para Ibagué. Cinco puentes festivos concentrados en junio y julio, vacaciones de mitad de año, visitantes llegando desde Bogotá y otras ciudades.

A la izquierda le haría bien recordar algo que alguna vez exigió cuando los atacaban: dejen gobernar. Fiscalicen, controlen, cuestionen, denuncien cuando haya razones. Para eso existe la democracia. ¡Pero hombre! Ni si quiera se han posesionado.

Embriaguez política que comenzó cuando la izquierda progresista creyó que la primera vuelta presidencial era la única; sobreestimación que hizo crisis al ser remontada por una derecha popular no tradicional, que interpretó un sentimiento ciudadano.

Es necesario recordar que hablar de seguridad no es hablar únicamente de delincuencia o de las acciones punitivas que reclaman los ciudadanos a diario, sino también de prevención, convivencia, inteligencia territorial, atención a poblaciones vulnerables, recuperación del espacio público y articulación interinstitucional.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.