¿En ‘Cuento Chino’ terminará la nueva sede de la Alcaldía de Ibagué?
La llegada de Abelardo De La Espriella a la Presidencia de la República abre un escenario de incertidumbre para el Centro Administrativo Municipal de Ibagué, CAMI, ante la decisión del nuevo Gobierno de replantear los acercamientos de Colombia con China y su intención de retirar al país de la llamada Ruta de la Seda.
La duda surge luego de que el nuevo mandatario anunciara su intención de retirar al país de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, conocida como la Nueva Ruta de la Seda, estrategia impulsada por China para ampliar sus relaciones comerciales, tecnológicas y de infraestructura con diferentes países.
El memorando de entendimiento suscrito por el Gobierno de Gustavo Petro con China abrió la puerta a una mayor cooperación en áreas como infraestructura, comercio, inversión, transferencia tecnológica, reindustrialización y energía. Aunque se trata de un acuerdo no vinculante y no genera por sí mismo obligaciones presupuestales automáticas, sí funciona como un marco para promover y evaluar proyectos de cooperación entre ambos países.
Ahora, con el cambio de Gobierno, esa relación podría dar un giro de 180 grados. Durante una audiencia ante el Senado de Estados Unidos, el nuevo embajador de ese país en Colombia, Nate Morris, aseguró que, “todas las naciones tienen que tomar una decisión, si es Estados Unidos o China, con quien quieren hacer negocios”.
Según se conoció, Morris también afirmó que De La Espriella le manifestó su compromiso de dejar sin efecto el memorando firmado con Pekín, en una decisión que buscaría realinear la política exterior colombiana con Washington.
¿En qué afectaría eso a Ibagué?
La administración de la alcaldesa Johana Aranda viene impulsando el CAMI como uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de su gobierno. La iniciativa busca concentrar buena parte de las dependencias de la Alcaldía en un moderno complejo ubicado sobre la avenida Perales, en inmediaciones de la calle 103, con el propósito de reducir el elevado gasto que actualmente representa el pago de arriendos para el municipio.
La propuesta contempla cerca de 33.000 metros cuadrados de construcción sobre un lote de aproximadamente 40.000 metros cuadrados, el complejo incluiría oficinas administrativas, zonas comerciales, espacios para eventos, parqueaderos y centros de convenciones, además de áreas que incluso se han proyectado para albergar dependencias de la Gobernación del Tolima.
El proyecto tendría una inversión estimada entre 150.000 y 200.000 millones de pesos y ha estado relacionado con el interés de empresarios chinos en participar en su estructuración y financiación.
Precisamente, en mayo de 2026, la secretaria Administrativa de Ibagué, Norma Margarita Cifuentes, y el secretario de Hacienda, Ángel María Gómez, viajaron a Chengdú, China, donde participaron en el Diálogo Mundial de Alcaldes y sostuvieron reuniones relacionadas con la posibilidad de concretar cooperación internacional para sacar adelante el CAMI.
La relación entre Ibagué y Chengdú tampoco es nueva, ambas ciudades mantienen un hermanamiento que ha permitido desarrollar acercamientos en materia económica, cultural y de infraestructura.
La expectativa que se había planteado desde la Administración Municipal era que, antes de terminar 2026, empresarios provenientes de Chengdú llegaran a Ibagué para avanzar en el diseño detallado del proyecto; ese proceso podría tardar alrededor de dos meses y medio, antes de entrar posteriormente en una etapa de estructuración jurídica y financiera.
Pero ahora aparece la gran pregunta, ¿seguirán los empresarios chinos interesados en llegar a Ibagué si el Gobierno de De La Espriella decide cerrar la puerta a la Ruta de la Seda?
Por ahora, no existe una confirmación de que el CAMI haya sido suspendido, cancelado o que los empresarios chinos hayan retirado su interés, de hecho, al tratarse de una iniciativa que, según lo planteado, involucraría empresas privadas y tendría que avanzar mediante una estructuración jurídica y financiera propia, el futuro del proyecto no dependería automáticamente del memorando de entendimiento entre Colombia y China.
Sin embargo, el componente político y geopolítico podría terminar siendo determinante. China ha incrementado su presencia en Colombia mediante grandes proyectos de infraestructura, mientras que Estados Unidos busca que el Gobierno colombiano profundice sus relaciones con Washington y limite la expansión de la influencia de Pekín en sectores estratégicos.
Y si esa disputa entre las dos potencias termina afectando los negocios entre Colombia y China, Ibagué podría quedar en medio de una discusión que comenzó muy lejos de la capital tolimense, porque el CAMI no es solamente un proyecto de oficinas, para la Administración de Johana Aranda representa la posibilidad de dejar una obra de gran impacto urbano y, al mismo tiempo, reducir el millonario gasto que actualmente tiene el municipio en arrendamientos, cercano a los 1.000 millones de pesos mensuales.
Por eso, la duda ahora es si los empresarios de Chengdú mantendrán su interés en el CAMI y si el nuevo rumbo de la política exterior podría afectar el proyecto o incluso las buenas relaciones entre Abelardo De La Espriella y Johana Aranda.
Para Jorge Palacios, analista político de Ping Pong Político de Econoticias, la discusión trasciende el futuro del CAMI y plantea un interrogante más amplio sobre la capacidad de Estados Unidos para condicionar las decisiones económicas de las regiones colombianas.
“¿Será que Donald Trump terminará imponiendo las condiciones para el desarrollo económico local?, él ha hecho lo que ha querido con la carga de aranceles para castigar a las naciones y en esa guerra económica que tiene con China nosotros no podemos ser los victimarios”, cuestionó.