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Opinión: Economía para la vida I

La administración pública es en este momento una de las mayores alternativas para apostar a una reactivación mediante un incremento acelerado en el gasto público.
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17 Mayo 2020 - 8:12 COT por Ecos del Combeima

El crecimiento de la economía en Colombia para 2019 fue de 3,3%, sin embargo, en el primer trimestre del año 2020 según el DANE, el crecimiento fue apenas de un 1,1% frente a un 2,9% que se dio en 2019, es evidente una desaceleración económica, la cual no solo afecta a sectores económicos y empresas, sino a la clase media trabajadora, especialmente estratos 1, 2 y 3. 

Hablar de reactivación económica en tiempos de COVID 19, es tema permanente, la realidad es un escenario de incertidumbre en cuanto a salud pública, por eso gobernaciones y alcaldías, deberán asumir papeles nunca antes vistos en términos de recuperación económica, si es necesario suprimir el uso de maquinaria y contratar personal en obras civiles, para trabajar a punta de “Pico y Pala” para generar empleo, será este el modelo de reinvención que en otrora propuso Jhon Maynard Keynes, como apuesta directa para incrementar el gasto público y generar nuevos puestos de trabajo, en la crisis del periodo entre guerras.

La administración pública es en este momento una de las mayores alternativas para apostar a una reactivación mediante un incremento acelerado en el gasto público, deben acudir a los empréstitos para la inversión, es necesario iniciar obras de infraestructura cuanto antes para dinamizar la economía, un peso ($1) puesto en obras civiles, mueve la economía entre siete ($7) y ($11) pesos, además es necesario agilizar desde lo público todas las actuaciones para reactivar el sector de la construcción, es necesario agilizar las licencias de construcción, para que con todos los protocolos de bioseguridad se reactive tan importante sector para le economía.

El sector comercio al por mayor y al por menor fue el de mayor crecimiento durante 2019, por lo que se hace necesario brindar todas las garantías necesarias para la reactivación inteligente de tan importante segmento económico. El sector agroalimentario en especial el campo, ha tenido un importante comportamiento durante 2020 debe seguir fortaleciéndose. Municipios como Planadas han adoptado estrategias inteligentes para vincular a habitantes urbanos y rurales en la recolección de café, al cerrar sus fronteras muchos jornaleros no se desplazaron, siendo reemplazados por habitantes del casco urbano.   

En Ibagué, se tenía identificada una gran apuesta en materia de turismo y agenda cultural, pero todo ha cambiado, las cifras de desempleo irán en aumento como en las otras ciudades capitales del país, una cosa es el problema durante la pandemia, otra cosa será la situación post – COVID 19, por ahora son dos escenarios distintos, uno el que vivimos y otro el que deberemos afrontar, quizá el más duro de todos, según los análisis se proyecta un crecimiento negativo para la economía del país calculado entre el -2% y el -3,3% para 2020. 

El sector comercio el cual fue el mayor aportante para el PIB en 2019, es uno de los más golpeados hoy, bares y restaurantes, almacenes, gimnasios, hoteles y muchos más, viven hoy la inclemencia de esta guerra invisible y sin armas. Ruego que la reinvención se construya desde la base, con los actores, no se debe reinventar un sector desde el escritorio de una entidad, la reinvención debe ser con el campesino, con los propietarios de restaurantes y bares, con los prestadores y operadores turísticos.

Es la oportunidad para que la Economía Colaborativa surja, con planes y programas desde las comunas de Ibagué, no podemos pensar convergentemente, debemos pensar divergentemente, romper esquemas y paradigmas de pensamiento, el sector de educación superior tendrá que reinventarse, el solo hecho que mucha gente no pueda seguir pagando sus estudios, es la mayor prueba de que el modelo económico ha cambiado y ha llegado la hora, de cambiar el modelo de pensamiento.

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