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Los mitos y realidades de ser un buen vividero: última parte

La época en que dejábamos solo a los políticos solucionar los problemas del mundo debe ser historia, es el momento para que el sector privado, ciudadanía, academia y otros sectores se unan alrededor de la innovación, el desarrollo y la generación de condiciones para tener una buena calidad de vida. Es nuestro turno. Por: Alba Lucía García S.
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Ecos del Combeima
22 Jul 2019 - 8:21 COT por Ecos del Combeima

La semana pasada se presentaron el Índice Departamental de Competitividad y el Índice de Competitividad de Ciudades, confirmando el diagnostico que hemos presentado y confirmando que los mayores retos tanto para el departamento como para su capital están en los pilares de innovación y dinámica empresarial, así como la necesidad de una mayor apertura comercial (aumentar el mercado externo) y de revisar el pilar de la educación. Por ello, en esta última parte sobre el tema me gustaría presentar algunas ideas que, respetando la opinión de los expertos en la materia, considero pueden tomarse como punto de partida.

Para mí, el desarrollo territorial debe enfocarse no solo en el componente económico, sino que además debe apuntarle a un desarrollo con características de humano y sostenible. Ese desarrollo se debe basar en la innovación, entendiendo que innovar es utilizar el conocimiento, y generarlo si es necesario, no solo para crear nuevos productos, servicios o procesos, sino también para mejorar los ya existentes, consiguiendo con ello mejor el desempeño posible. Pero teniendo claro que la innovación requerida para crear un mejor futuro no vendrá de una sola fuente, no de la ciencia, no de la tecnología, no de los gobiernos o de los políticos, no de los negocios o empresarios, sino de la suma de todos los actores, es decir, de todos nosotros.

Hay que incrementar las fuentes que producen crecimiento económico (invertir en nuestros empresarios y comerciantes); fortalecer la capacidad institucional, público y privada, para apoyar el desarrollo territorial; mejorar el acceso y calidad de la educación; fomentar la planeación urbana para el desarrollo de una capital competitiva; un mejor ambiente de negocios para aumentar la productividad; así como una mejor intermediación financiera para propósitos productivos, reduciendo los obstáculos que se presentan en el dialogo entre el sector privado y el público, donde actores como los gremios y la sociedad organizada resultan vitales. Se deben incentivar e impulsar iniciativas que promuevan la creación de empleo, infraestructura eficiente y que apoyen la diversificación de los sectores productivos de la región, especialmente en sectores como el turismo y la tecnología. En otras palabras, necesitamos ciencia, tecnología e innovación para apuntar a la competitividad y así generar progreso.

Sin olvidar que nuestro desarrollo territorial deberá enmarcarse en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con especial atención a las esferas relacionadas con el cambio climático, la desigualdad económica, la innovación, el consumo sostenible y, la paz y la justicia, entre otras prioridades. Asimismo, debe inspirarse en el espíritu de colaboración y en el pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de mejorar la calidad de vida, de manera sostenible.

Bajo esa idea de colaboración también hay que trabajar en la innovación social, que modifique o renueve prácticas sociales e instituciones que puedan afrontar los nuevos desafíos que se presentan.  Las habilidades de cada persona son valiosas y necesarias, cada uno de nosotros tiene una contribución que hacer a nuestra sociedad, y debe empezar a hacerla.

Que tengamos el deseo de progresar ya representa en sí mismo un gran progreso, ahora tenemos que trabajar de manera mancomunada en lograrlo. Se requieren liderazgos adaptativos, fortalecer las prácticas democráticas, la participación, la inclusión, la rendición de cuentas, y todas las acciones que favorecen directa e indirectamente al desarrollo. Necesitamos exigir de nuestros gobernantes actuales y futuros un Estado con capacidades, una administración pública profesional y eficiente, y por sobre todo transparente. 

Se deben rescatar los elementos favorables que pueden convertirse en oportunidades: posición geográfica, extensión del territorio, biodiversidad, riqueza cultural, potencial de producción de alimentos o servicios, consolidación de la paz, incremento de la producción y la colaboración científica, entre otros. Además, se debe tener en cuenta la migración de otros municipios del Tolima a la capital, el crecimiento de la población, los cambios en el consumo, los cerebros fugados, entre otros

La lista de ideas es larga y puede seguir creciendo pero, así como crecen las necesidades y las ideas para solucionarlas, se requiere que incrementen las personas que están dispuestas a actuar, a traducir esto en hechos. Necesitamos más con la camiseta de líderes del sector privado, más ciudadanos activos, más académicos interesados en la práctica. La época en que dejábamos solo a los políticos solucionar los problemas del mundo se acabó, es el momento para que el sector privado, ciudadanía, academia y otros sectores se unan. Tengo claro que entre todos podemos hacer país, podemos progresar como región, usted y yo podemos hacer lo que otros no han hecho, ahora es nuestro turno.

Por: Alba Lucía García S.

Twitter e Instragam: @albaluc1a

Correo: albalu_garcia@hotmail.com

 

 

 

 

 

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