Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Los mitos y realidades de ser un buen vividero: tercera parte

Los ciudadanos tenemos cada día más conciencia de la necesidad urgente de construir entre todos la ciudad y la sociedad en la que vivimos; somos nosotros, cada uno desde su entorno, los que haremos el cambio, no la próxima generación ni la anterior, somos usted y yo. Por: Alba Lucia García S.
Imagen
Crédito
Alcaldía de Ibagué
17 Jul 2019 - 7:54 COT por Ecos del Combeima

¿Cómo apuntarle al desarrollo económico y empezar la transformación? El progreso y el desarrollo son inviables si seguimos haciendo las cosas como siempre las hemos hecho. Si queremos reactivar la economía, reimpulsar la inversión, mejorar la productividad, generar innovación y transformación digital, aumentar el empleo y tener una buena calidad de vida, este es el momento para que usted atienda este llamado y empiece a hacer las cosas de una manera diferente. 

Transformar un mito en una realidad parece una tarea titánica, pero no lo es si muchas personas le apuntan al mismo objetivo. Los ciudadanos tenemos cada día más conciencia de la necesidad urgente de construir entre todos la ciudad y la sociedad en la que vivimos; somos nosotros, cada uno desde su entorno, los que haremos el cambio, no la próxima generación ni la anterior, somos usted y yo. El tiempo del ciudadano pasivo y uniforme debe ser superado y darle paso a una sociedad que exige respuestas, compromisos y responsabilidades nuevas, una sociedad que trabaja de la mano, y en la que cada uno suma en vez de restar. 

Los expertos afirman que la inversión será el motor del crecimiento de la economía en los próximos cuatro años en Colombia y en la región, por lo que las acciones incluidas en el Plan de Desarrollo 2018-2022 apuntan a transformar al país y resolver problemas estructurales del pasado, generando igualdad de oportunidades y desarrollo, enfrentando la pobreza y la desigualdad social, alcanzando una mejor calidad de vida para todos los colombianos. Para ello se requiere, por ejemplo, infraestructura que mejore la eficiencia y rentabilidad del sector productivo, reimpulsar el sector agropecuario, estímulos al emprendimiento, promover las exportaciones, conectar los territorios, desplegar la economía naranja y apuntarle al turismo. Pero también se requiere cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos, dejar el pesimismo, ser realistas frente a nuestras expectativas, y contribuir para que nuestros líderes y gobernantes hagan su tarea.

Frente al sector privado, las tasas de crecimiento altas y sostenidas empezarán a aparecer cuando trabajemos de la mano por aumentar la productividad de las empresas, superar los obstáculos en materia de competitividad e implementemos políticas de desarrollo empresarial. Se debe consolidar el concepto de solidaridad, de trabajo en cadena, avanzar en los temas de calidad, desarrollar el talento humano, invertir en ciencia, tecnología e innovación y tener siempre como referente a los mejores para así lograr desarrollo.

Como dijo el Papa Juan Pablo II en su momento: “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz”, una paz entendida no solo como el fin del conflicto armado, sino como la ausencia de preocupaciones. El desarrollo es el camino para empezar a tener un verdadero buen vividero.

Por: Alba Lucía García S.

Twitter e Instragam: @albaluc1a

Correo: albalu_garcia@hotmail.com

 

 

 

También te puede interesar estas columnas

Las ventas de televisores, por su parte, podrían superar los $4 billones en el año, con 2,5 millones de unidades, un récord histórico para Colombia.

Aquí está el nudo del problema y la razón por la que nadie en el gobierno habla de esto: el cerdo barato funciona como amortiguador de la inflación.

JM podría ser hoy el hombre más entusiasta de la tierra, no solo por su papel de fórmula vicepresidencial, sino por la oportunidad de servirle a todo un país; ese mismo que ha soñado de mil maneras y al cual ha dedicado buena parte de su vida.

Lo preocupante es que el estancamiento exportador también limita el crecimiento económico. Las exportaciones no son únicamente una cifra comercial. Son una medida de productividad, innovación, sofisticación empresarial y competitividad internacional.

Además de su actividad política, la cual pareciera haberse debilitado a raíz de estas denuncias, Orozco y Martínez tienen algo en común: han optado por el silencio frente a las acusaciones.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.