Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El desempleo asusta

Ibagué no es ajena a los factores del orden nacional que analizan el gobierno y las autoridades de política económica en cuestión de desempleo. Por: Laura Castro.
Imagen
Crédito
Alcaldía de Ibagué
11 Jun 2019 - 5:44 COT por Ecos del Combeima

¿Nos está afectando el fenómeno migratorio de venezolanos?  Esa respuesta la pueden entregar con mayor detalle la oficina del Ministerio del Trabajo y las empresas de empleo temporal de la ciudad. A muchos ya les habrá pasado que en un almacén, restaurante u oficina, ya es normal ser atendido por una persona del vecino país, quién generalmente termina contando su experiencia y casi siempre, tienen un perfil  laboral diferente en el que se desempeñan. En un almacén de ropa hace pocos días, fui atendida por una joven que supuestamente es odontóloga, pero que al no encontrar empleo en su ramo, le toca mientras tanto, ocuparse en lo que resulte.

¿Están  los venezolanos laborando con salario inferior al mínimo legal? Esa discusión se comenzó hace mucho rato, y no tendría nada de raro, cuando una de las razones que se invocan por los especialistas respecto del crecimiento del desempleo  es el incremento del salario mínimo legal del 6% considerado como uno de los más altos en los últimos  25 años. De todas maneras  para los empresarios ese aumento  salarial impactará negativamente los balances del 2019.

Interesante conocer el análisis que pueden tener la Cámara de Comercio de Ibagué, respecto del número de empresas constituidas frente al número de canceladas, porque la tendencia nacional es que por 10 nuevas, 9 se están cancelando. Saber de esas empresas nuevas cuales son verdaderamente generadoras de empleo e innovación y cuáles solamente de papel.

Hace ya varios años la capital musical de Colombia,  registra como una de las ciudades con mayor desempleo. Este fenómeno obliga  a un pare del  gobierno local y los gremios económicos, para analizar concienzudamente esta problemática económica, social y cultural  de la región y saber qué tanto inciden las políticas diseñadas por el alto gobierno en el aumento del desempleo en Ibagué.

Crece la ciudad y por ley de gravedad crece la economía  y sin embargo no se logran disminuir los altos índices de desempleo, entonces surgen las preguntas de siempre: ¿Qué hace tanto asesor foráneo  en la administración municipal? ¿De dónde son oriundos los obreros de todos los proyectos urbanísticos que se están ejecutando? ¿Son ibaguereños los empleados de las grandes superficies y  nuevas tiendas que llegan a la ciudad? ¿Se conoce a fondo como es la contratación del personal de los operadores de la telefonía celular? ¿Saben las universidades dónde trabajan sus egresados? ¿Se tienen estadísticas de cómo envejece el campesino, sin que se tenga relevo generacional en su actividad, pues el joven busca la ciudad? ¿Qué tan efectivo es el seguimiento que hace la oficina de trabajo para empleos domésticos, por horas o labor contratada? ¿Tiene Ibagué en el mediano y corto plazo megaproyectos que ayuden a minimizar el desempleo?, entre muchos de los interrogantes que estamos obligados a plantearnos.

La tendencia del 42% de la informalidad en todo el país, Ibagué la supera con creces, esa la percibimos en todos los ambientes y espacios donde nos desenvolvemos.

Mientras tanto,  esperar el milagrito de que a la  administración municipal  llegue un gobernante con la voluntad política de encarar  en todos los órdenes un  dañino fenómeno social,  y que con trabajo intersectorial logre el diagnóstico acertado que le permita aplicar las fórmulas del empleo formal en Ibagué  como una manera de dignificar y valorar al trabajador.

 

También te puede interesar estas columnas

Pero dejen de usar el agua, la vida y el ambiente para promover un gobierno que no le importó ninguna de las tres. Marchar está bien. Marchar con la misma bandera que usaron para llegar al poder, mientras se perdonan todos los daños que causaron, no es ambientalismo.

El Tolima es un territorio que entiende esto en carne propia. El departamento figura entre los principales productores nacionales de café, arroz, cacao y plátano. Es una despensa real del centro del país. Pero esa vocación productiva no siempre se ha traducido en cadenas de valor que beneficien primero a quien trabaja la tierra.

La experiencia exitosa de Medellín y Bucaramanga, enseña que esa transformación comenzó solo cuando sus dirigentes entendieron que compartían un mismo destino y decidieron actuar. Tolima e Ibagué, tienen la posibilidad de recorrer ese mismo camino.

Las redes sociales han amplificado los discursos más radicales, mientras que los algoritmos y la desinformación han encerrado a las personas en burbujas de fanatismo e información exprés.

El elector moderno es menos disciplinado, menos partidista y mucho más independiente que hace veinte años.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.