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Mas exportaciones, más presión: lo que realmente está pasando con el agro en 2026

El sector agropecuario colombiano enfrenta este año un entorno complejo, marcado por una combinación de oportunidades y presiones que no se pueden ignorar si pensamos en el futuro productivo de regiones como el Tolima.
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Adriana Matallana
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Suministrada
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1 Mar 2026 - 10:45 COT por Adriana Matallana

Según análisis del sector, la dinámica en 2026 está influida por varios factores que cambian las reglas del juego para agricultores, empresarios rurales y actores de la agroindustria.

Primero, hay buenas noticias a nivel nacional: las exportaciones de productos agroindustriales crecientes un 33,3 % en 2025, con cerca de 6,9 millones de toneladas exportadas, impulsadas por productos como banano, café, aceite de palma y azúcar. En diciembre de ese año, el valor exportado de este grupo alcanzó US$1.244 millones, el más alto registrado para ese mes desde que se tienen estadísticas comparables.

Esto muestra que, pese a múltiples desafíos, la agricultura colombiana sigue siendo un actor importante en los mercados globales y una fuente de divisas para el país. Para un departamento como el Tolima, con tradición en producción de café, arroz, frutas y otros productos, estos datos representan una ventana de oportunidad para fortalecer su participación en cadenas de valor internacionales.

Sin embargo, no todo es sencillo. El sector enfrenta lo que algunos analistas han descrito como una “tormenta perfecta” de factores macroeconómicos en 2026: la apreciación del peso colombiano, presiones inflacionarias y el alza en los costos laborales están reduciendo márgenes de competitividad, precisamente en un sector que es intensivo en mano de obra y muy expuesto a las variaciones del mercado internacional.

A esto se suma un escenario global de precios agrícolas que, según expertos, puede traer menos favorabilidad para algunos granos clave en 2026, lo que obliga a productores y empresas a repensar no solo qué se produce, sino cómo y para quién.

Este contexto mixto (crecimiento de exportaciones por un lado y presión de costos por el otro) nos deja una realidad con dos caras que bien merece una reflexión estratégica:

•    Oportunidad: el agro colombiano sigue siendo competitivo en valor exportado y volumen, lo que abre las puertas para productores con disciplina, calidad y enfoques de mercado claros.
•    Reto: la rentabilidad no está garantizada si no se acompaña con eficiencia operativa, innovación y estructuras empresariales sólidas.

¿Qué significa esto para Tolima?

Para nuestra región (donde la agricultura representa una parte importante del tejido productivo) no se trata simplemente de sostener lo que ya existe. Se trata de evolucionar. El sector puede aprovechar la demanda internacional creciente, pero solo si se prepara para responder a los criterios que esos mercados exigen: calidad, consistencia, trazabilidad, formalización y enfoque comercial.

Esa preparación no es un “lujo” académico; es una condición práctica para sostener empleos, aumentar el valor agregado local y generar oportunidades de negocio más allá de la tradicional comercialización primaria. Es una forma de convertir momentos de crecimiento en escalabilidad real.

No es exagerado decir que los retos del agro en 2026 (en el país y en Tolima) no son solo climáticos o de mercado, sino organizacionales y culturales. El empresario, el agricultor, la cooperativa o la empresa agroindustrial que asume la gestión con disciplina está en mejor posición para competir en escenarios internacionales y al mismo tiempo fortalecer la economía local.

La invitación, entonces, no es a desestimar los buenos datos, ni a alarmarse por las presiones. Es, sobre todo, a leer los datos con criterio, a preguntarse cómo pueden convertirse en estrategias concretas de negocio y a construir puentes entre producción, innovación y mercado.

Si algo nos demuestra este 2026, es que el agro colombiano sigue siendo relevante… pero también que el futuro de este sector depende menos de lo que otros decidan y más de cómo cada uno de nosotros (productores, empresarios, organizaciones y territorio) decide actuar con visión, disciplina y responsabilidad.