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Ibagué - Colombia, 1 de Marzo de 2017

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Héroes de mi región | 27 Nov 2016 - 11:43 am | Por: Equipo Ecos del Combeima

Doña ‘Ludy’, la mujer que “calma el hambre” con el almuerzo más barato a trabajadores y personas humildes en Ibagué

Doña
Desde hace seis años, Ana Ludivia Morales decidió no volver a trabajarle a nadie para dejarse explotar con el mal pago como empleada doméstica y mucho menos, seguir al lado de un hombre que la maltratara para mantenerla.

Todos los días doña ‘Ludy’ como la llaman sus clientes y como en el tema musical de Guillermo Portabales, sale loca de contenta por las calles de Ibagué, con su cargamento de comida en un pequeño carrito que empuja junto a un hombre que la ayuda, para ofrecer sus almuerzos a un precio que oscila desde los dos mil hasta los tres mil quinientos pesos, según el bolsillo del cliente.

Por dos mil pesos, el comprador de los ricos platos, adquiere por ejemplo, frijoles con mano de res, arroz, arepa y jugo de fruta en cosecha los cuales son cuidadosamente preparados desde las cuatro de la mañana por doña Ludy en su humilde vivienda ubicada en el barrio La Esperanza de la comuna tres.

“Yo me dedico a vender comidas que todos los días preparo y el menú está compuesto por ejemplo por fríjoles con mano de res, sopa de mondongo, sudado de pollo, sopa de chócolo, sudado de albóndigas, pollo sudado, pescado, carne sudada y frita y variedad de sopas y los sábados preparo tamales con arepa, chocolate y pan por tres mil pesos; todos los días se varía la oferta y el precio es de dos mil o dos mil quinientos y las sopas a mil”, afirma esta luchadora mujer.

Los clientes de estos almuerzos son trabajadores de los talleres, de la plaza de mercado, vendedores ambulantes y todo el que tenga hambre o se antoje por probar su sazón, quienes a diario desde las once de la mañana rodean su carrito para percibir el agradable olor de la comida caliente que trasporta en cantinas o recipientes cuidadosamente organizados y aseados.

“Yo me cansé de trabajar, que me explotaran, que me maltrataran y me volví independiente, hago esto también porque además de ganarme la vida con mi labor, le ayudo a mucha gente que no les alcanza la platica para comprar un almuerzo en un restaurante porque  viven del día a día o como la vida está muy difícil y todo tan caro, no hay plata que alcance, pues por ejemplo, con un sueldo mínimo a quien le va a alcanzar”, afirma doña Ludivia.

Ella afirma que a diario vende unos 180 almuerzos diarios y con esto se mantiene junto a su bebé de tres años, le ayuda a su hija y que logra obtener una utilidad libre de 60 mil pesos diarios y además vive feliz y agradecida con Dios y que mensualmente elabora una olla grande de arroz con vísceras o de tamales con arepas para regalárselos a los habitantes de la calle o personas necesitadas que encuentra en su camino.

“Yo salgo desde la veinticinco y subo hasta el centro donde llego a la plaza Murillo Toro sin nada y tengo clientes de dedo parado o doctores por ejemplo de la gobernación pero a algunos les da pena que los vean y me hacen la seña desde lejos para que les lleve a escondidas la comida y nadie se dé cuenta que me compran pero yo les digo que se quiten la corbata y verán que todos somos lo mismo”, concluye en medio de sonrisas.

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