Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Ibagué, realismo mágico

Es un hito que por fin el departamento sea parte del eje cafetero, a pesar de nuestra tradición de producción cafetera. Pero esto no puede quedar en solo un anuncio, los departamentos que hacen parte del eje se les reconoce el empuje que ha hecho de su región un ejemplo de innovación. Por: Alejandra Guerrero Fajardo.
Imagen
Crédito
Javier Pérez / Ecos del Combeima
6 Nov 2020 - 12:07 COT por Ecos del Combeima

De lo que está pasando en Ibagué se puede escribir una comedia. Es increíble como falló tan estrepitosamente toda la institucionalidad de una ciudad. ¿Qué pasa con la autoridad en Ibagué? Es esta vacío que nos tiene ad portas de un nuevo cierre de la ciudad. Lo más grave es que no hay una estrategia que apunte a superar la recesión económica, más que pasarse los días posando para fotos de redes sociales, urgimos que nos presenten soluciones de fondo. 

La semana pasada junto a la Cámara de Comercio de Ibagué se inauguró una zona de economía naranja, en la cual por fin daban apoyo a nuestros músicos, bailarines, artesanos… todos los representantes de nuestra cultura. Pero brillaba por su ausencia la parte innovación y tecnología que define por esencia una economía naranja. Es así como se retrata, no solo esta alcaldía, si no todos los gobernantes municipales. Lanzan iniciativas que son importantes para nuestra ciudad ya que representan nuestra esencia de Ciudad Musical, sin embargo, no funciona como economía naranja. Enhorabuena a todos nuestros representantes de la cultura, esperamos que Ibagué se convierta y se mantenga como un destino cultural.

Esto se logrará si llegamos a tener una estrategia de crecimiento clara que nos haga superar el desempleo, y con un presupuesto y mantenimiento de infraestructura que haga que la ciudad sea también atractiva estéticamente. La cultura será una inversión, pero en una ciudad con no sólo desempleo, pero también con inseguridad, sin infraestructura, sin industria. Aplaudo la inversión en cultura, pero ¿Cuál es la estrategia y el presupuesto en el resto de la ciudad? La estrategia no puede ser fotos de donaciones por parte de la Cámara de Comercio de camas de cuidados intensivos a clínicas privadas. En actos que no pueden ser catalogados ni siquiera de populismo si no de favores personales. 

Es un hito que por fin el departamento sea parte del eje cafetero, a pesar de nuestra tradición de producción cafetera. Pero esto no puede quedar en solo un anuncio, los departamentos que hacen parte del eje se les reconoce el empuje que ha hecho de su región un ejemplo de innovación. Por ponerles un ejemplo, uno cruza el letrero que dice departamento del Quindío y la infraestructura cambia totalmente. La tradición de la zona cafetera no se limita a producir café, se extiende a hacer atractiva su región: para sus habitantes, para su industria, para la inversión foránea. No a inaugurar zonas naranjas en el edificio más ineficiente de la ciudad, El Panóptico, que por cierto necesita un mantenimiento de la impermeabilización para que el cielo raso no colapse.

También te puede interesar estas columnas

Por eso, elegir bien no es un asunto menor. Es decidir quién tendrá la responsabilidad de defender al Tolima con argumentos, con liderazgo y con visión de desarrollo, en el escenario donde se toman las decisiones más importantes del país.

Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender.

“Con seguridad todo y sin seguridad nada¨, frase que ha calado profundamente en todos los colombianos, al nacer de una realidad.

Colombia atraviesa un momento económico complejo, mientras el debate político se consume en polarización, la economía real intenta sostenerse sobre una base exportadora aún frágil y altamente dependiente de bienes primarios.

La decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo. 

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.