Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El Congreso unido contra el Covid

Arrancó el trámite legislativo de nuestra Ley de Vacunas en el Congreso y, ¡que berraquera! Su debut en las comisiones terceras de camara y senado fue un aplastante 29 votos a favor contra 0 en contra en camara y 17 votos a favor contra 0 en contra en senado. Por: Ricardo Ferro.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeim
3 Nov 2020 - 10:03 COT por Ecos del Combeima

Tras el mensaje de urgencia del presidente Duque que se radicó el pasado lunes, y tras una maratónica semana que incluyó ponencia conjunta del senador Fernando Nicolás Araujo y los representantes Nubia López y Jhon Jairo Berrio, anuncio el viernes para sesión el día de las brujitas, publicación en gaceta oficial, concertación con Ministerio de Hacienda, de Salud y Ponentes y una larga sesión en un día no habitual de sesiones para el congreso como lo es un sábado, salió aprobado por unanimidad en primer debate nuestra ley de vacunas, la cual continuará su trámite la semana venidera para que antes de finalizar noviembre podamos garantizarle a todos los colombianos la posibilidad de tener acceso a una vacuna gratuita y efectiva contra el COVID-19. 

Me da mucha alegría que nuestra ley de vacunas hubiera podido unir a 17 senadores y 29 representantes de todos los partidos e ideologías. 
 
En una discusión respetuosa, adecuada y proactiva, y gracias al mensaje de urgencia del Presidente Iván Duque que permitió reducir el procedimiento legislativo y realizar comisiones conjuntas, logramos que Vacunas Para Todos trascendiera las diferencias y primara el interés general de los colombianos. Los comentarios nos permitirán mejorar el proyecto, y el apoyo de los Ministerios de Hacienda y Salud ayudará que la iniciativa esté lista antes de diciembre del 2020, con el fin de que Colombia tenga las herramientas jurídicas para que todos los colombianos tengan acceso a la vacuna y que esta sea gratuita.
 
El proyecto comprende ese piso jurídico tan importante que necesita el Estado colombiano para negociar las vacunas y adquirirlas en el momento en que estas estén listas para comercializarse. Define la posibilidad de que todos los colombianos a quienes les sea posible y tengan los recursos, aporten a la financiación de estas. Es como una gran vaca de todas aquellas personas que quieran sumarse a la inmunización y apoyen para que los que tienen menos recursos puedan vacunarse gratuitamente y volver a la normalidad. Eso sí, es importante no confundir acceso y gratuidad con obligatoriedad. Los colombianos podrán decidir, en virtud de sus derechos constitucionales si querrán vacunarse o no. Lo importante es que tendrán esa posibilidad de decidir, que es mejor que no tenerla y estar poniendo su vida en peligro sin una forma de prevenirlo.
 
Asimismo, el proyecto comprende desde ya la identificación de responsabilidades que tendrán los productores de las vacunas y el mismo Estado en caso de una reacción adversa. Con esto, el Gobierno garantizará que va a escoger la mejor vacuna y la que tenga más seguridad y que proteja la salud de los colombianos. Precisamente, no será la ley, sino el Ministerio de Salud y Protección Social, con su grupo de expertos científicos, los que determinarán cuál de las vacunas que se está desarrollando se aplicará en los colombianos que así lo deseen cuando esté lista. Adicionalmente, el proyecto reafirma la potestad de la Contraloría General de la República para fiscalizar en tiempo real la ejecución de estos recursos destinados a la protección de la vida de los colombianos.
 
Finalmente, el proyecto contempla algo muy importante para nosotros: la gratuidad. En virtud del principio constitucional de universalidad, los colombianos que decidan vacunarse lo harán gratis.
 
Al trámite legislativo le restan los debates en las dos plenarias de Cámara de Representantes y el Senado de la República. Estamos trabajando fuertemente para hacerlo una realidad. Estamos demostrando que el Congreso de la República de Colombia sí identifica las necesidades de la población y trabaja desde sus funciones para buscar soluciones adecuadas para cumplirle. Que este Congreso de Colombia siga trabajando así, por mejorar la calidad de vida de cada uno de los colombianos en pro de poner la vida por encima de todo.

También te puede interesar estas columnas

Este comportamiento indica que los precios subieron menos en la ciudad frente a otras capitales del país.

En el Tolima aparecen un total de 36 candidatos oficiales a Cámara, y 10 al Senado, pero a decir verdad, pese a la amplia baraja, especialmente en Cámara, por el momento ninguno ha logrado ser factor diferencial, incluídos quienes aspiran a reelegirse para el próximo periodo.

Colombia asiste a un nuevo capítulo de la vieja tensión entre el poder central y los territorios, pero esta vez con una crudeza difícil de disimular.

El campo no puede vivir de modas agrícolas. Necesita diversificación, inteligencia de mercado, transformación, valor agregado y planificación. Porque cuando el productor depende de un solo cultivo, queda a merced del clima, del mercado… y de la próxima burbuja.

Sin duda el salario mínimo es hoy el tema más sensible del debate público, pues toca directamente millones de trabajadores y centenares de empresas especialmente las pequeñas y medianas, con estrechos márgenes de utilidad.

Cuando se confunde con destruir instituciones sin planes, el resultado son meras chambonadas. Colombia ha vivido recientemente esa confusión, y los datos, más que los relatos, así lo evidencian.

Nuestro país enfrenta un año electoral altamente polarizado, con elecciones al congreso en marzo y presidenciales entre mayo y junio si hay segunda vuelta.

¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.