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IBAGUÉ - COLOMBIA, 11.Diciembre.2019
Belvedere
  |   29.Octubre.2019   |   Por:  
Laura Castro

Las promesas como un Déjá Vu

Crédito: 
Javier Pérez / Ecos del Combeima
Tanto los que los eligieron, como los que no votaron por los nuevos gobernantes, esperan seriedad y cumplimiento de las propuestas y promesas, lo mismo que la responsabilidad y el compromiso por mejorar la calidad de vida de una linda ciudad, que día por día pierde espacio e importancia en el contexto nacional. Por: Laura Castro.

El primero de enero del 2020 el departamento del Tolima y su capital musical Ibagué, al igual que en todo el territorio nacional, tendrán nuevos gobernantes y renovados  los integrantes de la Asamblea Departamental y el Concejo Municipal.  Como quien dice, el país está en el momento de las expectativas, de los cambios prometidos y las acciones de los nuevos mandatarios por un mejor país, a través de la transformación y el progreso de sus municipios.

El electo alcalde de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado en sus palabras de agradecimiento, resaltó la importancia del voto en blanco, que sin una campaña específica y visualizada, superó los 24 mil sufragios, o sea el 51% de los 46.600 los votos que a él lo eligieron, consciente de que es la alerta temprana de cultura política, rebeldía, hastío e inconformidad ciudadana,  por las pésimas administraciones que ha padecido la ciudad en los últimos 20 años. Debe resaltarse que en todo el territorio nacional disminuyó la abstención, pero el voto en blanco fue protagonista.

Si es verdad que llegó la hora del cambio, éste tendrá que reflejarse de manera temprana, bajándole el tono al protagonismo personal y al triunfalismo, para darle paso a las acciones reales como: Un empalme juicioso y documentado, cosa que veo muy complicada para el alcalde electo, por la actitud negativa en la que está el alcalde saliente. Facilísima la tendrá el Gobernador electo; Ricardo Orozco,  porque su Jefe y mentor político, el actual mandatario de los tolimenses, le entregará el cargo como dios manda, incluida la carta de instrucciones.

La agenda conjunta será una estrategia de acción, que de cumplirse conforme al trazado que hagan los gobernantes, podrá dar buenos resultados. Los planes de gobierno departamental y municipal, tendrá que ajustarse a las verdaderas necesidades, con metas logrables y coherentes con los recursos disponibles y los por gestionar.

Los elegidos mandatarios no podrán desperdiciar la gran oportunidad de trabajar  con los sectores productivos y educativos del departamento, focalizados en temas de ciencia, innovación, competitividad y emprendimiento, que tendrán al largo y el mediano plazo un positivo impacto en el empleo y la informalidad.

Ojalá en estos cuatro años de gobierno, Gobernador y Alcalde, sepan y puedan trabajar de la mano con los Gremios económicos de la región que desde hace muchos años tienen en su poder: Resúmenes ejecutivos, propuestas presidenciales, estudios, proyectos, estadística, análisis y diagnósticos, que no son otra cosa que el resultado de la constante preocupación en los temas vitales de ciudad, pero sin encontrar real  y verdadera correspondencia con las administraciones.

Tanto  los que los eligieron, como los que no votaron por  los nuevos gobernantes,   esperan  seriedad y cumplimiento de las propuestas y promesas, lo mismo que la  responsabilidad y  el compromiso por mejorar la calidad de vida de una linda ciudad, que día por día pierde espacio e importancia en el contexto nacional, pues así lo muestran las cifras de crecimiento  del censo DANE 2108,  donde Ibagué del 2004 al 2018, en el puesto 16 de 20 capitales,  sólo creció en 35 mil habitantes, muy lejos de los incrementos de otras importantes ciudades.

No la tienen fácil nuestros próximos gobernantes, porque del adornado verbo deberán pasar a la acción real y concreta. Permita dios que se alejen las contingencias judiciales, y nada empañe el promisorio futuro que están pintando en medio del alboroto y la alegría de lo que apenas va a comenzar. Cuánta expectativa genera lo nuevo. Inevitable no experimentar la sensación de un momento ya vivido, es decir un déjá vu.