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Cuando 2 y 2 son 5: Sobre las cifras que miden nuestra región

En nuestro país y especialmente en nuestra región, es imperante la necesidad de hacer buenos diagnósticos. Tenemos que dejar de engañarnos a nosotros mismos, debemos empezar a construir fuentes de datos que reflejen conocimiento, y no simplemente apreciaciones desde distintos puntos de vista. Por: Por: Alba Lucía García S.
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Alcaldía de Ibagué
6 Ago 2019 - 9:37 COT por Ecos del Combeima

La primera asociación que hacemos de esta palabra es con las visitas al médico donde, tras una serie de actividades, se nos informa sobre el estado de nuestra salud y se establecen recomendaciones y recetas. Siguiendo la analogía, la noción de diagnóstico es utilizada por los gobernantes y sus equipos para analizar investigar ciertos aspectos de la vida de los ciudadanos. Pero es en entender la importancia y el contenido de estos diagnósticos que estamos fallando en el país, y especialmente en la Región

La palabra diagnóstico, utilizada en distintos ámbitos de la vida, se define como el análisis que se realiza para determinar cualquier situación, por regla general sobre la base de datos y hechos recogidos y ordenados sistemáticamente, que permite juzgar mejor qué es lo que está pasando y tomar las decisiones correspondientes. Tiene su origen etimológico en la unión de tres vocablos griegos: el prefijo día- que significa “a través de”; la palabra gnosis que es un sinónimo de “conocimiento”, y el sufijo -tico que se define como “relativo a”. 

Cada vez que se decide tomar una decisión que impacta de alguna manera el ámbito económico, jurídico o social de las personas, nuestros líderes (en el sector público y privado) deberían realizar un diagnóstico serio sobre las causas y las consecuencias que éstas pueden tener, sin dejarlas libradas al azar o a cifras aleatorias que no se corresponden con la realidad. Conocer de manera auténtica el contexto implica comprender verdades que en ocasiones desconocemos; que a veces pueden ser contrarias a nuestros intereses o creencias; cifras y datos que pueden tener repercusiones positivas o negativas en nuestro patrimonio; circunstancias que estamos ignorando y que no nos permiten obtener los resultados esperados.  

En nuestro país y especialmente en nuestra región, es imperante la necesidad de hacer buenos diagnósticos. Tenemos que dejar de engañarnos a nosotros mismos, debemos empezar a construir fuentes de datos que reflejen conocimiento, y no simplemente apreciaciones desde distintos puntos de vista. Cifras que sean un reflejo de la realidad social y no de las necesidades políticas de turno. Es urgente contar con insumos reales que caractericen la demografía a escala territorial y local, que puedan ser contrastados abiertamente con otras fuentes de tipo oficial, académica o privada, para corroborar que los resultados son similares, o en la medida de lo posible iguales. En otras palabras, necesitamos que los informes que presentan las entidades se produzcan de manera objetiva y rápida, que sean públicos y se conviertan en el sustento de las políticas públicas que se adoptan. 

No se puede seguir avanzando si tenemos diagnósticos hechos “a la medida”, que se ajustan a la necesidad del momento, al gobierno de turno, al llamado de los medios de comunicación o a las redes sociales; los análisis de los entes públicos (más en esta época de empalme que se avecina) deben ser transparentes y permitirnos conocer, sin ningún velo o sesgo, el estado de las instituciones, de sus finanzas, de sus proyectos.

Debemos renunciar a los dictámenes improvisados que faltan a la verdad, generando confusión y en muchas ocasiones mentiras que jamás se transforman en realidad; desistir de los diagnósticos que muestran cifras alegres solo para dar contentillo a los superiores, cifras maquilladas para mostrar la buena gestión o peor aún el cambio de mediciones serias por frases bonitas o halagadoras. Urge empezar a tener claridad sobre la situación en la que se encuentra nuestra región en términos políticos, económicos, jurídicos, sociales, etc. No podemos seguir creyendo que dos más dos son cinco. 

Por eso el llamado es para todos aquellos que trabajan en la construcción de datos, en las mediciones que se hacen, los ciudadanos merecemos saber la verdad; y para los lectores, nuestra región necesita más personas que se interesen por el conocimiento científico, debemos incentivar la investigación, entender lo que está pasando, dejar de adornar la realidad y de una vez por todas asumir que dos más dos son CUATRO, y no los CINCO que nos quieren diagnosticar. Solo cuando reconozcamos la importancia de tener este tipo de diagnósticos como ciudadanía es que podremos juzgar si las decisiones de nuestros gobernantes han sido acertadas o no, si han respondido a nuestros intereses o han defraudado nuestra confianza, si cumplieron lo prometido y trabajaron en pro del interés general.

Por: Alba Lucía García S.

Twitter e Instragam: @albaluc1a

Correo: albalu_garcia@hotmail.com

 

 

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