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La Marca Ibagué: ¿Un embeleco?

La marca Ibagué, podría servir para que obligatoriamente los eventos de tradición en la ciudad, hagan parte de la agenda del alto gobierno y sean incluidos de las rutas turísticas del orden nacional, como una estrategia de convertir a Ibagué en destino turístico.
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Ecos del Combeima
30 Abr 2019 - 11:39 COT por Ecos del Combeima

Con alborozo y alegría se anunció la renovación por otros 10 años de la marca Ibagué, para consolidarla como una ciudad con patrimonio folclórico, cultural y musical con destacada  representación en el contexto nacional.

Los antecedentes de Marca Ibagué  datan del 2008 cuando por iniciativa de un Acuerdo del Concejo Municipal, se registra  ante la Superintendencia de Industria y Comercio dicha solicitud. La iniciativa se enmarcaba en el título que  desde el 2004 ostenta la ciudad como “Capital Andina de los derechos humanos y la paz” otorgado por el Parlamento Andino.

Sumado a ellos los trabajos que se adelantaban en el panóptico, que en el 2000 y después de más de 100 años de ser un centro de reclusión en donde se vulneraban terrible y despiadadamente los derechos de los presos, éste se convertiría en el  gran museo de los derechos humanos y como un referente de cultura, libertad y vida, según palabras de un directivo responsable del fallido proyecto.

Las expectativas generadas con la construcción del museo, se fueron desvaneciendo, porque a lo largo de estos casi 20 años, en medio de convenios interadministrativos, contratos, liquidaciones, adiciones, prórrogas, incumplimientos, suspensión de obra, contratistas corruptos, mala administración, entre muchas de las actuaciones, los recursos  malgastados del orden nacional, departamental y municipal, superan los  12 mil millones de pesos.

La gran pregunta: ¿cuál fue el principal argumento para la renovación de la marca? Si a la fecha, Ibagué tiene aplazado el orgullo de disfrutar un museo con todas las características de la museología y la museografía, con zona antigua, zona nueva, terrazas, patios de conferencias,  pinturas en muros interiores, entre muchas de las bondades que nos pintaron.  Qué cosa si nos dicen mentiras y dilapidan los recursos. 

La marca Ibagué, podría servir para que  obligatoriamente los eventos de tradición en la ciudad, hagan parte de la agenda del alto gobierno y sean incluidos  de las rutas turísticas del orden nacional, como una estrategia de convertir a Ibagué en  destino turístico. Eso no está ocurriendo, porque cuando llega la temporada de vacaciones, festividades o eventos importantes, al consultar destinos recomendados, Ibagué no aparece por ningún lado.

La marca Ibagué podría servir para ser sede de grandes eventos culturales y deportivos. No tenemos escenarios para deportes,   los existentes  se demolieron, con la falsa promesa de tener los mejores escenarios del país, a hoy   sólo ruinas. Ah, ahí está el Murillo Toro, pero no solo de fútbol vive el hombre.

La Marca Ibagué bien podría  tener  el compromiso tanto de la administración municipal como departamental, para  dar o gestionar recursos al  Museo de Arte del Tolima, un espacio importante y destacado de cultura, digno de mostrar a propios y visitantes.

Interesante conocer los documentos  que soportaron la renovación de la Marca Ibagué ante la Superintendencia de Industria y Comercio, porque da para pensar, que la ciudad que mantuvo o renovó su marca, no es en la que actualmente vivimos,  10  años de ostentarla, nada cambio y vamos por lo mismo.

En un escrito de noticia, se resalta que Ibagué mantuvo el reconocimiento por encima de Bogotá y Medellín, pero es que en esas ciudades para progresar y hacer obras, no necesitan registrarse como  marca. ¿Entonces,  ese trámite  resultar ser un mero embeleco? Toca averiguar bien.

 

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