|   22.Julio.2022   |   Por:  
Andrés Currea

Abucheos a Duque

Alcaldía de Ibagué
Crédito: 
Ecos del Combeima
Aranzalez
El presidente de la República es el encargado de mantener la unidad nacional, como lo ordena la Constitución, pero a Duque se le olvidó y ha sido el causante de la profunda polarización.
Velotax

Un nutrido grupo de congresistas con las fotografías de líderes sociales asesinados y carteles con críticas al gobierno, fueron los mismos que abuchearon en varias ocasiones al presidente Iván Duque, durante su discurso en la posesión del nuevo Congreso de la República. 

“Mentiroso, Mentiroso, mentiroso…” gritaban al unísono impidiendo que el Jefe de Estado, continuará con su discurso. Pero no era para menos, la intervención de Duque, distó abismalmente de la cruda realidad. Las cifras y logros mencionados por el Presidente, no coinciden con el actual y real contexto social, económico y político del país. Y es que la intervención de Duque, demostró una vez más su profunda desconexión con el país, con la Colombia profunda y con la dura realidad que viven millones de ciudadanos. Asimismo, las declaraciones del presidente, están llenas de imprecisiones técnicas, cuantitativas y efectivas.

Por ejemplo, y en un tema tan sensible como la nutrición en niños, Duque, señaló que hay grandes avances en la reducción de la desnutrición, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha ubicado a Colombia al lado de Haití y Honduras como los países con más riesgo de hambruna en la región.

En materia de educación afirmó el primer mandatario que se ha progresado en escolaridad, pero estudios recientes aseguran que cerca de la mitad de los estudiantes de primaria no se están graduando de ese segmento de la educación, al mismo tiempo que señala que la calidad y cobertura han disminuido a niveles insospechados y que ponen en riesgo los procesos educativos del país. El acceso es otro de los graves problemas de la educación en especial en el nivel universitario. 

También en economía, seguridad y salud, el mandatario saliente expuso grandes avances que contrastan con los graves problemas de inflación y aumento de precios en los productos de la canasta familiar. De inseguridad en un país donde han sido asesinados cientos de líderes sociales. Y en salud donde la situación de deudas y calidad están en saldo negativo. 

El presidente de la República, es el encargado de mantener la unidad nacional, como lo ordena la Constitución, pero a Duque, se le olvidó y ha sido el causante de la profunda polarización que afecta seriamente al país y no fue el encargado de unir en la diferencia, de escuchar a los que piensan distinto y de gobernar mirando a la gente y no obedeciendo a caprichos de un partido político con tesis inflexibles y una mirada que no se adecua a la realidad del país. 

El último discurso de Iván Duque, ante el Congreso, como Presidente, dejó ver revanchismos que en nada aportan para sofocar las duras tenciones políticas que en buena parte impiden que se desarrolle el país. Se esperaba del Jefe de Estado, una intervención con mensajes de unidad, con mensajes de esperanza y no una sarta de mentiras que exacerbaron los ánimos en una despedida de quinta ante un Congreso renovado, diverso y con el reto de sacar adelante las iniciativas necesarias para atender las necesidades de los colombianos más pobres. También de las reformas estructurales que requiere el Estado, como la tributaria, política, agrícola y de salud.

Se fue Duque, en medio de pocos aplausos y grandes abucheos. La realidad siempre supera a la ficción.