Los retos de Jonh Jairo Méndez como rector de la Universidad del Tolima
La llegada de Jonh Jairo Méndez a la rectoría de la Universidad del Tolima abre una etapa promisoria para la institución. Después de una década de la administración de Omar Mejía, el nuevo rector recibe una universidad con avances importantes, pero también con desafíos que requieren de mucho trabajo y determinación.
Méndez tendrá que enfrentar, en primer lugar, el desafío de consolidar la calidad académica que va mucho más allá de un sello de acreditación de alta calidad. La Universidad del Tolima necesita fortalecer la investigación, la innovación y la formación posgradual, pero también responder al mundo laboral con las transformaciones del mercado laboral y con las necesidades reales de las regiones y los territorios. La UT no puede seguir formando profesionales sin pensar antes en la pertinencia y en los lugares a donde van a ir esos profesionales a laborar y a impactar.
El segundo reto será la modernización tecnológica. Una universidad del siglo XXI necesita laboratorios adecuados, conectividad, herramientas digitales y condiciones que permitan competir académicamente con otras instituciones públicas y privadas del país. No es un secreto la necesidad de avanzar en los temas de inteligencia artificial, y responder a los retos del mundo del hoy en materia tecnológica, pues la IA es algo que llegó para quedarse. En ese sentido, la Universidad del Tolima necesita modernizar sus procesos, creando unos sistemas de información efectivos y que faciliten todo tipo de procesos administrativos que faciliten el engranaje institucional.
Pero quizá el reto más complejo será político e institucional. Méndez deberá seguir cimentando una relación equilibrada con el Consejo Superior, los gobiernos nacional y departamental, los estudiantes, profesores, sindicatos, egresados y demás sectores de la comunidad universitaria. No obstante, la autonomía universitaria no puede confundirse con aislamiento, ni la interlocución política con subordinación, ni con un cogobierno. Una institución como la universidad pública de los tolimenses requiere de una figura con carácter y autoridad, que lidere con determinación y que no endose las decisiones importantes de su rectoría en otras personas más que en él mismo.
Finalmente, Méndez tendrá que demostrar que la Universidad del Tolima puede ser una institución más visible, más influyente y conectada con los grandes debates nacionales sobre educación superior, ciencia, desarrollo regional y movilidad social. Su capacidad de gestión y su experiencia en escenarios nacionales son una ventaja que hay que aprovechar con el fin de que la UT sea protagonista en diferentes escenarios más allá de los de la parroquia.
Tampoco puede ignorarse el grave problema de consumo y distribución de sustancias sicoactivas al interior del campus universitario. Ese debate por difícil que sea no puede seguir siendo ignorado, más aun cuando, los viernes en las noches, el parque Ducuara parece una taberna o la carrera quinta de Ibagué en tiempos san pedrinos, afectando negativamente espacios deportivos, culturales, e incluso el normal desarrollo de las clases en un ambiente sano y libre de consumo.
Ojalá que los miembros del equipo de trabajo que ha elegido Méndez para acompañarlo no sean inferiores no solo a su amplia capacidad de trabajar, sino al lugar en el que muchos nos hemos formado y hemos formado a otros. Buen viento y buena mar al nuevo rector de la UT.