Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Escuchamos del concejal Correa la propuesta de Oscar Barreto, ¿dónde está la denuncia penal?

No deja de sorprender que al cabo de 3 años aparezca esta confesión del enrarecido proceso electoral de la campaña a la Alcaldía de Ibagué.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
19 Mayo 2022 - 12:57 COT por Ecos del Combeima

Los Ibaguereños no podemos perder la capacidad de asombro y normalizar las conductas más reprochables en el ejercicio de la política como algo normal y repetitivo que no genere rechazo social, ni señalamiento y mucho menos la investigación y sanción por parte de los organismos de control, dejando la posibilidad de que aquellos que ejercen las peores prácticas electorales se hagan al manejo del gobierno, dispongan del presupuesto público y sean los voceros y representantes de la sociedad Tolimense.

Lo manifestado en un medio de comunicación por el concejal Rubén Darío Correa respecto de la propuesta del jefe del clan, como lo llamó él, en donde le ofrecieron $1.500 millones de pesos para declinar su aspiración a la alcaldía y adherir al candidato de la predilección del gobernador de ese entonces, puede configurarse en una conducta delictiva, de ser cierto.

Tenemos que empezar por presumir la inocencia y no señalar la responsabilidad penal directa de alguien, sin embargo de ser cierto es supremamente grave y debería estar denunciado ante la Fiscalía General de la Nación, pues estaría un Gobernador en funciones, como lo afirmó el concejal Correa, ofreciendo al parecer recursos cuantiosos para comprar candidatos a la alcaldía de Ibagué, que declinen sus campañas en favor de otro. De no ser cierto debería retractarse el concejal Correa y el exgobernador debería salir a desmentir lo dicho por el comunicador social o ejercer acciones judiciales para defender su buen nombre.

No deja de sorprender que al cabo de 3 años aparezca esta confesión del enrarecido proceso electoral de la campaña a la alcaldía de Ibagué, en donde al final de la entrevista en el medio de comunicación el concejal Rubén Darío correa, señala que  él no aceptó la supuesta compra de su campaña y que al parecer la misma propuesta se la hicieron al candidato José Barreto que efectivamente declinó su aspiración a la alcaldía  y terminó apoyando al candidato que siempre señaló en los peores términos en todos los debates públicos. Esperamos de José, salir a aclarar y no dejar un silencio cómplice o un manto de duda de la decisión que tomó cuando dejó su aspiración.

Dentro de la responsabilidad política y lo normal de cualquier ciudadano ante el conocimiento de una posible conducta punible es denunciar ante las autoridades el posible delito y más aún cuando se señala de manera concreta circunstancias de modo, tiempo y lugar, define los testigos, incluyendo un prestigioso abogado de la ciudad de Ibagué y la casa en Las Victorias de un importante empresario, en donde supuestamente se realizó la reunión con el gobernador de ese momento.

Pienso que un debido proceso se debe adelantar, ya sea para descartar la afirmación, pudiendo ser injusta contra el exgobernador Barreto o para concluir la responsabilidad de la forma abusiva en que participa servidores públicos, que influyen con recursos económicos para favorecer candidatos a la alcaldía de Ibagué.

También te puede interesar estas columnas

Nuestro país tiene una peligrosa costumbre política, convertir al presidente de turno en responsable absoluto de nuestras frustraciones.

Una parte importante de la explicación está en las condiciones en que operan esos negocios.

Lo digo sin ironía y sin ganas de bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque esa contradicción, fiesta arriba y números abajo, resume mejor que cualquier informe el momento que vive el cafetero tolimense.

Ojalá que los miembros del equipo de trabajo que ha elegido Méndez para acompañarlo no sean inferiores no solo a su amplia capacidad de trabajar, sino al lugar en el que muchos nos hemos formado y hemos formado a otros.

Estamos fabricando generaciones de nativos digitales capaces de deslizar una pantalla a extraordinaria velocidad, pero cada vez menos dispuestas a permanecer veinte minutos frente a un texto complejo.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.