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El tiempo de las mujeres

Crecí escuchando las historias de lo que mis abuelas tanto materna como paterna significaron en la construcción de sus respectivos hogares y poco podía entender como con tanta capacidad de trabajo, formación y organización, siempre estuvieron supeditadas a la voluntad de mis abuelos, los únicos autorizados para tomar las decisiones. Por: Carmenza Góngora.
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Ecos del Combeima
4 Mar 2019 - 11:55 COT por Ecos del Combeima

Al dirigirme por primera vez a la importante audiencia de Ecos del Combeima, no puedo dejar de agradecer a Juan Pablo por esta oportunidad que tomo no para mí, sino para las mujeres que deberíamos tener más espacios para opinar, dirigir y figurar en una sociedad que tanto se debe a nuestro actuar desde el momento mismo de la concepción de una nueva vida.

Crecí escuchando las historias de lo que mis abuelas tanto materna como paterna significaron en la construcción de sus respectivos hogares y poco podía entender como con tanta capacidad de trabajo, formación y organización, siempre estuvieron supeditadas a la voluntad de mis abuelos, los únicos autorizados para tomar las decisiones; pero no había nada que pudieran hacer el entorno que les correspondió así lo dispuso y el peso de una familia numerosa no les permitía hacer manifiesta su inconformidad frente a una situación con la que no tuvieron más remedio que acostumbrarse a vivir.

Así es, es un tema de sociedad, de una sociedad machista que ha venido perdiendo fuerza, pero en la que el espacio político, económico y social sigue perteneciendo en mayor proporción a ellos. Hoy ad-portas de una nueva contienda electoral, aún6 estamos a tiempo, Colombia y el Tolima cuenta con un importante número de mujeres líderes, trabajadoras, emprendedoras, valientes, con la formación y el carácter necesarios para dirigir, participar en la construcción de las leyes e impartir justicia.

Espero que ellas tomen la decisión, que los Partidos Políticos les den la oportunidad y que los ciudadanos entendamos que fue suficiente la espera, que las mujeres no podemos seguir figurando como el personal de apoyo, que llevamos tiempo haciendo méritos y ya es hora de que reconozcan nuestra capacidad para tener el papel de protagonista; que es el tiempo de la mujeres.

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Hoy solo queda pedirle a la nueva administración celeridad en los procesos. Es hora de que dejen de jugar con los campesinos y de que esas tierras que se han prometido una y otra vez, por fin sean verdaderamente de ellos.

En el segundo trimestre de 2026, el número de micronegocios en Colombia creció apenas 0,5 % frente al mismo periodo del año anterior y el personal ocupado aumentó 0,6 %. Hasta ahí parecería un crecimiento tímido. Pero hay un dato que cambia completamente la conversación: los ingresos de esos micronegocios crecieron 14 % en términos nominales.

Al mismo tiempo de la tragedia forestal, una parte importante del agua ya potabilizada, termina derrochándose y perdiéndose en redes hidráulicas urbanas ya deterioradas por el tiempo, situación que se ha convertido equivocadamente en una constante territorial.

El Tolima no está solo. Pero tampoco puede quedarse a esperar. La tarea que sigue es vigilar que cada peso, ayuda y trámite anunciado llegue a los lugares necesitados, y si bien los afectados no han estados solos, hay que seguirlos acompañando.

El Concejo Municipal no puede convertirse en un comité de aplausos de la administración de turno, como pareciera que sucede actualmente, y aquí aparece una paradoja que resulta difícil de ignorar: mientras se discute por estos días la modificación de la planta de personal, algunos concejales parecen más interesados en acompañar la agenda política de la Administración que en exigirle explicaciones.

Las estimaciones iniciales del Gobierno han situado las pérdidas alrededor de $30 billones, aproximadamente unos US$9.600 millones, aunque la cifra definitiva seguramente necesitará tiempo para consolidarse.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.