Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Política
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

¿Carlos Edward Osorio puede romper el tablero de 2027 y ser la tercera vía contra el barretismo y el petrismo?

Las implicaciones políticas y jurídicas de una eventual candidatura a la Gobernación del Tolima del principal barón electoral de Ibagué.
Imagen
carlos e osorio
3 Sep 2026 - 11:41 COT por Tatty Umaña

La eventual candidatura del congresista a la Gobernación del Tolima abre dos debates distintos: uno jurídico, sobre si puede renunciar y aspirar, y otro político, mucho más complejo, sobre si tiene la fuerza para convertirse en una alternativa frente a los bloques que hoy buscan controlar el departamento.

La carrera por la Gobernación del Tolima de 2027 ya empieza a mover nombres, alianzas y cálculos, aunque todavía falte camino para llegar a las urnas. Entre los nombres que podrían terminar jugando un papel importante aparece nuevamente Carlos Edward Osorio, cuya eventual aspiración tendría la capacidad de alterar el mapa político regional.

Pero antes de hablar de votos, alianzas o terceras vías hay una pregunta que necesita ser respondida: ¿Carlos Edward Osorio está inhabilitado para aspirar a la Gobernación? La respuesta no parece tan sencilla como algunos pretenden hacerla ver.

¿Inhabilidad o una puerta jurídica todavía abierta?

La interpretación jurídica expuesta plantea que, cuando existen dos posibles lecturas de una norma, una que viabiliza una candidatura y otra que la impide, debería preferirse la primera, siempre que tenga sustento jurídico, en este caso, la discusión gira alrededor del régimen de incompatibilidades de los congresistas y de las condiciones que deberían cumplirse para que uno de ellos pueda renunciar a su curul y posteriormente competir por un cargo de elección popular territorial.

Esto no significa que exista una autorización automática ni que cualquier renuncia garantice una candidatura. Significa que la discusión jurídica no estaría cerrada y que existen argumentos para defender la posibilidad.

La sentencia C-080 de 2026 encendió el debate

Uno de los elementos que ha generado mayor confusión es la sentencia C-080 de 2026, la interpretación planteada sostiene que esta decisión se refiere a dignatarios que renuncian para aspirar al Congreso y que sus efectos están relacionados con futuras elecciones legislativas. Incluso, según esta lectura, la propia parte resolutiva limita sus efectos a elecciones del Congreso posteriores a su comunicación.

Por eso, el argumento es que la sentencia no necesariamente impediría que un congresista actual renuncie para participar en las elecciones territoriales de 2027. Aquí está uno de los puntos que deberán mirar con lupa quienes pretendan tomar decisiones políticas basadas en esta interpretación.

El artículo 181 puede ser la clave

La otra pieza del rompecabezas está en el artículo 181 de la Constitución Política, relacionado con las incompatibilidades de los congresistas, la interpretación jurídica expuesta señala que, en caso de renuncia, determinadas incompatibilidades pueden mantenerse durante un año después de su aceptación, de acuerdo con las circunstancias previstas en la propia norma.

Bajo esa lectura, un congresista que renuncie con suficiente anticipación podría llegar a posesionarse en enero de 2028 como gobernador o alcalde sin encontrarse cobijado por esa incompatibilidad, es precisamente aquí donde la discusión deja de ser teórica y empieza a tener consecuencias políticas.

Hay antecedentes que alimentan la discusión

La posibilidad tampoco sería completamente inédita en Colombia, los casos de Jorge Rey, posteriormente gobernador de Cundinamarca, y de Yamil Arana, actual gobernador de Bolívar, aparecen como antecedentes de políticos que pasaron por el Congreso antes de llegar a una Gobernación.

Sin embargo, cada elección tiene sus propias circunstancias jurídicas y electorales. Por eso, estos antecedentes sirven como referencia política y no como garantía de que una eventual candidatura de Osorio sea jurídicamente viable.

Pero el verdadero problema de Osorio podría ser político

Presumiendo que la puerta jurídica está abierta, entonces aparece una pregunta todavía más difícil: ¿tiene Carlos Edward Osorio la fuerza política para atravesarla?, su eventual candidatura tendría un atractivo evidente para quienes no quieren quedar atrapados entre el barretismo y el petrismo. Una tercera opción podría recoger votos independientes, sectores inconformes y dirigentes que prefieran construir una alternativa por fuera de los dos grandes bloques.

Pero una cosa es detectar un espacio político y otra muy distinta ocuparlo, Osorio tendría que demostrar que puede construir una estructura departamental, sumar dirigentes y convertir los respaldos individuales en una fuerza capaz de competir en los 47 municipios del Tolima.

El Centro Democrático también está en juego

El escenario tampoco resulta sencillo dentro del propio Centro Democrático, la colectividad ha tenido un peso electoral importante, pero también ha enfrentado disputas internas y dificultades para organizar sus apuestas políticas. La campaña anterior de Osorio estuvo marcada por dificultades para consolidar una lista y por alianzas que, en buena medida, respondieron a circunstancias electorales específicas.

La gran incógnita es si esos apoyos podrían repetirse en una elección departamental, porque las alianzas que sirven para llegar al Congreso no necesariamente sirven para ganar una Gobernación.

¿Y qué papel juega la Alcaldía de Ibagué?

La política municipal también hace parte de esta ecuación, la relación entre la administración de Johana Aranda y sectores del Centro Democrático ha tenido diferentes momentos y acuerdos políticos. Entre ellos aparece el compromiso mencionado alrededor de David Buitrago y la presidencia del Concejo de Ibagué.

Estos movimientos importan porque la elección de Gobernación no se construye únicamente desde una campaña departamental. También depende de las relaciones que se tejen en Ibagué y en los municipios, de los concejales, diputados, alcaldes, dirigentes y estructuras que finalmente decidan dónde poner sus votos.

Una tercera vía podría cambiarlo todo

Aquí está el punto político más interesante, si Osorio decide competir, su candidatura no solamente buscaría ganar la Gobernación; también podría modificar las cuentas de quienes hoy creen tener asegurado el camino.

Una tercera candidatura fuerte puede quitarle votos a los dos bloques tradicionales, obligarlos a negociar y cambiar las alianzas que parecían definidas, pero también existe el riesgo contrario: que la llamada tercera vía termine fragmentando el voto independiente y facilite la victoria de uno de los dos grandes sectores.

Por eso, Osorio tendría que responder una pregunta mucho más difícil que la jurídica: ¿puede convertirse en una alternativa real o solamente en otro candidato dentro de una pelea que terminarán definiendo las estructuras políticas tradicionales?

La decisión que puede sacudir el tablero del Tolima

Por ahora, afirmar que Carlos Edward Osorio está inhabilitado sería ir más allá de lo que permite la interpretación jurídica expuesta. También sería apresurado afirmar que su candidatura está garantizada.

Lo que sí existe es una discusión jurídica que merece ser revisada con rigor y, sobre todo, una posibilidad política que puede resultar incómoda para quienes ya están haciendo cuentas, porque si Osorio decide dar el paso, la elección de 2027 podría dejar de ser una disputa entre dos grandes bloques.

Podría convertirse en una pelea de tres y en política, cuando aparece un tercer jugador con capacidad de disputar votos, las cuentas que parecían hechas comienzan nuevamente desde cero.

Relación fría entre dos buenos amigos: Aranda y Osorio

La relación política entre Joana Aranda y Carlos Edward Osorio parece haber entrado en una etapa de mayor distancia. Tras la reelección de Osorio a la Cámara, donde superó los 25.000 votos y se consolidó como uno de los principales barones electorales de Ibagué, comenzaron a surgir diferencias alrededor de decisiones de la administración municipal, entre ellas el cambio en la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo. A esto se suma la versión de que Aranda habría ofrecido al Centro Democrático la Presidencia del Concejo para el último año de gobierno, pero ahora estaría explorando un acuerdo con Miguel Barreto para que Víctor Ortiz, cercano al sector barretista, ocupe ese cargo.

El eventual acercamiento entre Aranda y el barretismo modifica el tablero político de cara a la Gobernación del Tolima. La paradoja es que los conservadores, que en 2023 fueron rivales de Aranda y acompañaron a Jorge Bolívar, hoy avanzan en acuerdos con la administración municipal, mientras sectores que ayudaron a llevarla a la Alcaldía podrían quedar en una posición diferente. En ese escenario, Osorio tendría más dificultades para construir una tercería, especialmente si Aranda decide impulsar conversaciones con el barretismo alrededor de Cristian David Ávila, en lugar de respaldar una candidatura como la de Andrés Fabián Hurtado.

Sin embargo, esa eventual alianza tampoco estaría asegurada. Figuras como la gobernadora Adriana Magali Matiz, Alexander Castro y el propio Carlos Edward Osorio, además de otros sectores políticos cercanos a Aranda, tendrían intereses que podrían chocar con un acuerdo cerrado entre arandismo y barretismo. Por eso, la carrera apenas comienza: Osorio no solo tendría que despejar el debate jurídico sobre una eventual candidatura, sino demostrar que puede construir una fuerza política propia y convertir su importante votación en Ibagué en una verdadera alternativa departamental.