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Una reconstrucción nacional desconcentrada, más no descentralizada

La reconstrucción podría ser la oportunidad para fortalecer Obras por Impuestos, llevándolo a “Reconstrucción por Impuestos” como lo planteó el gobernador de Antioquia desde una región que supera en capacidad inversionista a muchos países latinoamericanos.
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Ecos del Combeima
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23 Ago 2026 - 9:00 COT por Álvaro Montoya

El país requiere una reconstrucción nacional desconcentrada y no descentralizada. Ello implica en primera instancia, condensar toda la cooperación, aportes, préstamos y recursos dirigidos a la reconstrucción nacional en una sola entidad, el Fondo Milagro; para luego a través de esa misma entidad y con microgerencias regionales, llegar a cada municipio, ciudad o departamento. Sería la manera de crear una única hoja de ruta, con actividades, presupuestos, tiempos y responsabilidades para agilizar procedimientos, controlar y evaluar el impacto de cada peso invertido en la emergencia.

Pese al compromiso institucional, la cooperación internacional, la ayuda empresarial y la solidaridad comunitaria, las restricciones fiscales obligan a repensar de dónde saldrán esos 30 o 40 billones de pesos que se necesitan, y cómo invertirlos de manera acertada y eficiente. El Gobierno habla del Fondo Milagro, de una reforma tributaria para afrontar la emergencia sin subir impuestos, de prender la locomotora mineroenergética y de fortalecer el mecanismo de Obras por Impuestos.

Todo ello es válido y fundamental, pero estaría incompleto si no se considera la ¨regionalización de la reconstrucción¨ como un determinante: con microgerencias y una mayor dinámica en otros mecanismos que pueden desconcentrarse y permitan decisiones desde los mismos territorios. Por ejemplo, regionalizando la aprobación de las Alianzas Público-Privadas (APP) y acelerando el Ordenamiento Territorial. Quizá llegó el momento de hablar también de regionalización tributaria.

El debate suele concentrarse en cómo y cuánto recaudar, qué impuesto aumentar y quién debe pagar. Pero la discusión debería desconcentrarse e incluir otra pregunta: ¿cómo hacer que cada peso llegue con mayor rapidez donde se necesita y genere mayor impacto social?. Colombia necesita hacer más cosas en menos tiempo y con menos plata. Eso exige innovar, mejorar la eficiencia fiscal, acelerar la inversión y replantear algunos instrumentos ya existentes.

La reconstrucción podría ser la oportunidad para fortalecer Obras por Impuestos, llevándolo a “Reconstrucción por Impuestos” como lo planteó el gobernador de Antioquia desde una región que supera en capacidad inversionista a muchos países latinoamericanos.  Fortalecerlo ampliando el número de municipios y cantidad de recursos, ahora  ZOMACT (Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado y el Terremoto). Sería entonces, convertir parte de las obligaciones tributarias en inversión concreta, con seguimiento, eficiencia empresarial y buenos resultados.

También será necesario avanzar en el Ordenamiento Territorial y la actualización catastral, como lo plantea el profesor Jorge Iván González. Un catastro moderno permitirá conocer mejor el territorio, fortalecer las finanzas locales y mejorar la planificación regional. La eficiencia fiscal comienza por saber qué tenemos y cuál es el verdadero potencial económico territorial.

Pero regionalizar también significa acercar las decisiones. Una APP de iniciativa privada que no requiera recursos públicos debería contar con un procedimiento más ágil y desconcentrado, con mayor capacidad de evaluación territorial. ¿Por qué entonces mantener procesos que avanzan a una velocidad diferente a la de las oportunidades regionales?
El Sistema General de Regalías merece igualmente una nueva mirada, identificando proyectos regionales y suprarregionales de alto impacto, y de manera extraordinaria destrabarlos y aprobarlos. Infraestructura, logística, energía, agroindustria y conectividad podrían convertirse en apuestas compartidas.

La construcción por su parte, puede ser el gran motor de la recuperación, focalizando subsidios para la vivienda multifamiliar, creando instrumentos financieros y estímulos que multipliquen el empleo y activen la economía.

Cuatro años puede ser poco tiempo para reconstruir el país, pero suficientes para ponerlo en movimiento si las decisiones se toman con rapidez y se regionaliza la capacidad de actuar. La regionalización tributaria debería complementar una eventual reforma, sin crear más impuestos ni burocracia.

Colombia necesita más recursos, pero también mayor capacidad para convertirlos rápidamente en oportunidades. Hacer más con menos, decidir más cerca y crecer desde las regiones puede ser una nueva forma de reconstruir la Patria Milagro.

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