Hasta siempre papá: José Filadelfo Monroy Carrillo – Q.E.P.D. –
Curiosamente, lo único que tenemos fijo después de nacer es morir; por desgracia, es algo para lo que nunca nos preparamos. A veces, cuando a mi cabeza llegaba el pensamiento sobre qué pasaría si alguno de mis papás faltara, inmediatamente pensaba en otra cosa, porque sabía que el dolor sería inimaginable. El día llegó y en mi columna de hoy quiero hacerle un pequeño homenaje póstumo a mi papá: José Filadelfo Monroy Carrillo – Q.E.P.D. –
José Filadelfo Monroy Carrillo nació en San Luis, Tolima, el 25 de noviembre de 1955. Hijo de Jaime Monroy Tapiero y Ana Julia Carrillo Camacho; fue el tercero de nueve hermanos. Desde muy pequeño toda su familia se trasladó hacia Ortega, Tolima, lugar donde vivió su niñez y buena parte de su juventud. Tierra que, por demás, siempre llevó en su corazón. Terminó su primaria en el Colegio John F. Kennedy e hizo parte de su bachillerato en el Colegio Nicolás Ramírez, ya que sus últimos años de secundaria los cursó en el Colegio San Simón de Ibagué.
Posteriormente, en Bogotá, hizo su carrera de abogado. Se especializó en Derecho Penal, en Derecho Administrativo y Constitucional, y en Derecho Ambiental. Permanentemente fue un estudiante aplicado y disciplinado. Estudió toda su vida, porque una de sus pasiones era leer. Inició su vida laboral siendo escribiente de la Comisaría de Paloquemado en la capital, logrando con el tiempo ser comisario. Le encantaba el litigio como modalidad de ejercicio profesional, pues podía combinarla con otra de sus pasiones: la política. Entre las dos aplicaba una de sus más destacadas vocaciones, la de servirle a los demás. En su paso por la política, logró ser concejal y alcalde de Ortega, y diputado a la Asamblea del Tolima. Fue conservador por convicción, tradición e ideología; jamás fue sectario, por tanto creía que los fanatismos y radicalismos eran nocivos para la política. Tiempo después, culminó su carrera laboral como Procurador Delegado ante el Tribunal en lo Penal.
Sin embargo, más allá de sus logros profesionales y políticos, que aquí relato de forma rápida y general, mi papá fue el sinónimo de un buen hombre. Fue justo, noble, alegre, honesto, respetuoso, trabajador y un luchador hasta el final de sus días. No solo fue un gran profesional, gran amigo, gran hijo, padre, esposo y hermano: fue un gran ser humano.
Mi papá falleció el 21 de enero de 2026, a causa de esas enfermedades a las que todos tememos. Su ausencia nos duele, me duele, y estas pocas líneas no le hacen justicia a la inmensidad de su corazón ni a lo que significó para quienes tuvimos la posibilidad de compartir cualquiera de las etapas de su vida. Y aunque la vida tenga fecha de vencimiento, los legados no.
Nadie muere mientras exista quien lo recuerde. Yo lo recordaré hasta el último día de mi existencia. Hasta siempre José Filadelfo Monroy Carrillo, hasta siempre papá…