Las decisiones del pasado que hoy persiguen a tres aspirantes a la Alcaldía de Ibagué
Tres políticos del Tolima que sueñan con ganar las elecciones del próximo año y ser alcaldes de Ibagué estuvieron detrás de algunas de las decisiones más polémicas de los últimos años en la ciudad.
El desfalco de los Juegos Nacionales de 2015, la instalación de fotomultas y el polémico predialazo son los lunares de sus hojas de vida.
Se trata de los experimentados concejales Jorge Bolívar, del Partido Conservador; William Rosas, de la Alianza Verde; y el exconcejal Camilo Delgado, del Partido Liberal.
Sus decisiones del pasado, con el transcurrir de los años, terminaron en hechos de corrupción, líos jurídicos y manifestaciones ciudadanas.
Diseños de los Juegos Nacionales
Es el año 2013. Mientras el país entero discutía con Nicaragua por el fallo que le quitó a Colombia kilómetros cuadrados de mar Caribe, en Ibagué se empezaba a cocinar lo que sería el inicio del escándalo de corrupción conocido como el desfalco de los Juegos Nacionales.
En septiembre de ese año, el entonces alcalde Luis H. Rodríguez le pidió al Concejo de la época autorización para utilizar parte de un millonario empréstito en el diseño de los escenarios deportivos para las justas de 2015.
Fue así como un domingo 29 de ese mes se gestó una de las decisiones presupuestales más trascendentales y, a la postre, polémicas de la década.
Uno de los protagonistas fue Camilo Delgado, quien lideró la defensa de una reorientación de partidas por $12.000 millones destinados originalmente a otros fines, para enfocarlos en estudios, diseños, construcción y adecuación de escenarios deportivos.
La discusión y posterior aprobación contó con la presencia de Rosas y Bolívar, al igual que otras personalidades que hoy también suenan con aspiraciones políticas como Linda Perdomo y Luz Nelly Arbeláez.
A la postre, los estudios y diseños de los Juegos Nacionales de 2015 en Ibagué terminaron en la adjudicación irregular a la firma española Typsa. Estos diseños resultaron deficientes e incompletos, lo que causó un desfalco y dejó a la ciudad sin escenarios.
Fotomultas
Es 2014. Mientras los ibaguereños veían en televisión la aclamada novela “Bazurto”, en el Concejo Municipal avanzaba otro proyecto polémico para la ciudad.
Se trataba de la implementación del sistema de fotomultas mediante una concesión a un privado, un negocio que desde el inicio generó desconfianza.
Pese a ello, dos de los protagonistas de esta historia, Rosas y Bolívar, lo apoyaron.
El 12 de julio de ese año, en una sesión marcada por fuertes críticas técnicas y cuestionamientos sobre las prioridades de la ciudad, el Concejo de Ibagué aprobó el proyecto.
Allí, el concejal William Rosas insistió en que la concesión debía ceñirse a la ley y a las recomendaciones de la Procuraduría y la Contraloría, pero pese a las dudas votó positivo.
Por su parte, el concejal Jorge Bolívar, quien se desempeñaba como primer vicepresidente de la corporación en ese periodo, también respaldó con su voto la iniciativa.
Solo el entonces concejal Camilo Delgado puso en duda la pertinencia del proyecto frente al estado de la ciudad. Señaló que, mientras se buscaba sancionar a los conductores, la administración estaría olvidando prioridades como la malla vial y la falta de parqueaderos públicos.
Tras horas de debate y la modificación de varios artículos, el proyecto se sometió a votación con un resultado de 14 votos a favor y 5 en contra.
La concesión por 20 años a un privado terminó siendo tan cuestionada que el Tribunal Administrativo del Tolima declaró ilegal el acuerdo.
Predialazo
Es 2016. Mientras el país discutía las negociaciones del acuerdo de paz, en el Concejo Municipal se libraba una batalla por el bolsillo de los ibaguereños.
Bajo la presidencia de Camilo Delgado, el cabildo discutió el Proyecto de Acuerdo 056 de 2016, una iniciativa del entonces alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo para modificar las tarifas del impuesto predial.
Aquel viernes, el ambiente estaba cargado de tensión. Aunque el concejal William Rosas buscó un punto medio a través del diálogo, señalando que no se debía afectar a los pequeños empresarios, terminó tomando una decisión polémica al no estar presente en la votación.
Por su parte, Camilo Delgado respaldó el trámite del proyecto y garantizó que avanzara hacia la votación final.
Solo el concejal Jorge Bolívar fue de los pocos que se alzó como una de las voces más críticas contra el incremento.
Así, el llamado predialazo fue aprobado con 14 votos positivos y 3 negativos.
Con el visto bueno del Concejo de la época, el aumento en el cobro del impuesto llevó a que la ciudadanía protagonizara una de las protestas más significativas en la historia reciente de Ibagué.
En febrero de 2018, los ciudadanos se congregaron en el Parque Simón Bolívar, frente a la Alcaldía, y con gritos y arengas expresaron su inconformismo. Allí, quemaron sus facturas como símbolo de rechazo al incremento del impuesto predial, impulsado por la administración de Jaramillo, hoy ministro de Salud.
Años después, esas decisiones siguen pesando en la opinión pública y acompañan las aspiraciones políticas de quienes buscan gobernar la ciudad.