El gran salto económico que consolida al Tolima en el Top 10 de la economía del país
El Tolima atraviesa uno de los mejores momentos económicos de las últimas décadas. Las cifras preliminares del DANE muestran que en 2025 el departamento creció un 3,0 %, por encima del promedio nacional (2,6 %), alcanzó un Producto Interno Bruto cercano a $41 billones y se consolidó como la décima economía de Colombia. Más importante aún, este crecimiento estuvo respaldado por una economía diversificada, donde el agro continúa siendo el principal motor, acompañado por el comercio, el turismo, la cultura, los servicios, la construcción y la inversión pública.
Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo. En ese proceso es justo reconocer el liderazgo de la gobernadora Adriana Magali Matiz y de su equipo de gobierno, que, a través de la estrategia Tolima Centro de Inversión, ha logrado articular esfuerzos con los gremios económicos, la academia, las cámaras de comercio, el CUEE, los empresarios y los productores del campo alrededor de una visión compartida de desarrollo. Cuando existe coordinación y articulación institucional, los resultados terminan reflejándose en la economía.
Las cifras también muestran cuáles son los sectores que hoy impulsan el crecimiento del departamento. El agro continúa siendo el mayor aportante al PIB con una participación de 24,2 %, seguido por el comercio, el transporte, el alojamiento y los servicios de comida con el 18 %, mientras la administración pública, la educación y la salud representan otro 17 % de la economía departamental. A ello se suma un comportamiento destacado de la construcción y un extraordinario crecimiento de las actividades artísticas, culturales y otros servicios, que registraron la mayor variación porcentual durante el último año.
Sin embargo, precisamente porque el Tolima está creciendo, llegó el momento de plantearnos un desafío mucho más ambicioso. Crecer ya no basta; ahora debemos multiplicar la riqueza que somos capaces de generar.
Durante décadas el departamento ha demostrado una enorme capacidad para producir. Somos líderes nacionales en arroz y una potencia en café, aguacate Hass, lima Tahití, cacao, mango, maíz, ganadería y avicultura. No obstante, gran parte de esa producción continúa saliendo del territorio con escaso valor agregado. El reto ya no consiste únicamente en aumentar la producción; consiste en industrializarla, transformarla y comercializarla desde el Tolima.
El café ilustra perfectamente esa oportunidad. La cadena productiva aún tiene un enorme potencial para fortalecer procesos de beneficio, secado, trilla, clasificación, laboratorios de calidad, transformación, exportación y desarrollo de cafés especiales. Solo avanzando en esos eslabones sería posible incorporar una riqueza considerable al PIB departamental sin necesidad de ampliar el área cultivada. La misma lógica aplica el cacao, la lima Tahití, el aguacate Hass, el mango, la ganadería y la avicultura. El futuro del Tolima no está únicamente en producir más; está en transformar mejor a partir de la agroindustrialización de las cadenas productivas.
Ese proceso de sofisticación productiva encuentra un aliado natural en la ubicación estratégica del departamento. El Tolima ocupa una posición privilegiada dentro del sistema logístico nacional. Por su territorio convergen la Ruta Nacional vía 40, que conecta Bogotá con Buenaventura; la Ruta 43, que facilita la conexión hacia el norte del país y los puertos del Caribe; la Ruta 45, eje fundamental que comunica el centro con el sur de Colombia hasta la frontera con Ecuador; además de la Troncal del Magdalena y los estudios del corredor férreo Neiva–Tolima–La Dorada, que fortalecerán la conexión con la red ferroviaria nacional. Pocos departamentos reúnen simultáneamente estas ventajas para convertirse en una gran plataforma de producción, transformación y comercio exterior.
Por eso el siguiente paso debe ser consolidar al Tolima como el gran centro agrologístico de Colombia. Un territorio donde converjan la producción agropecuaria, la agroindustria, el almacenamiento, la innovación, la logística, el transporte multimodal y las exportaciones. Esa visión debe quedar incorporada en el Plan de Ordenamiento Departamental como una política de largo plazo capaz de orientar el desarrollo de las seis subregiones del departamento.
Si el departamento mantiene este ritmo de crecimiento y, al mismo tiempo, fortalece la transformación de sus cadenas productivas, no resulta exagerado proyectar un PIB superior a $65 billones hacia el año 2030. Pero esa meta no dependerá únicamente de producir más; dependerá de agregar valor, innovar, atraer inversión, conquistar nuevos mercados y retener en el territorio una mayor parte de la riqueza que aquí se genera.
El Tolima ya demostró que puede crecer por encima del promedio nacional. Ahora tiene una oportunidad aún mayor: convertirse en un referente nacional de desarrollo agroindustrial, logístico y exportador. Porque los territorios que liderarán la economía del futuro no serán necesariamente los que produzcan más materias primas, sino aquellos capaces de transformarlas en empleo, innovación, empresas, exportaciones y bienestar para su gente. Ese debe ser el próximo gran salto económico del Tolima.