Germán Vargas Lleras, el presidente que no fue
Luego de batallar casi que, de manera silenciosa con una dura enfermedad, falleció el pasado viernes Germán Vargas Lleras. Uno de los dirigentes más influyentes y ejecutivos que ha tenido la política colombiana contemporánea.
Su trayectoria pública fue extensa y consistente. Concejal, Senador durante varios periodos, Ministro del Interior, Ministro de Vivienda, y Vicepresidente de la República, Vargas Lleras construyó una carrera basada en el amplio conocimiento de la ley y de la gestión pública, la eficiencia administrativa, y la capacidad de concretar obras. Sin duda un perfil técnico y pragmático que le permitió consolidarse como una figura de peso dentro del Estado colombiano.
Durante el gobierno de Juan Manuel Santos, Vargas Lleras lideró importantes programas de vivienda gratuita que transformaron la vida de más de 200 mil familias vulnerables, y aceleró importantes proyectos viales y de conectividad para el país. Quizás uno de sus mayores legados estuvo precisamente en el sector vivienda e infraestructura en donde dejó la percepción de ser un funcionario exigente, metódico y obsesionado con los resultados.
Sin embargo, y aunque pareciera algo de menor importancia, la cercanía emocional, la conexión popular y esa narrativa capaz de enamorar al electorado que normalmente logra despertar el fervor de las masas, le fue ausente a Vargas Lleras, y lo alejó de su sueño de gobernar Colombia, pues esa percepción se alimentó de varias polémicas como el episodio del “coscorrón” a uno de sus escoltas, sus respuestas temperamentales con alguno de los periodistas, entre otros episodios ampliamente difundidos por los medios que contribuyeron a consolidar una imagen de arribista y de dureza excesiva. A eso se sumaron las críticas históricas hacia la clase política tradicional y hacia las estructuras partidistas que respaldaron su carrera, particularmente alrededor de su partido Cambio Radical. Aunque muchas de esas controversias nunca derivaron en condenas personales en su contra, sí afectaron su relación con gran parte de la opinión pública.
Aun así, reducir la carrera de Germán Vargas Lleras únicamente a las polémicas sería injusto. Vargas Lleras, más allá de ser nieto de un expresidente, representó una generación de políticos formados en la disciplina institucional y en el conocimiento profundo del Estado. Justamente por ello caminó de la mano de Luis Carlos Galán en los inicios de su carrera política.
Su vida pública deja una enseñanza importante, y es que en la política no basta con saber gobernar; sino también es necesario conectar emocionalmente con la ciudadanía. A Vargas Lleras le sobró capacidad técnica, pero le faltó cercanía humana para alcanzar la Presidencia.
Hoy cuando el país lo despide con palabras generosas, incluso de parte de varios de sus contradictores y de personajes como el presidente Petro, con quien tuvo profundas diferencias, es preciso mencionar que la historia política colombiana deberá recordarlo como un estadista influyente, preparado y determinante, que le hará mucha falta al país, pues con el pasar de los años, pareciera que lo que menos importa para acceder a los cargos públicos es justamente la preparación, el conocimiento de lo público y la capacidad para ejecutar, esa misma que caracterizaba a Germán Vargas Lleras, quien paradójicamente se salvó de la muerte en múltiples oportunidades a manos de los violentos, a quienes enfrentó en todos los espacios de los que hizo parte. Paz en su tumba y mi solidaridad con su familia y sus copartidarios.