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La incomodidad que genera la candidatura de Guillermo Alvira en el Barretismo

Parece difícil de creer que, a pesar de que el mismo senador Óscar Barreto avaló y aprobó dicha candidatura, fuentes al interior de esa organización política han confirmado que Alvira no cuenta con el afecto de Barreto ni de ninguno de los integrantes de ese movimiento, salvo el de la gobernadora Adriana Magali Matiz, quien le ha despejado el camino al hoy precandidato para que realice su campaña.
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30 Nov 2025 - 8:43 COT por Juan Manuel Díaz Borja

Guillermo Alvira, exalcalde de San Luis (Tolima) y quien tuvo una participación discreta como secretario de Seguridad en el actual gobierno departamental, es una de las cartas del Barretismo rumbo a la Cámara de Representantes en 2026.

Parece difícil de creer que, a pesar de que el mismo senador Óscar Barreto avaló y aprobó dicha candidatura, fuentes al interior de esa organización política han confirmado que Alvira no cuenta con el afecto de Barreto ni de ninguno de los integrantes de ese movimiento, salvo el de la gobernadora Adriana Magali Matiz, quien le ha despejado el camino al hoy precandidato para que realice su campaña.

Alvira, recordado por haber sido destituido e inhabilitado por la Procuraduría cuando ejerció como alcalde de San Luis por presuntas irregularidades en la contratación del pavimento de varias calles de ese municipio, tiene hoy a su disposición un equipo de personas que le brindan apoyo logístico, técnico y político. Incluso cuenta con los servicios del asesor personal de la gobernadora Matiz, quien ejecuta y administra sus fotos y perfiles en redes sociales.

Luego de la polémica generada por las aspiraciones de José Elver Hernández, “Choco”, quien no logró tener la bendición de Barreto de cara a los cupos de Cámara por esa colectividad, el afán de la gobernadora por querer demostrar liderazgo y poderío político, poniendo un congresista de su entraña, ha generado tensiones al interior del movimiento que la acogió luego de su paso por el Partido Liberal y el Centro Democrático. Y lo que es peor: algunos interesados en que la mandataria se independice de Barreto han hecho varios intentos por fracturar la relación entre ambos, siendo el tema Alvira uno de ellos.

Sobre el candidato Alvira no hay mucho para decir. Más allá de ser el elegido de la gobernadora para intentar alcanzar la curul, no se conocen ejecutorias de trascendencia en su camino político, y es más notoria su afición por los caballos que lo que quiere proponerle al departamento. De hecho, se ha dicho que, gracias a los puentes tendidos por Matiz, Alvira ha logrado sonsacar a varios líderes que venían trabajando con Gerardo Yepes, Delcy Isaza, entre otros, generando inconformidad en barretistas de antaño, quienes consideran que el turno en la fila de candidatos pudo haber sido para cualquiera de ellos y no para alguien a quien la gente aún no logra identificar como cercano.

Lo mismo ha ocurrido con Adriana Avilés, la única mujer de la baraja de candidatos promocionados por Barreto rumbo al Congreso, quien no ha logrado generar conexión ni cercanía con las comunidades. Primero, porque hasta hace escasos meses posaba como liberal pura sangre y hoy, luego de su ingreso al Barretismo, ha cambiado su vestuario por el azul Barreto, lo cual genera falta de identidad y credibilidad en su discurso; y segundo, porque por sus discursos y actuaciones pareciera que no es precandidata a la Cámara, sino una asistente más de Santiago Barreto, ungido candidato al Senado.

A escasos meses de la elección al Congreso, no vaya a ser que el deseo de la gobernadora por imponer a su candidato termine arriesgando la votación de los demás de la lista, quienes bien o mal le han guardado fidelidad extrema al senador. Y que eso mismo, sumado a algunos discursos de Alvira —en los que ha tratado de desconocer al exgobernador Barreto como jefe natural de ese movimiento—, termine siendo el inicio del fin de los gobiernos de esa organización de cara al futuro en el Tolima.