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No creo que los ibaguereños salgan corriendo a comprar otro carro ante la imposibilidad de usar el que tienen durante el día que les aplique la medida.
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Ecos del Combeima
28 Ene 2022 - 7:57 COT por Ecos del Combeima

La reciente medida de pico y placa en Ibagué tiene un propósito superior que debemos apreciar, aceptar y apropiar que no es nada mas ni nada menos que la mitigación de emisiones de gases de efecto de invernadero. El decreto recién expedido, en su parte motiva, nos ilustra frente al enorme crecimiento que ha tenido el parque automotor en la ciudad, siendo de un 300% en los últimos 10 años. La carencia de vías que soporten la operación de cerca de 217.000 vehículos requiere una serie de medidas para garantizar la movilidad y la calidad de vida de los ibaguereños, siendo la del pico y placa la menos popular y la que no se quisiera implementar por parte de ningún gobierno.  

Nuestra realidad actual obliga al alcalde Andrés Hurtado a tomar esta impopular decisión en beneficio de todos los que habitamos esta linda ciudad. Pensarán muchos que se deberían ejecutar otro tipo de medidas y seguramente luego de tantos debates se llegó a la conclusión que requerimos un pico y placa durante todo el día que permita “desatorar” la ciudad, facilitar la movilidad, mejorar la calidad del aire y continuar desarrollando las intervenciones a la malla vial que nos favorecen a todos. 

Claramente el camino aún es largo, pues a esta ciudad le hace falta obras de infraestructura vial como la que ya está programada como el intercambiador vial de la 60 con quinta y, adicionalmente, se implementarían contraflujos como el de la carrera sexta entre calle 24 y 60 durante las horas pico, se cambiaría el sentido vial a determinades calles, continuarán prestando apoyo en puntos clave los policías de tránsito, construirán nuevas ciclo rutas, cambiarán la semaforización de la ciudad para poder cambiar los semáforos en determinadas horas que permitan estar en verde y así facilitar el tráfico y no menos importante, se construirán puentes peatonales, se desarrollarán campañas que promuevan la cultura ciudadana, aspecto relevante y necesario si queremos proyectar nuestra ciudad de mejor manera. De nada servirá que la administración ejecute todos estos maravillosos planes si como ciudadanos no nos comportarnos de forma adecuada. Respetar las señales de tránsito, no parquear en andenes y en zonas prohibidas, respetar los tiempos de descargue de mercancía, entre otras medidas.

Es aterrador ver cómo carros y motos se apoderan de calles y andenes, parquean en las esquinas, sobre las cebras, zonas azules y en general, se ve una inconciencia colectiva con el cumplimiento de las normas de tránsito. La administración tiene un enorme reto por transformar esta cultura del desorden vial, mientras desarrolla las mas de mil obras que tiene programadas hacer.  Sería deseable que esta medida de pico y placa durante todo el día en gran parte de la ciudad no tuviera vocación de permanencia, pero seguramente lo será mientras se desarrollan todas las obras que requiere la ciudad y en paralelo se mejora nuestra calidad del aire. 

Se viene un enorme proyecto, esperado por muchos años, que es el sistema de transporte público, y con él la peatonalización de la carrera tercera, el fortalecimiento de la red de parqueaderos y  la ejecución de las obras que ya están en curso. Son buenos tiempos para nuestra ciudad porque adicionalmente todas estas obras generan empleo, así que los invito a ver con buenos ojos la medida que inicia el lunes, a poner su grano de arena en materia de cultura ciudadana e inteligencia vial y a replicar las cosas buenas que pasan en nuestra ciudad. A los conductores de motos, aprovechen que la medida no los cobija y siendo un numero tan grande en la ciudad, den ejemplo de buen comportamiento vial, pues es sabido que gran numero de accidentes ocurren por imprudencia o por no respetar las normas de tránsito.
Bien por el secretario de Movilidad Juan Carlos Núñez que se “echó al hombro” el estudio y la generación de la impopular medida, que desde todo punto de vista posee un sustento basado en hechos y cifras, lo cual respalda su decisión y con seguridad traerá enormes beneficios para el medio ambiente y la movilidad de la ciudad. Pronto estaremos agradeciéndolo.

Finalmente, no creo que los ibaguereños salgan corriendo a comprar otro carro ante la imposibilidad de usar el que tienen durante el día que les aplique la medida. Esto sería probable en una ciudad sin los retos económicos que aún tenemos y adicionalmente, sería poco conveniente y hasta deficitario si una familia tomara esta decisión; lo mejor sería compartir el carro o aprovechar las ciclo rutas actuales y futuras para hacer deporte y no contaminar Ibagué.

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