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¡Coherencia por favor!

El senador conservador Miguel Ángel Barreto apoya abiertamente a alcaldes liberales con gestión ante el gobierno del presidente Duque, con la promesa de que en contraprestación votarán por él en su intención de reelección.
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18 Nov 2021 - 7:15 COT por Ecos del Combeima

Uno de los grandes retos de los seres humanos es el de ser coherente; esa armónica relación que existe en actuar conforme a lo que se piensa y lo que se dice. Bien lo establecía Mahatma Gandhi: “La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos”.

Sin embargo, esa unión es tan difícil de sostener cuando se ha vuelto común que los hechos de las personas estén  totalmente alejadas de lo que alguna vez han dicho o representado , haciendo más popular el viejo adagio: "predicar pero no aplicar", o como alguna vez lo dijo Walter Riso: “Hay gente que funciona como una escopeta de perdigones: piensa una cosa, siente otra y sus actos se dispersan sin dirección.”

En el ámbito político si que aplica esta frase, sobre todo en época electoral, cuando en el afán por conseguir votos los candidatos se vuelven tan flexibles, que sobrepasan los límites ideológicos, partidistas y hasta personales; es que desde que se inventaron eso de que la política es “dinámica”, con esas palabra justifican “volteadas”,  traiciones y “cambios de opinión”.

Un ejemplo claro es lo que sucede en nuestro departamento: El Senador conservador Miguel Ángel Barreto, apoya abiertamente a Alcaldes liberales con gestión ante el gobierno del Presidente Duque, con la promesa de que en contraprestación votarán por él en su intención de hacerse reelegir como senador. Hasta ahí, normal. No obstante, la gran mayoría de los militantes del Partido Liberal han manifestado públicamente que estarán con el candidato a la presidencia Gustavo Petro; lo que quiere decir,  que gracias a la labor del senador, el presidente Duque resultará haciéndole campaña a Gustavo Petro. ¿Ilógico no?

Entonces, es precisamente esa falta de coherencia la que genera un ambiente de incredulidad y desconfianza por parte de los ciudadanos ante todas las acciones de los políticos. Actuaciones salidas de contexto, sin la cohesión que se espera de alguien que está en el ejercicio de lo público y que representa e interpreta los intereses de sus votantes, de un partido y de la sociedad en general. Obviamente, esto no solo aplica para la política, aplica para la vida.

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Esa es la realidad de nuestra sociedad que no sale en los comerciales de televisión. La que celebra con palabras pero no protege con hechos. La que aplaude la maternidad el segundo domingo de mayo y la ignora los otros 364 días del año.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es entender el enorme valor estratégico que empieza a adquirir el turismo para el desarrollo regional.

Por todo eso resulta fundamental articular el ordenamiento territorial del departamento mediante el POD y las directrices de ocupación del suelo, permitiendo soportar transporte carretero, férreo y aeroportuario.

Hoy cuando el país lo despide con palabras generosas, incluso de parte de varios de sus contradictores y de personajes como el presidente Petro, con quien tuvo profundas diferencias, es preciso mencionar que la historia política colombiana deberá recordarlo como un estadista influyente, preparado y determinante, que le hará mucha falta al país.

Qué bonito hablar de justicia, equidad y seguridad; de estrategias de mano dura o de acuerdos de paz.

En ciudades como Ibagué, donde el movimiento económico se siente en la calle todos los días, es común escuchar que aquí la gente trabaja duro.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.