Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Cero y van dos contagios

Mientras a diario se pide mesura y buen comportamiento para detener contagios, algunos líderes políticos y sindicales, continúan aprovechando la facilidad con que se manipulan las masas, para promover aglomeraciones y así culpar al gobierno del mal comportamiento de los ciudadanos. Por: Carolina Toro.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
23 Jun 2021 - 7:58 COT por Ecos del Combeima

Para muchos será exagerado que los cuarentones viajen a vacunarse estando tan cerca la primera dosis; sin embargo, no es para nada descabellado pensar en la posibilidad de hacerlo al ver en grado de indolencia en nuestra sociedad. Nos toca navegar entre la irresponsabilidad de quienes encuentran cualquier motivo para aglomerarse, que va desde irse a marchar hasta asistir a caravanas y celebraciones, pasando por aquellos que aún piensan que el virus es un invento y que el tapabocas no es necesario. Con una economía afectada, la necesidad de salvar empleos y superar la crisis que deja la pandemia y el prolongado paro, las autoridades tienen el gran desafío de garantizar a los ciudadanos el acceso a la salud, aunque su capacidad instalada de UCI se encuentre al límite. 

Mientras a diario se pide mesura y buen comportamiento para detener contagios, algunos líderes políticos y sindicales, continúan aprovechando la facilidad con que se manipulan las masas, para promover aglomeraciones y así culpar al gobierno del mal comportamiento de los ciudadanos. Por otro lado, hay que ver la indignidad con que EPS como Sanitas, que solo tiene un punto para efectuar pruebas Covid, trata a sus usuarios pues, si usted tiene sospecha de Coronavirus, debe ir a hacer una fila de 3 cuadras para acceder a la prueba Pcr si no es una urgencia vital; pensar en que van a su casa a tomarle la prueba es una utopía, pues ellos si son buenos es para enviar encuestas por WhatsApp y hacer llamadas para llenar sus registros, pero primero puede pasar que lo mata el Coronavirus antes que vayan a su  casa a tomarle la prueba. En mi segundo contagio de Covid 19, este último ya no asintomático, tuve que batallar con esto ya que lamentablemente, la prueba que nunca me tomó la EPS Sanitas, la logré a través de mi medicina prepagada y salió positiva. 

Fueron días de aislamiento con síntomas de ahogo, mareo, pérdida de olfato, dolor intenso de cabeza y lo peor, el constante miedo a morir dejando dos hijas pequeñas y peor aún, pensar en que se pudieran contagiar. Hace más daño al cuerpo todo lo que uno se imagina y que afortunadamente no ocurre, que lo que puede hacer el mismo virus. En todo caso, luego de superarlo y manteniendo aún algunos síntomas, solo me resta agradecer a Dios su infinita misericordia al mantener mi familia sana y viva, mientras superé la enfermedad y, con valentía, aceptación  y por qué no resignación, admitir que estamos rodeados de egoísmo, indolencia, irresponsabilidad y que difícilmente vamos a caminar hacia un resultado diferente mientras las sociedades estén llenas de personas que transitan por la vida poniendo por encima sus propios intereses en detrimento de la salud y el bienestar de los demás. Las reflexiones frente a la muerte, deberían en principio ayudar a valorar lo que se tiene, pero en mi caso, me reafirmaron que no es el entorno que quiero para mis hijas. 

Esta ciudad no es la ciudad que nos merecemos, una ciudad donde haya un sentimiento colectivo de autocuidado, una preocupación auténtica porque nos reactivemos económicamente, una ciudad en donde nos demos la oportunidad de permitir que nuestros gobernantes actúen y una ciudad donde no se diga jocosamente que aquí mueren más de envidia que de Covid, pues la realidad actual, es que el Covid 19 está ganando la batalla dejando dolor, sufrimiento y ausencias irremplazables. Por ahora no nos queda otra que continuar viendo el futuro con optimismo a pesar de nuestra realidad y nuestro entorno, rogar para que la delincuencia y la falta de empatía no se apodere de nuestras ciudades, y seguir esquivando el virus mientras nos llega el turno de vacunarnos porque ya esta claro que a los ibaguereños nos quedó grande controlarnos y cuidarnos.

También te puede interesar estas columnas

Por eso, elegir bien no es un asunto menor. Es decidir quién tendrá la responsabilidad de defender al Tolima con argumentos, con liderazgo y con visión de desarrollo, en el escenario donde se toman las decisiones más importantes del país.

El crecimiento de 131 % no debe leerse como un punto de llegada, sino como una señal de oportunidad. Porque la participación del Tolima dentro del total nacional sigue siendo cercana al 0,35 % en exportaciones no minero-energéticas. Es decir, hay crecimiento, pero también hay un enorme margen de expansión.

Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender.

“Con seguridad todo y sin seguridad nada¨, frase que ha calado profundamente en todos los colombianos, al nacer de una realidad.

Colombia atraviesa un momento económico complejo, mientras el debate político se consume en polarización, la economía real intenta sostenerse sobre una base exportadora aún frágil y altamente dependiente de bienes primarios.

La decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo. 

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?