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Educar para impactar

Gratuidad en educación superior pública ha sido un anhelo de generaciones y generaciones, un sueño que cumplimos y hacemos realidad.
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18 Abr 2021 - 8:16 COT por Ecos del Combeima

La educación es la mejor herramienta que tiene cualquier sociedad, el mayor patrimonio individual que aporta al progreso de una región y que sin duda mejora la calidad de vida de los ciudadanos y de su entorno. La gratuidad educativa en nuestro departamento, representa sin duda un gran avance en la conciencia política de la región, una decisión que pone por encima los intereses colectivos de nuestra región, las luchas de quienes verdaderamente se preocupan por el desarrollo y no por utilizar estas, para agitar las vías de hecho con ánimo electorero y de deslegimitizaciòn de la institucionalidad. 

Gratuidad en educación superior publica ha sido un anhelo de generaciones y generaciones, un sueño que cumplimos y hacemos realidad, importante sobre todo, en estas épocas de crisis y dificultades de la humanidad. Un hecho sin precedentes que impacta nuestra región y el país, máxime por la calidad académica de nuestras universidades. En ese mismo propósito y por la relevancia de nuestro periodismo en el ámbito aportante desde su oficio para tener un mejor departamento hemos decidido apoyar a 140 periodistas de varios municipios para su profesionalización, logrando con esto aportar al mejoramiento de su actividad profesional y por supuesto al aporte, que ellos hagan en su contexto territorial y social. 

Este proceso que adelantamos libremente sin ningún tipo de sesgo, ni condición política, social o territorial, es la clara demostración de nuestra voluntad, de los propósitos de nuestro gobierno en materia de inversión social, para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos, en un claro sentimiento de unidad, donde primen los principios de solidaridad y equidad. Vamos a seguir adelante en nuestros propósitos de inversión social, de mejorar la competitividad de nuestro departamento, desde lo estratégico, desde las obras de infraestructura, y la formación de nuestro recurso humano. 

En nuestro departamento cada dia hay mas esperanza y fe, cada dia nos llenamos de mayor optimismo, no es fácil recorrer el camino en medio de tanta dificultad, pero estoy convencido como gobernador que, con humildad, trabajo y unidad, juntos vamos a lograr escribir paginas gloriosas, para nuestro amado Tolima.

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Ahora bien, hay una frase que los tolimenses conocemos bien y que se repite en cada emergencia, a tal punto que ya da vergüenza: "El Tolima no estaba preparado".

Afortunada o desafortunadamente, es la desgracia quien acelera la llegada de las autoridades gubernamentales con atenciones y ayudas para esta zona tan afectada por el sismo e históricamente olvidada por el Estado; convirtiendo aquella expresión esperanzadora en una frase que bien podría coincidir con lo que se propone la Patria Milagro.

Y sin embargo, es una lástima que esa unión sea tan frágil. Basta una diferencia política o una opinión distinta para que el hilo se rompa y volvamos a mirarnos como adversarios.

La atención inmediata es indispensable: alojamiento temporal, alimentación, agua potable, medicamentos, atención hospitalaria y acompañamiento psicológico. Pero simultáneamente Colombia debe comenzar a pensar en el día después.

También resulta difícil entender por qué en esta reforma no se incluyó la creación de una Secretaría de Seguridad, una dependencia que Ibagué necesita con urgencia y que ya existe en la estructura del Gobierno Departamental e, incluso, en ciudades capitales con menor población que nuestra ciudad.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.