Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El suicidio se puede prevenir

Cada año fallecen más de 1.2 millones de adolescentes por causas que, en su mayor parte, podrían evitarse. OMS.
Imagen
Crédito
Internet
4 Mar 2019 - 12:04 COT por Ecos del Combeima

¿Valentía, cobardía, salto del seguro emocional o locura? Esas son los primeros interrogantes que surgen cuando nos enteramos del suicidio de un niño o una niña, un adolescente, un adulto o adulto mayor. Lamentablemente ninguna de las anteriores, eso se llama DEPRESION, un mal silencioso que avanza a ritmo acelerado en el silgo xxi.

Ibagué en el contexto nacional, lidera las cifras  suicidios e intentos de cometerlo  con cifras alarmantes y preocupantes, que obligan a la reflexión en el seno de las familias, los plánteles educativos, las oficinas y en todos los espacios donde las personas interactúan, porque  cerca de nosotros puede estar viviendo con la agonía de la depresión, la persona que menos imaginamos, pues  esta enfermedad pone la máscara de la normalidad, a través de la simpatía y la alegría,  pero mentiras, la procesión va por dentro.

Desde épocas muy lejanas, existió la teoría del suicido como una decisión personalísima, originada en lo más recóndito del individuo y contra la que nada se oponía, pero el transcurrir de los años, los avances científicos y tecnológicos de la medicina en muchas de sus disciplinas, le están mostrando al mundo entero, que esa decisión tiene origen en una patología única y especial que genera la depresión en el individuo.

Conforme las cifras de la Organización Mundial de la Salud –OMS-, el suicidio es un grave problema de salud pública, pero se puede prevenir.  Por eso, en el plan de acción sobre salud mental 2013-2020 los Estados Miembros de la OMS y de la cual forma parte Colombia hace 60 años, se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10% para el 2020.

¿Y cómo se previene el suicido? La OMS resalta: La restricción del acceso a los medios de suicidio (plaguicidas, armas de fuego, ciertos medicamentos, lazos o cuerdas);  información responsable de los medios de comunicación; políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol; Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo; capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas y por último el  seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

En el Tolima deberán tener mayor vigilancia y restricciones de acceso los puentes de las variantes que ahora son las megaobras que enorgullecen a las ciudades, porque están siendo lugares de preferencia para los depresivos.

La crisis  de la salud y la mala atención que reciben los colombianos a través de los negocios de las EPS, no ayudan a las políticas de prevención, porque  aun teniendo profesionales en la salud capacitados e idóneos que puedan diagnosticar tempranamente la enfermedad y comenzar tratamientos asertivos, se vuelven talanqueras sus políticas empresariales y de rentabilidad, que limitan los tiempos de consulta, las órdenes de exámenes o terapias  especializados  y las fórmulas con los medicamentos indicados y efectivos para la enfermedad. Más huérfanos estamos frente a las políticas de prevención del gobierno local. Las líneas de atención al usuario, otro sofisma de distracción, porque cuando se presentan intentos de suicido, no logran conjurar situaciones y queda en evidencia que estas asesorías no funcionan a la hora de un evento real.

La OMS recomienda fomentar y aumentar la sensibilidad de la comunidad y superar el tabú, y eso se logra mostrando y demostrando en todos los ámbitos en los que se desenvuelve el individuo, que la depresión es un mal muy peligroso, y jamás subestimarlo, porque al igual que una enfermedad incurable, termina con la muerte, pero no de forma natural, sino provocada por un paciente, que ante los ojos de los demás  está rozagante y lleno de vida.

Punto final. El centro de la ciudad se ha vuelto un caos por cuenta de la contaminación visual-auditiva y ni hablar del espacio público.  ¿Quién podrá salvarnos?

También te puede interesar estas columnas

Las ventas de televisores, por su parte, podrían superar los $4 billones en el año, con 2,5 millones de unidades, un récord histórico para Colombia.

Aquí está el nudo del problema y la razón por la que nadie en el gobierno habla de esto: el cerdo barato funciona como amortiguador de la inflación.

JM podría ser hoy el hombre más entusiasta de la tierra, no solo por su papel de fórmula vicepresidencial, sino por la oportunidad de servirle a todo un país; ese mismo que ha soñado de mil maneras y al cual ha dedicado buena parte de su vida.

Lo preocupante es que el estancamiento exportador también limita el crecimiento económico. Las exportaciones no son únicamente una cifra comercial. Son una medida de productividad, innovación, sofisticación empresarial y competitividad internacional.

Además de su actividad política, la cual pareciera haberse debilitado a raíz de estas denuncias, Orozco y Martínez tienen algo en común: han optado por el silencio frente a las acusaciones.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.