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El Festival Folclórico exige creatividad e innovación: Laura Castro

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Ibagué no necesita un alcalde que aprenda a gobernar mientras gobierna. Necesita un líder que sepa hacia dónde llevarla.

Nuestra ciudad merece nuevas voces, nuevas perspectivas y ciudadanos dispuestos a dar un paso al frente.

Porque la austeridad es una obligación de quien gobierna, no un sacrificio que se le exige solo a quienes pagamos impuestos.

Me pregunto qué pasaría si cada pequeña empresa que duda de la inteligencia artificial diera sus primeros pasos con un joven curioso, un tutor dentro de la casa y una meta clara a tres meses: vender por redes, ordenar el inventario, atender mejor a los clientes.

Lo más grave no es que el contrabando exista. Lo más grave es que el Estado sabe dónde entra, sabe por dónde circula y sabe a quién le llega.

Si el conocimiento transforma, el desconocimiento deforma.

El presidente De la Espriella ha hecho un llamado de salvación y compromiso nacional. Corresponde ahora que ese mensaje encuentre respuesta en quienes tienen la capacidad de invertir, innovar, producir, generar empleo y atender nuevos mercados.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.