Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Una ‘papa caliente’ llamada Coliseo Mayor de Ibagué  

Muy oportuna la intervención del ministro, lo grave ahora es que la administración municipal parece haber perdido el interés en dicha contratación, y la misma se viene dilatando una y otra vez.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeim
27 Jul 2020 - 9:11 COT por Ecos del Combeima

Rápidamente avanzaba la licitación para contratar las obras del Coliseo Mayor, hasta que el Ministro del Deporte le pidió a la procuraduría intervenir.

Tras el escándalo que se generó por cuenta de la carta del Ministro, la intervención de la procuraduría y el despliegue de la noticia por parte de los medios de comunicación, se suspendió esa licitación. 

Muy oportuna la intervención del ministro, lo grave ahora es que la administración municipal parece haber perdido el interés en dicha contratación, y la misma se viene dilatando una y otra vez.
 
Muy mal, porque Ibagué, además de ser la capital musical de Colombia, también es una ciudad que resalta por sus deportistas de toda clase. Ligas profesionales de fútbol de ambos géneros, de taekwondo, hapkido, baloncesto, entre otros deportes, han permitido que el departamento resalte en este ámbito. En 1970, después de muchas luchas libradas por la ciudadanía y sus gobernantes, los Juegos Nacionales nos dejaron grandes escenarios: piscinas olímpicas, coliseo cubierto, velódromo y el desarrollo del Parque Deportivo, para una ciudad que en ese entonces albergaba apenas 250 mil habitantes.
 
Tristemente, y a pesar de que en 2015 se buscó repetir esa exitosa historia, la corrupción, los malos manejos, y el interés de enriquecerse a costa de los ibaguereños, nos dejaron sin esos escenarios y con muchas esperanzas destrozadas. Imagínense, si se hubiesen cumplido esos sueños, hoy en día la ciudad tendría un velódromo, un centro de alto rendimiento con piscina incluida, una cicloruta, un complejo de raquetas, estadio de atletismo, tejódromo, pista de BMX, complejo acuático con piscinas olímpicas, patinódromo, estadio de softbol, los coliseos y otros más.
 
Para ese entonces, la alcaldía comprometió miles de millones de pesos para unas megaobras: el Parque Deportivo (que contenía la mayor de las obras anteriormente mencionadas) y la Unidad Deportiva de la Calle 42 (con las piscinas olímpicas). Entre estas dos, eran más de 250.000 millones de pesos.
 
La ciudad se ha convertido en un cementerio de escenarios deportivos, contratos liquidados, deportistas perjudicados y con algunos de los responsables condenados, pero sin recuperar la plata, se vienen asignando nuevamente los recursos para concluir o reconstruir los escenarios.
 
Pero vamos al Coliseo Mayor, una de las obras más importantes, la cual, a pesar de los 45.000 millones que logramos gestionar ante el Gobierno Nacional sigue en planos y en power point.
 
La obra, planeada desde 2015, con licitaciones fallidas en 2018 y nuevamente en 2020, carga una cruz que no la ha dejado despegar. La licitación del 2018 tenía un valor de 39.000 millones para ser ejecutada en menos de un año, y esta segunda, con un valor de 45.000 millones, financiada desde el Gobierno Nacional. En marzo de 2020, ya se había girado la totalidad del dinero, y según el alcalde en mayo estaría la obra adjudicada para iniciar obras en julio, con un plazo de ejecución de 18 meses.
 
Desde ahí se empezó mal. El Presidente ya había manifestado un tiempo definido para la ejecución de esta obra financiada por su gobierno. Después, el mismo Ministro del Deporte tuvo que poner el ojo y pedir suspensión de la licitación que lanzó la Alcaldía en abril porque solo un proponente presentó oferta, y existían severos cuestionamientos a los criterios de selección y al pliego de condiciones del cierre del proceso. Ah, pero según el Comité Evaluador del IMDRI, no se cometieron errores por parte de la autoridad porque la información que suministró el oferente tenía inconsistencias. ¿No es responsabilidad de ese Comité revisar que no existan?
 
Pero bueno, ahora, con el afán de abrir una nueva licitación a ver si Ibagué logra por fin tener el Coliseo Mayor, que ni poniendo los recursos el Gobierno Nacional ha logrado ver la luz, nos encontramos con una ‘perla’ que nunca me imaginé íbamos a ver.
 
El Alcalde, en una acción sin precedentes, dijo que no iba a abrir la licitación hasta tener el “chulo” de la Contraloría. ¿De cuando acá la Contraloría co-administra? Una cosa es la función de control preventivo y concomitante, que es que la Contraloría revisa en tiempo real la ejecución de los recursos (no es como antes que se revisaban las obras cuando ya estaban liquidadas y convertidas en elefantes blancos ya pagados en su totalidad), y otra cosa el control previo o coadministración.
 
Precisamente, la reforma que aprobamos en el Congreso en 2019 para que la Contraloría hiciera control fiscal en tiempo real o control preventivo, no es un control previo, pues como dijo el mismo Contralor General de la República, “una cosa son guayos para jugadores y otra jugadores paraguayos”.
 
El control preventivo, entonces, lo que busca es evitar en determinada obra que se sigan asignando recursos para evitar detrimentos patrimoniales mucho mayores. Pero es claro, que nunca, nunca, se deben pausar plazos para que este ente de control revise licitaciones antes de que estas salgan, como está haciendo el alcalde. Sería convertir a la Contraloría en juez y parte, como si se pudieran amarrar los perros frente a futuras investigaciones.
 
Es triste ver la ciudad en ese atraso deportivo. Pero más triste ver un Alcalde con la plata en los bancos, mientras la ciudad clama por inversión. La Contraloría no es competente para dar “avales” o “vistos buenos” a licitaciones. Esta revisará en tiempo real que ocurre con la ejecución, pero mientras tanto, sin licitación ni pliegos, seguimos esperando más tiempo para ver los escenarios que tanto se merecen nuestros deportistas.

También te puede interesar estas columnas

Porque Colombia tiene esa costumbre peligrosa de olvidar la sequía cuando llueve y olvidar el aguacero cuando hay sequía. Y así llevamos décadas atrapados en el mismo ciclo, sufriendo los mismos desastres y prometiendo los mismos planes que nunca llegan a la vereda.

Ibagué no puede seguir siendo una ciudad administrada bajo la lógica de las herencias políticas. La Alcaldía no es un patrimonio personal, ni una cuota burocrática, ni un premio para quien haya acompañado a determinado dirigente durante una campaña.

La inteligencia artificial no es simplemente ChatGPT respondiendo preguntas. Estamos frente a una tecnología capaz de intervenir directamente sobre el conocimiento, durante siglos considerado esencialmente humano.

La discusión sensata, entonces, no debería ser "armas sí" o "armas no". Debería ser qué controles funcionan, quién puede acceder legalmente a un permiso, cómo se verifica su responsabilidad y, sobre todo, qué está haciendo el Estado frente al enorme mercado ilegal.

Lo que define si esa mirada se convierte en inversión concreta es si el territorio tiene emprendimientos listos para recibirla: con modelo validado, con equipo capaz de ejecutar y con la disposición de jugar bajo las reglas de quienes ponen el dinero.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.