Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Tolima
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El Tolima genera energía para el país y aun así paga uno de los kilovatios más caros de Colombia

Un analista advierte que ese sobrecosto le quita competitividad al departamento y espanta la inversión que necesita para generar empleo.
Imagen
plantilla-medidaspagina.jpg
Crédito
Ecos del Combeima
19 Jul 2026 - 6:50 COT por Esteban Barreto

La señal la dio el más reciente informe de inflación del DANE: en el último año los servicios públicos subieron con fuerza en todo el país, empujados por el fenómeno de El Niño y la falta de gas, e Ibagué figuró en el listado de ciudades donde más pesaron en el bolsillo. Pero detrás de esa alza, que fue nacional, aparece un dato de fondo que va más allá de este año: el Tolima no solo pagó más por la subida, sino que ya partía de una de las tarifas de energía más altas del país.

Imagen
plantilla-medidaspagina.jpg
Crédito
Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios

Los números lo confirman. Según la información tarifaria de la Superintendencia de Servicios Públicos, con corte a mayo de 2026, Celsia cobra en el Tolima 967 pesos por kilovatio, la tercera tarifa más alta entre las empresas de energía del país. Por encima solo están Electrohuila, en el Huila, y Electrocaquetá, en el Caquetá.

Y hay un detalle que agranda la paradoja: la lista la encabeza el Huila, otro departamento que también genera energía y tiene mucho sol. Producir energía en casa, entonces, no garantiza pagarla más barata. La pregunta de fondo es simple: ¿Por qué un territorio que genera su propia energía termina pagándola como si tuviera que traerla de lejos?

Archivo de audio

¿Qué se paga en realidad?

Para entenderlo hay que saber de qué está hecha la factura. La tarifa no la pone el operador a su antojo ni depende de tener una represa cerca: la fija una fórmula que regula una entidad nacional, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Ese valor, llamado costo unitario, suma seis cosas: generar la energía, transportarla por las redes grandes, distribuirla por el departamento, atender a los usuarios, las pérdidas y las restricciones.

Aquí está la primera clave. El componente más grande es la generación, es decir, comprar la energía. Y ese precio se define en el mercado nacional, no según las plantas que haya dentro del departamento. Por eso el Tolima puede generar mucha luz, pero eso no le baja el recibo a quien vive o produce aquí: esa energía entra a la red nacional que conecta a todo el país.

Archivo de audio

Más caro que en los departamentos vecinos y el golpe que sienten las empresas

El contraste que más golpea es con la misma empresa en otra región. Mientras el kilovatio cuesta 967 pesos en el Tolima, en el Valle del Cauca (atendido también por Celsia) cuesta 880 pesos. Casi 100 pesos de diferencia con el mismo operador.

Y al mirar de qué está hecha esa diferencia aparece un dato revelador. La generación cuesta casi lo mismo en los dos mercados. Lo que dispara el recibo tolimense es otro componente: las pérdidas de energía. En el Tolima ese rubro es de los más altos del país (supera incluso al del Huila) y explica la mayor parte de la brecha con el Valle. Dentro de esas pérdidas están las llamadas no técnicas, es decir, la energía que se roba con conexiones irregulares y que termina pagando todo el mundo en la factura.

Si se mira más lejos, el Tolima también queda arriba: en Medellín el kilovatio está en 876 pesos, en Cali en 828 y en Caldas en 807, uno de los departamentos más competitivos del país.

El golpe, eso sí, no es igual para todos. Las familias de estratos 1, 2 y 3 tienen subsidios que suavizan el recibo. El peso fuerte, dice el analista, cae sobre las empresas.

Trilladoras de café, plantas que empacan fruta para exportar, frigoríficos, fábricas, centros logísticos y hasta centros de datos necesitan energía barata para funcionar. Cuando la luz es cara, ese costo se traslada a toda la cadena y termina restándole competitividad al departamento, algo que el propio Consejo Privado de Competitividad ya reflejó. Para una empresa que estudia dónde instalarse, una energía cara es un motivo para mirar hacia otro lado.

Archivo de audio

Todo el potencial que no se ve en el recibo

Lo que hace más llamativo el panorama es todo lo que el Tolima tiene y que, por ahora, no le rebaja un peso a la factura. El departamento cuenta con la hidroeléctrica de Río Prado, con grandes parques solares en la meseta de Ibagué, el Espinal y la ribera del río Magdalena, una de las zonas con más sol del país, además de potencial en pequeñas centrales y en biomasa a partir de la cascarilla del café, el arroz y la caña.

Nada de esa riqueza aparece hoy en el recibo. No hay relación, insisten los analistas, entre lo que el Tolima es capaz de producir y lo que realmente paga por su energía.

Un debate, no un señalamiento

Para armar este análisis hablamos con Alejandro Martín Rozo Gaeth, subgerente de Planeación Estratégica y Prospectiva Regional de la RAP Eje Cafetero, quien fue el primero en pedir prudencia: esto no es un ataque a Celsia ni una culpa que recaiga directamente sobre la empresa. La tarifa la define una fórmula regulada por la CREG y las condiciones del mercado nacional, no la voluntad del operador.

Lo que propone el análisis es mirar todos los factores que empujan el costo hacia arriba. Unos son externos y golpean a todo el país, como el fenómeno de El Niño y la falta de gas que reflejó el informe del DANE. Otros son propios del sistema del departamento, y ahí las cifras dejan una pregunta clara: si buena parte del sobrecosto frente al Valle son pérdidas de energía, ¿por qué esas pérdidas son tan altas en el Tolima?

Esa es la explicación que corresponde al operador. Por eso el siguiente paso es conocer la versión de Celsia. Mientras esa respuesta llega, lo que queda es un debate abierto y necesario sobre cómo se arma el precio de la luz en un departamento que produce su propia energía.