Sec. de Infraestructura del Tolima tuvo que salir a poner la cara por trabas en pavimentación en Castilla
Luego de los bloqueos registrados en la vía que conecta el Tolima con Neiva, a la altura del corregimiento de Castilla, la Secretaría de Infraestructura y Hábitat del departamento tuvo que salir a responder por los retrasos en la pavimentación de este corredor vial.
La protesta, liderada por la comunidad y la guardia indígena, obligó a la Gobernación del Tolima a intensificar el diálogo con los habitantes de la zona, quienes reclaman el incumplimiento en el inicio de las obras entre Castilla y la institución educativa Guillermo Angulo Gómez, en jurisdicción de Coyaima.
Desde la administración departamental se confirmó que el proyecto, denominado “Mejoramiento de la vía Castilla–Puracé”, ya cuenta con contrato de obra e interventoría adjudicados por más de $3.563 millones, recursos destinados a la pavimentación de cerca de 900 metros lineales.
Sin embargo, las obras no han podido arrancar debido a dificultades técnicas. Así lo explicó la secretaria de Infraestructura y Hábitat, Sandra Liliana García, quien aseguró que los retrasos obedecen a problemas con el manejo de aguas lluvias.
“Estamos finalizando los ajustes técnicos de acuerdo a una situación que se generó con el manejo de aguas lluvias, debido a unas intervenciones de terceros ajenos al proyecto y que derivaron en la obstrucción de descoles y que no han permitido el inicio de labores en campo”, indicó la funcionaria.
Ante la presión de la comunidad, la Gobernación reiteró su disposición al diálogo y confirmó que este martes 7 de julio se realizará una visita técnica en el sector, encuentro que había sido programado desde la semana anterior.
En la reunión participarán representantes de la comunidad, directivas del CRIT y funcionarios del Gobierno departamental, con el objetivo de despejar dudas y definir una fecha concreta para el inicio de las obras.
Cabe recordar que el pasado 1 de mayo la gobernadora Adriana Magali Matiz ya había visitado la zona para escuchar las inquietudes de los habitantes y establecer compromisos con el contratista, los cuales aún no se han materializado, lo que terminó detonando las recientes jornadas de protesta.