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Ibagué - Colombia, 20 de Julio de 2017

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Políticas | 7 Mar 2017 - 7:15 am | Por: EMMANUEL ARANGO GÓMEZ

Invertir en educar y no gastar en sancionar

Invertir
Es frecuente escuchar a las personas diciendo que la Secretaría de Tránsito es corrupta, la Policía Nacional es corrupta, otros manifiestan que los políticos son corruptos, en fin, se perdió la confianza de la ciudadanía en las instituciones y se considera corrupto todo lo público.

Como prueba de ello la última encuesta realizada por GALLUP, obtuvo como resultado que los colombianos consideramos la corrupción como el mayor de los males de nuestra patria.

Según el Contralor General de la República la corrupción no es un problema de momento, sino estructural, manifestó además que los colombianos perdemos 50 billones de pesos al año por esta mala práctica, esto es más de 4,1 billones de pesos al mes, lo que nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de adoptar medidas sustanciales para que la corrupción deje de ser endémica y se convierta en inusual; ejemplos importantes a seguir está el de Hong Kong, en donde con 3 reglas de audaz intervención gubernamental (compromiso creíble, cultura de la corrupción, contexto político y económico) transformó en dos décadas la cultura de sus habitantes disminuyendo la corrupción. Para ampliar la información, sugiero el siguiente link con un artículo de consulta http://nuso.org/media/articles/downloads/2537_1.pdf

¿Colombia puede pagar la deuda externa pública enfrentando la corrupción?

La respuesta es sí y en tan solo 4 años, según el Banco de la República la deuda externa actual es de 69.907 millones de dólares, (con una TRM de $2.977) y la corrupción nos hace perder 50 billones de pesos al año, esto significa que 4 años serían suficientes para cancelar esta obligación si se toman medidas que hagan de la corrupción algo excepcional, lo que permitiría al Gobierno Nacional disminuir gradualmente el Impuesto a la Renta y el IVA a la mitad, con ello se generaría una reactivación en todos los sectores de la economía que impulsaría considerablemente al sector privado a cancelar de manera temprana sus obligaciones. 

En Colombia hoy existe un hacinamiento carcelario que es una bomba de tiempo, ya que hay en el país 116.700 internos en solo 138 penales, entonces qué hacer cuando a pesar del endurecimiento de las penas continua en aumento la corrupción, la respuesta debe ser una solución diferente a la inicialmente planteada por la humanidad, y es no solo combatir los efectos de la problemática, sino que se deben enfrentar los inicios o causas de la misma y aquí encuentro propuestas con un gran poder por lo simple en su ejecución.

Leí en días pasados algunos pensamientos interesantes como la publicación del doctor Luis Alfredo Huertas, actual presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ibagué, que coincide precisamente con el modelo adoptado exitosamente por países como Hong Kong, él reflexionó así: “¿No quiere que lo roben? Solución: No compre robado. ¿Critica que los políticos no han hecho nada en siglos, que se roban nuestros recursos? Solución: No venda su voto, lea propuestas, denuncie irregularidades, el dinero del Estado es su dinero, de sus hijos y su futuro…”

La forma de enfrentar la corrupción en Colombia es educando las nuevas generaciones, pues en ellas se encuentran los gobernantes del mañana. Se debe invertir en educar para después no gastar en sancionar, la inversión también debe ampliarse en reeducar a la población mayor, padres de familia, profesores y sociedad en general. No se debe subestimar el gran poder que tiene lo simple como dar de nuevo catedra de valores, enseñar por ejemplo que los corruptos no son la Policía, políticos o funcionarios públicos, sino nosotros como sociedad, un niño que crece pensando que la trampa está bien y es ser listo, mañana cuando sea abogado seguirá actuando así, o si decide ser policía o político continuará actuando tal como aprendió, entonces no podemos seguir afirmando que la Policía, el abogado, el político son corruptos porque el problema evidentemente es la conducta aprendida por el hombre que tan solo ayer fue niño y no supimos cuidar.

El problema real de la corrupción no está en las instituciones, sino en la falta de una política pública seria que permita desde los hogares y colegios, forjar las bases de los niños por lo menos durante sus primeros 15 años de vida; ellos, que serán nuestros sucesores en el tiempo, los gobernantes, médicos, abogados y policías del futuro, serán personas activas y con poder de decisión en nuestra sociedad, por ellos y nosotros, debemos procurar la mejor educación ética y de valores, sin la cual seguiremos en franca decadencia por el descuido a lo verdaderamente importante. 

Finalmente, debemos dejar de ver la corrupción como algo ajeno y que practican otros, debemos exigir al Gobierno Nacional y local políticas claras que hagan de nuestros niños personas conscientes, que comprendan claramente que actuar mal en lo cotidiano nos afecta a todos como sociedad, que la suma de las conductas individuales hace que todo funcione o en su defecto fracase; es importante invertir en educación con valores democráticos y principios sociales que afirmen en nosotros, la esperanza de ver a Colombia en por lo menos 10 años con una corrupción inusual, que permita el ahorro de dinero para que se traduzca en inversiones reales en educación, salud y seguridad en beneficio de todos.

EMMANUEL ARANGO GÓMEZ

Abogado

Candidato a Magister en Derecho

Ex candidato Alcaldía de Ibagué

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