William Rosas oficializa su respaldo a Iván Cepeda y defiende un modelo de desarrollo sostenible
Colombia atraviesa un momento decisivo de su historia. No solo está en juego una elección presidencial; está en juego la visión de país que queremos construir para las próximas generaciones.
Durante décadas, muchos colombianos crecimos enfrentando enormes dificultades: estudiando con créditos o matrículas fiadas, buscando empleo sin oportunidades reales, luchando por acceder a una vivienda digna, soportando barreras en salud y viendo cómo la riqueza del país se concentraba en pocas manos permeada en ocasiones por el nacirtarafico y la corrupcion. Por eso resulta legítimo preguntarse por qué algunos sectores terminan respaldando proyectos políticos que parecen representar principalmente a las élites económicas y a quienes históricamente han tenido mayores privilegios.
Expreso mi profunda preocupación frente a las posturas defendidas por Abelardo de la Espriella en temas relacionados con el fracking, la expansión extractiva y modelos de desarrollo que, en mi criterio, ponen en riesgo ecosistemas estratégicos como páramos, nevados, fuentes hídricas y la inmensa biodiversidad que distingue a Colombia. La defensa de la naturaleza no es una postura ideológica: es una necesidad para garantizar la vida, el agua y el futuro de millones de colombianos.
Frente a ese panorama, respaldo la candidatura presidencial de Iván Cepeda, quien ha construido una trayectoria pública ligada a la defensa de los derechos humanos, las víctimas del conflicto, la vida y la paz como pilares fundamentales para el desarrollo nacional. Cepeda es actualmente candidato presidencial del Pacto Histórico y ha centrado buena parte de su propuesta en la paz, la justicia social, la protección ambiental y la ampliación de oportunidades para las mayorías.
Pero defender la vida y la paz no significa estar en contra del desarrollo económico. Por el contrario, Colombia necesita fortalecer su aparato productivo, respaldar a las empresas que generan empleo, impulsar la industria nacional, promover la innovación, apoyar el emprendimiento y crear condiciones para que la inversión produzca bienestar colectivo. El crecimiento económico debe ir de la mano con la dignificación laboral, el fortalecimiento empresarial y la reducción de las desigualdades.
El país no necesita escoger entre economía o justicia social, entre empresa o derechos, entre producción o sostenibilidad ambiental. Colombia puede avanzar hacia un modelo donde la industria, el comercio, el campo, la tecnología y el emprendimiento crezcan, pero respetando la vida, el agua, los territorios y la dignidad humana.
Por eso creo en una Colombia que construya paz con oportunidades, que fortalezca sus empresas sin abandonar a los trabajadores, que impulse la producción nacional sin destruir la naturaleza y que entienda que el verdadero progreso no se mide únicamente en indicadores económicos, sino en la calidad de vida de su gente.
Hoy respaldo a Iván Cepeda porque representa la defensa de la vida, la paz, los derechos humanos y la construcción de un país donde el crecimiento económico también beneficie a quienes históricamente han sido excluidos. Una Colombia productiva, sostenible, democrática y con oportunidades para todos.
William Rosas
Alianza Verde
Tolima- Ibagué