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La inteligencia artificial está reconfigurando el poder y plantea riesgos para la democracia, advierte el congresista Alejandro Toro

El congresista Alejandro Toro participa hoy y mañana en Moscú en la Conferencia sobre Monitoreo y Evaluación Experta de Procesos Electorales, donde se discutirán los retos actuales de la democracia.
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Alejanxdro Toro, representante a la Cámara
Crédito
Archivo
13 Abr 2026 - 17:01 COT por Alfonso Aya Roa

La inteligencia artificial está avanzando a una velocidad que supera la capacidad de los Estados para regularla, y ese desfase empieza a tener implicaciones directas en la forma en que funcionan las democracias. 

Hoy, buena parte de las decisiones que moldean la opinión pública pasan por sistemas que definen qué contenidos se priorizan, cómo circula la información y qué ven, o dejan de ver, los ciudadanos, dijo.

Este cambio no responde a un diseño institucional ni a reglas claras, sino a una evolución tecnológica que ha ido trasladando capacidades de decisión hacia sistemas que no siempre son claros en cómo operan y que están concentrados en pocos actores globales. 

En ese escenario, la falta de marcos normativos específicos y la limitada capacidad de supervisión de los Estados abren la puerta a nuevas formas de influencia que no pasan por mecanismos democráticos tradicionales.

“La discusión no es si la inteligencia artificial va a impactar la democracia, eso ya está pasando. El reto es entender cómo está operando ese poder y establecer reglas claras, porque hoy tenemos sistemas que evolucionan en cuestión de días mientras las respuestas institucionales toman años, y ese desfase es el que está dejando vacíos en la forma en que se regula”, señaló Toro.

Esta premisa es uno de los ejes que desarrolla el congresista en su libro ‘El fin del control humano’, donde advierte que la inteligencia artificial no solo está cambiando la forma en que circula la información, sino también quién tiene la capacidad de influir en ella. 

En un año electoral, esto se traduce en riesgos concretos: que los ciudadanos no reciban la misma información, que no sea claro por qué ven ciertos contenidos y no otros, y que existan diferencias en el acceso a la información que pueden afectar la construcción de la opinión pública y el desarrollo del debate democrático.

A estos riesgos se suman otros que el libro pone sobre la mesa, como la concentración de estas tecnologías en un reducido número de plataformas y la limitada capacidad de los Estados para supervisar sistemas que avanzan más rápido que cualquier marco regulatorio, lo que reduce los márgenes de control institucional en momentos donde la transparencia y la confianza son clave.

“El reto no es frenar la inteligencia artificial, es establecer reglas claras sobre cómo se usa en espacios donde se toman decisiones públicas. Necesitamos mecanismos de transparencia, trazabilidad en la información y responsabilidades definidas para que la tecnología no termine operando por fuera de los marcos democráticos”, añadió Toro.

Frente a este panorama, el congresista plantea avanzar en la construcción de reglas claras frente al uso de estas tecnologías, fortalecer la capacidad de los Estados para supervisar su desarrollo y garantizar que siempre exista responsabilidad humana en las decisiones que puedan afectar a los ciudadanos. 

La participación de Toro se dará en un escenario internacional en el que se analizarán los retos actuales de los procesos democráticos, en línea con las reflexiones que plantea sobre el impacto de la inteligencia artificial en la forma en que se informa, se decide y se construye la opinión pública.