Fuga de votos sacude al Centro Democrático en Tolima y apunta a posible jugada política de Osorio
Un llamativo comportamiento electoral en el Tolima encendió las alertas al interior del Centro Democrático tras evidenciarse una fuga de votos al Senado en varios municipios clave, especialmente en aquellos donde el representante Carlos Edward Osorio tiene incidencia política.
Aunque en el consolidado departamental las cifras entre Cámara y Senado parecen similares, el análisis detallado por municipios revela un fenómeno distinto: miles de votos que respaldaron la lista a la Cámara no se reflejaron en la votación al Senado del mismo partido.
Aunque en el consolidado departamental las cifras lucen parejas —94.855 votos a Cámara frente a 93.610 al Senado—, el comportamiento por municipios revela diferencias importantes que no pasan desapercibidas.
En Ibagué, por ejemplo, el Centro Democrático obtuvo 48.889 votos a Cámara, pero solo 46.289 al Senado, lo que representa una fuga de casi 2.600 votos.
En El Espinal la diferencia es aún más marcada: 10.736 votos a Cámara frente a 6.540 al Senado, es decir, 4.196 votos que no se reflejaron en esa corporación.
El mismo patrón se repite en otros municipios. En Líbano, la lista a Cámara alcanzó 2.082 votos, mientras que al Senado obtuvo 1.588, con una diferencia de 494 votos. En Mariquita, la colectividad pasó de 3.109 votos a Cámara a 2.465 al Senado, perdiendo 644 sufragios.
En Prado, la situación también es evidente: 832 votos a Cámara frente a 508 al Senado, una fuga de 324 votos. En Rovira se registraron 151 votos menos y en Saldaña la diferencia fue de 620 votos, al pasar de 1.415 en Cámara a 795 en Senado.
Lo llamativo es que, en varios de estos mismos municipios, el senador conservador Miguel Barreto registró un crecimiento significativo.
En Líbano, por ejemplo, pasó de poco más de 400 votos en elecciones anteriores a cerca de 1.009. En Prado alcanzó 1.268 votos, superando ampliamente la votación del Centro Democrático al Senado en ese municipio.
En Ibagué, Barreto también mostró un repunte: pasó de cerca de 11.000 votos en la elección anterior a 14.598, es decir, un crecimiento de alrededor de 3.500 sufragios, mientras el Centro Democrático perdió cerca de 2.600 en la misma corporación.
Este comportamiento ha alimentado la versión de que en zonas donde Osorio tiene incidencia se habría dado una especie de “doble juego”: respaldo a la lista del Centro Democrático a la Cámara, pero sin el mismo impulso para el Senado, lo que habría favorecido indirectamente al candidato conservador.
El contexto político refuerza esa lectura. La llegada de Juan Caicedo a la lista al Senado —un espacio que habría estado en el radar de Osorio— y las alianzas locales con sectores cercanos a José Elver Hernández, aliado político de Barreto, configuran un escenario de reacomodos y acuerdos que se habrían reflejado en las urnas.
Sin pronunciamientos oficiales, las cifras dejan abierta una pregunta de fondo: ¿fue una simple coincidencia electoral o una estrategia política que terminó debilitando al Centro Democrático en el Senado mientras fortalecía a otras fuerzas?