Recomendaciones para que las personas con discapacidad visual ejerzan su derecho al voto con autonomía
A pocos días de las elecciones legislativas que se realizarán en Colombia, el próximo 8 de marzo, el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos, CRAC, dio a conocer una serie de recomendaciones dirigidas a personas con discapacidad visual con el fin de facilitar un ejercicio del voto autónomo, informado y en igualdad de condiciones durante la jornada electoral.
Esta guía surge en un contexto en el que aún persisten retos que van más allá de lo operativo. La entidad afirma que algunos de los desafíos que enfrentan las personas con discapacidad visual durante los procesos electorales no se limitan a barreras físicas o logísticas, sino que también responden a narrativas culturales que persisten y que tienden a minimizar su autonomía. Supuestos como que todas las personas requieren acompañamiento, que la discapacidad visual equivale únicamente a ceguera total o que limita la comprensión del debate político continúan influyendo en prácticas que, aunque muchas veces bienintencionadas, terminan afectando el ejercicio libre y secreto del voto.
Uno de los imaginarios más extendidos es asumir que toda persona con discapacidad visual debe votar acompañada, desconociendo que esta condición no es homogénea y que puede incluir distintos niveles de baja visión o situaciones que permiten ejercer el voto de manera independiente mediante herramientas como plantillas guía en sistema Braille, ayudas ópticas u otros apoyos. Desde un enfoque de derechos, el principio es claro: el acompañamiento es un recurso disponible cuando la persona lo solicita, no una obligación impuesta por terceros.
El CRAC también señala que reducir la discapacidad visual exclusivamente a la ceguera total limita las respuestas institucionales y desconoce necesidades diversas relacionadas con iluminación, contraste o formatos accesibles. “Cuando asumimos que una persona con discapacidad visual necesita que alguien decida por ella, no sólo desconocemos su autonomía, sino que debilitamos principios fundamentales de la democracia. El voto es personal, indelegable y secreto, y garantizar su ejercicio en igualdad de condiciones implica transformar no solo la infraestructura, sino también la manera en que entendemos la participación política”, afirmó Gladys Lopera, directora del CRAC.
De esta manera, con base en su experiencia de acompañamiento a personas con ceguera y baja visión en distintos procesos de inclusión social, el CRAC señala que el ejercicio autónomo del voto comienza antes del día de elecciones y comparte una serie de recomendaciones prácticas para fortalecer la participación ciudadana:
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Informarse previamente sobre el lugar y mesa de votación
Consultar con anticipación el puesto y número de mesa asignada permite organizar desplazamientos, estimar tiempos de llegada y anticipar posibles apoyos logísticos. Saber cómo llegar, cuánto tiempo tomaría el recorrido y qué condiciones puede encontrar la persona votante reduce la incertidumbre durante la jornada electoral. Cuando la información es accesible, la preparación se convierte en una herramienta concreta de autonomía.
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Conocer los mecanismos de accesibilidad y los derechos disponibles
Antes de la jornada electoral es importante informarse sobre las opciones existentes, como la posibilidad de solicitar plantilla guía en sistema Braille cuando esté prevista, ingresar con un acompañante elegido libremente o utilizar ayudas ópticas personales en casos de baja visión. El conocimiento de estos derechos no es accesorio: constituye una forma de empoderamiento que permite decidir cómo ejercer el voto de acuerdo con las propias necesidades.
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Recordar que el acompañamiento es un apoyo, no una sustitución de la decisión
El acompañamiento puede facilitar la experiencia electoral cuando así se requiera, pero la decisión política corresponde exclusivamente a la persona votante. Familiares o personas cercanas pueden apoyar en la logística del día o brindar asistencia física si se solicita, evitando actitudes sobreprotectoras que sustituyan la voluntad individual. La participación democrática es un ejercicio personal de ciudadanía y el apoyo fortalece cuando respeta la independencia.
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Expresar con claridad el tipo de apoyo requerido durante la jornada
Si surge alguna dificultad, comunicar directamente a jurados o delegados el mecanismo que se desea utilizar suele ser el primer paso para resolver la situación. Solicitar orientación verbal, explicación del entorno físico o asistencia puntual permite que el apoyo responda realmente a las necesidades del votante y evita intervenciones innecesarias que puedan afectar la autonomía o el secreto del voto.
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Documentar y reportar barreras para contribuir a mejorar futuros procesos
Cuando existan obstáculos significativos relacionados con accesibilidad, registrar lo ocurrido —anotando lugar, fecha y circunstancias— permite activar posteriormente canales institucionales de mejora. Reportar estas situaciones no solo ayuda a resolver casos individuales, sino que contribuye a fortalecer procesos electorales más incluyentes en el futuro.
“La discapacidad visual afecta la forma de acceder a la información, no la capacidad de decidir. Una democracia sólida se construye cuando todas las personas pueden participar sin depender de la improvisación o del desconocimiento”, agregó Lopera.
En el marco de estas recomendaciones, el CRAC extendió además una invitación a autoridades electorales, partidos políticos y actores institucionales para continuar fortaleciendo la accesibilidad en todas las etapas del proceso electoral, especialmente en la disponibilidad de información política en formatos accesibles y en la capacitación sobre trato adecuado durante la jornada.
Garantizar procesos electorales accesibles, concluye la entidad, no constituye una medida adicional, sino una condición esencial para una democracia legítima e incluyente.