El partido que también se juega en los negocios
Colombia venció a Ghana, está en octavos de final del Mundial y el martes juega contra Suiza en Vancouver. Pero mientras millones de colombianos celebraban el gol de Jhon Arias en Kansas City, algo más estaba ocurriendo en paralelo, de manera silenciosa y muy concreta: los negocios que se prepararon para este momento estaban convirtiendo esa emoción colectiva en ingresos reales.
No es una metáfora. Es lo que pasa cuando un país entra en modo Mundial. Los restaurantes se llenan, los bares amanecen con reservas agotadas, los domicilios se disparan, el comercio vende más de lo que vendería en una semana ordinaria. Según proyecciones del sector gastronómico, cada partido de la Selección puede representar cerca de 60.000 millones de pesos adicionales en consumo de alimentos, bebidas y entretenimiento, una cifra que crece a medida que el equipo avanza en el torneo. Y Colombia, con tres victorias y un empate en cuatro partidos, está avanzando con autoridad.
Pero hay algo más que vale la pena mirar, y que va mucho más allá del fútbol. Ibagué está viviendo uno de sus mejores momentos turísticos en años. Según Cotelco, la ciudad es la segunda capital del país con mayor crecimiento proyectado en ocupación hotelera para junio y julio de 2026, con 2,2 puntos porcentuales adicionales frente al mismo período del año anterior. El Tolima, por su parte, cerró 2025 con un crecimiento del 57% en ocupación hotelera, alcanzando el 62,2%. Y la Terminal de Transporte de Bogotá proyecta más de 1,8 millones de viajeros en esta temporada vacacional, con Ibagué entre los destinos más demandados. Son cifras que no mienten y que dibujan una oportunidad real para cualquier empresario, comerciante o emprendedor de esta ciudad.
El Mundial llega en el mejor momento posible para Ibagué. Cinco puentes festivos concentrados en junio y julio, vacaciones de mitad de año, visitantes llegando desde Bogotá y otras ciudades, y encima de eso una Selección que cada partido paraliza al país entero y activa el consumo local como pocos eventos logran hacerlo. Es una combinación que no se repite todos los años.
Y sin embargo, no todos los negocios están sacando partido de eso.
Porque la diferencia entre el negocio que aprovecha este momento y el que simplemente lo observa no suele ser el tamaño ni el capital. Suele ser la preparación. El bar que reforzó su equipo antes de que empezara el torneo, el restaurante que diseñó un menú especial para los días de partido, el emprendedor que ajustó su comunicación digital para conectar con la emoción de la temporada, el hotel que tiene sus habitaciones ocupadas porque construyó relaciones con agencias de viaje hace meses. Todos tomaron decisiones antes de que empezara el ruido. Y ahora están cosechando.
Los mercados se mueven por datos, sí. Pero también se mueven por emociones. Y entender eso, saber leer cuándo la emoción colectiva activa el consumo y cómo posicionar el negocio en ese momento, es una habilidad que vale tanto como cualquier herramienta financiera. Las ciudades que más crecen no son las que esperan a que lleguen las oportunidades, sino las que aprenden a anticiparlas.
Ibagué tiene el turismo creciendo, tiene visitantes llegando, tiene una selección que el martes vuelve a paralizar al país. La pregunta no es si hay oportunidad. La pregunta es si cada negocio de esta ciudad ya decidió cómo va a jugar su propio partido.
Porque los noventa minutos terminan. Pero la temporada sigue.