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IBAGUÉ - COLOMBIA, 23.Enero.2020
  |   10.Enero.2020   |   Por:  
Alejandra Guerrero

¿Qué hace Cortolima?

Crédito: 
Javier Pérez / Ecos del Combeima
Tomar las medidas personales para disminuir los gases de efecto invernadero no es fácil, es un intercambio entre el confort que nos da nuestra modernidad y la responsabilidad ambiental. Por: Alejandra Guerrero Fajardo

Los incendios en Australia han sido devastadores, todos hemos visto con angustia las imágenes de personas y animales huyendo a la par. Sin embargo, es frustrante la indiferencia que mostramos hacia nuestros bosques, ríos, montañas, biodiversidad animal y en general toda nuestra flora y fauna. El calentamiento global nos afecta a todos y debemos empezar a tener conciencia acerca de lo mucho que tenemos y que sin ningún cuidado puede desaparecer.

Los glaciares se están derritiendo, el nivel del mar aumenta, las selvas se están secando y la fauna y la flora lucha para seguir este ritmo. El calentamiento global nos afecta a todos, las temperaturas en general se vuelven más extremas. ¡En este momento la temperatura en Ibagué es 30 grados centígrados! Eso es 9 grados centígrados por encima del promedio, este año fue uno de los más calurosos que se tiene registro. Los incendios también están sucediendo acá, pero la falta de información y periodismo responsable hace que los eventos que pasan en nuestra ciudad y departamento pasen desapercibidos pero los efectos igual los vivimos.

Existen movimientos globales exigiéndoles a los líderes políticos occidentales mayor compromiso. Sin embargo, es claro que todos podemos aportar, no solo por sentido de supervivencia sino también porque nosotros como sociedad somos los que consumimos y por ende podemos incentivar una demanda responsable. Subir una historia a Instagram, aunque puede generar awareness no disminuye la emisión de gases invernaderos, ni tampoco hace que haya menos plástico y contaminación en las fuentes hídricas.

Tomar las medidas personales para disminuir los gases de efecto invernadero no es fácil, es un intercambio entre el confort que nos da nuestra modernidad y la responsabilidad ambiental. Si además de esto le sumamos que nuestra entidad para proteger el ambiente “CORTOLIMA” está llena de burocracia, falta de estrategias y falta del saber qué hacer. Los esfuerzos van en diferentes direcciones sin generar cambios que nos ayuden a proteger el ambiente.

La noticia de esta semana es que Cortolima iba a iniciar un programa para incentivar proyectos verdes. En el cual el primero es plantar árboles, especialmente en el parque centenario. Varios de mis amigos ambientalistas debatirían la eficiencia de esta medida y si realmente es algo que sea catalogado como una proyecto verde o parte de las funciones de esta entidad. Pero yo les voy a aceptar que es un proyecto verde. Perfecto, ¿pero van a plantar un mayor número de árboles que los que autorizaron tumbar en la avenida Guabinal con 39 para la construcción de un nuevo conjunto residencial? ¿Cuándo nos van a dar explicaciones acerca de este “arboricidio” y atentado hacia nuestra ciudad? ¿Cómo la empresa a la cual se le dio el permiso va a reponer este daño a nuestras futuras generaciones?

Ustedes lectores concordaran conmigo en que una parte de este proyecto verde debe ir encaminada a la protección de nuestro bosque andino del que somos afortunados de tener como paisaje. Mi esposo y yo amamos ir a caminar, montar cicla y con total certeza les puedo decir que el potencial de Ibagué es el ecoturismo. Pero es preocupante como las comunidades los talan y queman para cultivar, he visto incendios provocados en Toche, la reserva de la palma de cera, ante la indiferencia de todas las autoridades. Sin ir muy lejos, miremos los cerros que nos rodean verán los huecos, antes eran difíciles de ver, hoy son parte del paisaje. También notaríamos la erosión. Todavía está por ver cuál es la propuesta de Cortolima, que le tiene que dar la oportunidad de una vida digna a nuestros conciudadanos y mantener nuestros bosques.

No tener estrategias publicas claras ha resultado en una población con todas las buenas intenciones, pero sin saber cómo ayudar. Cosas tan sencillas como incentivar el uso de bicicleta es tachada de absurda en la ciudadanía por falta de conocimiento en sus beneficios y por el alto nivel de inseguridad que hay. Tal vez un proyecto verde interesante sería un medio de transporte masivo y eficiente. Pero en un país donde no tenemos trenes y la gente no es capaz de separar las basuras, formular un proyecto verde que no sea plantar árboles por una entidad pública está fuera de cuestión. Hay esperanza, o les recuerdo de comunidades que sacaron proyectos de minería aprobados por CORTOLIMA, porque valoran más su futuro que unas regalías que se quedan en manos de muy pocos. El cambio empieza en nosotros exigiendo.