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IBAGUÉ - COLOMBIA, 12.Diciembre.2019
Belvedere
Salud
  |   02.Diciembre.2019   |   Por:  
Carolina Toro

Mejor Compasivos que Empáticos

Crédito: 
Javier Pérez / Ecos del Combeima
Si continúan los bloqueos, sumado al cierre de dos importantes vías por arreglos como lo son la Ambalá y la Guabinal, el caos reinará en esta ciudad y tendremos un cierre de año con más carencia que abundancia. Por: Carolina Toro.

Una madre en uso de su hora de lactancia sale de su trabajo ubicado en el centro de la ciudad y tarda 3 horas para llegar a su casa, que en situaciones normales serían 30 minutos, su bebé no pudo ser lactado a tiempo y en consecuencia, aguantó hambre. Así como ella, otras tantas llegaron tarde a recoger sus hijos a los jardines o colegios, tuvieron que gestionar que los cuidaran con el riesgo de que algo les ocurriese, algunas tuvieron que dejar solos a sus hijos ante la imposibilidad de llegar a tiempo; también se conocieron casos de vigilantes que tuvieron que doblarse en turno y aguantar en muchos casos hambre por no haber podido recibir su relevo y no tener dinero para enfrentar la contingencia; también tenemos a los taxistas, que se quedaron sin poder trabajar y de todas maneras debieron pagar su cuota; los que trabajan de forma ambulante, víctimas de los gota a gota, que al no tener clientes tuvieron que enfrentarse a la forma intimidatoria de cobro de estos delincuentes; todo esto y muchos casos más se han vivido en Ibagué durante las pasadas jornadas de protesta. Esto se genera por falta de empatía? Otra palabra muy de moda en esta ciudad y en Colombia entera, un término muy común en el mundo empresarial y es muy utilizado en materia de servicio al cliente por ejemplo, pues tener empatía significa conectarme con las emociones del otro y en materia de servicio, es vital para generar buenas experiencias; pero, en este contexto político y social, es válido hablar de empatía? En mi criterio no, pues precisamente la empatía supone la conexión emocional con el otro de manera individual y esta sesgada y se limita generalmente a nuestro grupo. Es mucho más acertado hablar de compasión. Ser empático no necesariamente implica actuar con moral o ética. Y aunque muchos piensen que la falta de empatía es lo que genera sufrimiento en el mundo, existen pruebas científicas en donde se demuestra que la empatía es individualista y se manifiesta ante la identificación del individuo, por ejemplo, en una campaña para ayudar a un niño que haya tenido una calamidad, está probado que la identificación del niño hace que se generen más ayudas que si habláramos de una campaña para favorecer 10 niños sin identificarlos ni con nombre ni con foto. Esto porque nos podemos conectar más fácil con la emoción (sufrimiento del otro). El prestigioso psicólogo Paul Bloom afirma que en el ámbito político, se podría decir que  el problema tampoco es de falta de empatía, “sino de que la izquierda empatiza más con unos y la derecha con otros. Por ejemplo, los liberales USA están en contra de las armas y empatizan con las víctimas de la violencia por armas. Los conservadores empatizan con las víctimas desarmadas de un crimen que se quedaron indefensas frente a la crueldad de otros. Por lo tanto, si aumentáramos la empatía en el mundo no creas que tus oponentes ideológicos pensarían como tú”.  Se dice que la empatía es ponerse en los zapatos del otro, lo cual no es necesariamente cierto, pues puedo entender su emoción, respetarla y con base en esta responder de forma tal que mi interlocutor se sienta bien tratado. Difícilmente se puede sentir empatía sobre hechos futuros con personas indeterminadas, en cambio, en palabras del profesor de Yale, Paul Bloom,  se puede sentir compasión por las personas sin necesidad de sentir su emoción, como en el caso de pensar en el futuro, en personas que ni han nacido  y el calentamiento global.  La empatía, según él, no es una buena guía a la hora de tomar decisiones morales.

Gracias a las marchas hoy  las mujeres tenemos la capacidad de votar, y muchos avances en materia de derechos humanos se han obtenido generando progreso y calidad de vida; sin embargo, con respecto a esta paro, preocupa que la insatisfacción del pueblo producto de largos años de corrupción en la historia de Colombia, tiene inmerso un discurso que promueve el odio tanto de quienes incentivan el paro, como de quienes lo invalidan, frente a esta realidad, conviene tener en cuenta las palabras de Adama Dieng, asesor de la ONU, en un video que está circulando en diferentes medios,  afirma que los discursos de odio preceden  a los crímenes de odio; se aprovecha la euforia colectiva de los diferentes bandos para justificar actos violatorios de los derechos humanos agudizando aún más la crisis. En este video se dice que las palabras matan y  aquí en Colombia sí que lo sabemos. Estamos en un momento muy valioso de nuestra historia para generar cambios que se traduzcan en bienestar y seguridad para todos, un gobierno con la apertura para escuchar a los diferentes sectores y proponer acuerdos para lograr dichos cambios, pero en paralelo, estamos viendo líderes que aprovechan la necesidad de cambio para incitar odios y así se produzcan actos vandálicos y el desconocimiento de otros derechos con argumentos orientados a generar emociones como rabia, indignación, odio y así generar caos y violencia. Es tan peligroso que, al no pertenecer al mismo grupo que protesta, les queda imposible sentir empatía, y por esto consideran válido vulnerar otros derechos como el del trabajo, movilidad, seguridad, salud, entre otros. Si sintieran compasión, aunque no se conectaran con la emoción de los que no marchan, habrían visto que ejercer su derecho a la protesta no excluye la posibilidad de los otros ejerzan otros derechos como los mencionados. He podido leer y escuchar que no importa que dañen los bienes de uso público, que no importa destruir y saquear establecimientos de comercio, porque todo es necesario para generar los cambios que el pueblo demanda, así como tampoco  importa paralizar la ciudad y en consecuencia el comercio. Los daños los justifican expresando que son un valor irrisorio frente a lo que se han robado los corruptos en escándalos como el de Odebrech, Reficar, Interbolsa, entre otros. Es cierto que el índice de impunidad en nuestro país es alto y que la existencia de un nutrido ordenamiento jurídico no ha sido suficiente para lograr equidad y justicia; esto significa que la problemática no se arregla con leyes ni cambios en la Constitución Política. El cambio inicia cuando nosotros empecemos a cambiar siendo personas con un alto grado de ética, dejando de votar por los corruptos con absoluta indolencia porque persigo mi propio beneficio a través de un contrato o puesto público, cuando deje de comprar o vender productos de contrabando, cuando sea respetuoso de la autoridad, cuando no promulgue discursos de odio, cuando me eduque,  cuando en lugar de gastar horas en redes sociales las invierta en lectura y estudio, cuando empecemos a obrar coherentemente con nuestro principios ejecutando todo aquello que consideramos correcto y ético.  A mí me cuesta creer que una persona pueda cobrar un porcentaje por otorgar un contrato o un empleo y tristemente esto es común en nuestra sociedad, es por esto que algunas instituciones no gozan de respeto por el pueblo y nos acostumbramos a vivir así, a ser parte de esto y luego tenemos que marchar para exigir cambios al ver que no hay garantía de nuestros derechos. Se reeligen gobernantes corruptos, se venden votos, y se sigue el círculo vicioso. Pasar a tener un círculo virtuoso implica verdaderos cambios sobre todo en las consecuencias, que se cumpla con lo pactado, con lo dispuesto en la ley, que los organismos de control sean eficientes y logren detener la corrupción, que se logre la credibilidad en las instituciones y que se tenga una verdadera equidad y justicia social. No permitamos que nuestra situación actual sea caldo de cultivo para los líderes que promueven odio, pues esto solo sirve para satisfacer sus egos e intereses personales y electorales. Aprendamos de los otros, en donde se ha evidenciado el inicio de guerras como la de Siria, genocidios como el de Ruanda, el holocausto,  casos en donde siempre hubo un discurso de odio que los precedió. Acudamos a las vías legales y confiemos en que este gobierno logrará cumplir con lo que se ha comprometido y lo que prometió para ser elegido. Los diálogos iniciaron y seguro tendrán muy buen resultado para todos, recordemos que nuestros males no son producto de la gestión del Gobierno Duque, recordemos que somos los responsables de nuestro futuro y que tenemos la obligación de informarnos de fuentes confiables, no creer tanto en lo que dicen las redes sociales que generalmente desinforman y promueven odio, tengamos claro que si se continúa con la protesta, se debe respetar el derecho de los que no participan en ella, y esto no los hace poco o nada empáticos, paralizar el comercio no nos genera desarrollo, por el contrario, puede generar desempleo, pues de los ingresos de las empresas se pueden pagar los salarios y si no hay ventas, no se pueden generar puestos de trabajo. La protesta pacífica seguirá siempre siendo válida y necesaria, pero paralizar una ciudad como método de presión no generará nada bueno; producirá desorden, perdidas económicas, problemas de seguridad, problemas de salud y poco o nada aportará a mejorar nuestras cifras como región. Estamos en una época donde se incrementa el turismo y el consumo y esto se traduce en empleo y bienestar para los Tolimenses. Dimensionen esto por favor, hagan un análisis racional, moral y compasivo y lograremos un mundo mejor, acudiendo a la negociación y no a la violencia para lograr crecimiento, desarrollo, equidad y justicia.

Si continúan los bloqueos, sumado al cierre de dos importantes vías por arreglos como lo son la Ambalá y la Guabinal, el caos reinará en esta ciudad y tendremos un cierre de año con más carencia que abundancia. Es propicio cuestionar dichos arreglos que obedecen presuntamente a una mala planeación de la administración, pues no es lógico que se hagan ad portas de terminar su mandato y en una época en la que se debe facilitar la movilidad. No tenemos vías y 2 de las más importantes cerradas por obra. De no creer.  Nos toca agradecer que por lo menos las arregló aunque no sea oportuno.