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  |   21.Mayo.2018   |   Por:  
EL TIEMPO

Maduro, reelecto en medio de dudas e irregularidades

Nicolas Maduro Elecciones 20 Mayo 2018
Crédito: 
Miguel Gutiérrez / EFE
El líder chavista obtuvo el 67,6% de los votos, lejos del segundo, el opositor Falcón, con el 21,1%.

 

En medio del desconocimiento de los resultados por parte de su principal rival, y de dudas sobre el verdadero nivel de participación, Nicolás Maduro fue anunciado en la noche de este domingo como vencedor de las elecciones presidenciales, al conseguir el 67,6 por ciento de los votos, muy lejos del segundo, el opositor Henri Falcón, con el 21,1 y el pastor evangélico Javier Bertucci, con 10,7.

Las cifras las dio la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, quien anotó que la participación fue del 46,01 por ciento, una cifra que varios analistas pusieron en duda dada la poco habitual soledad de los centros de votación a lo largo del país este domingo, en comparación a este tipo de certámenes electorales.

“Para que tomen nota todos los que tiene que tomar nota. Es la victoria número 22 en 19 años”, dijo un exultante Maduro apenas terminó de hablar Lucena, y luego convocó a un gran diálogo nacional para “sellar la paz”.

Nunca antes, un candidato en Venezuela había ganado con tan alto porcentaje de ventaja, 46,5 por ciento, sobre su más inmediato seguidor.

Poco antes de divulgados los primeros resultados por parte del CNE, el opositor Henri Falcón, salió a desconocerlos: “No reconocemos este proceso electoral como válido, cierto, realizado. Para nosotros no hubo elecciones, hay que hacer nuevas elecciones en Venezuela”.

En su entendimiento anticipado de los resultados que se avecinaban, también culpó abiertamente al abstencionismo –el gran protagonista de la jornada– como el otro motor que precipitó su derrota.

“Mientras más abstención, más posibilidades de control de manejo absoluto de un gobierno que está acostumbrado a esto, a la trampa, a la manipulación, la coacción, a la presión a jugar con la dignidad de nosotros”, agregó.

El pastor cristiano Javier Bertucci, tercero en el conteo, también había dicho que desconocería los resultados si estos resultaban muy ajustados, antes del anuncio del CNE: “Si este resultado está muy cerrado, nosotros inmediatamente vamos a desconocer los resultados (...) Lo más valiente que haría este gobierno sería repetir estas elecciones y él (Maduro) retirarse como candidato”.

Sin embargo, tras los resultados Bertucci dijo a Maduro que "lo más valiente que puedes hacer por Venezuela, es repetir las elecciones y dejar que esta nación renazca", en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Y es que si a algo no se pareció la jornada de este domingo fue a una elección presidencial. Calles vacías y centros de votación desolados fueron la constante en la capital y así se reportó a través de las redes y la prensa regional en el resto del país, donde se hizo evidente la decisión de no participar. Sobre las cientos de imágenes de la jornada no son pocos los que dudan de la veracidad del nivel de participación anunciado por Lucena.

"Esto parece más un velorio de pueblo"

Lo dijeron las sillas vacías en el liceo Fermín Toro –el centro de votación más grande de Caracas–, que usualmente se sacan para atender a los electores cansados de hacer la fila. O las caras aburridas de los milicianos que cuidaban la entrada vacía de la Casa Cuna Petare, donde usualmente el jaleo de una votación presidencial los tiene sudorosos y ocupados.

No hubo filas que organizar, ni desmayos que atender por llevar sol en las filas, ni necesidad de apartar a ancianos y embarazadas pues las poquísimas filas que hubo no rebasaban las 20 personas.

Aún así, un Maduro recién ratificado por un CNE en entredicho anunció lo previsible. “Esta es una inmensa victoria popular”.

Pero lo cierto es que las presidenciales de este domingo no fueron la clásica fiesta electoral venezolana, ni en ánimos ni términos visibles de participación.

“Esto parece más un velorio de pueblo”, dijo una señora que aprovechó de tomarse la tensión en un centro de atención de Petare, que primero dijo que sí había votado pero luego, bajita la voz, reconoció que no.

La jornada pintaba lánguida cuando lo primero que se vio fue la imagen del presidente Nicolás Maduro votando a las seis en punto de la mañana, solitario y rompiendo el alba en el centro de votación a donde no habían llegado personas a ejercer su derecho. Nunca antes se había visto en Venezuela a un Presidente votando en semejante soledad, sin “baño de pueblo” o al menos el aplauso de algún acólito.

A partir de ese momento lo que comenzó fue la máquina del “punto tricolor” (véase nota alterna), el voto asistido y el silencio.

“Yo me anoto para seguir recibiendo los beneficios”, explica el señor Carlos González de 63 años. “Yo tengo una discapacidad y casi no puedo hacer nada. Recibo las cajas CLAP y mi medicina, por eso me anoto”, dice hablando lentamente. -¿Cree usted entonces en el dando y dando que decía el presidente Maduro? “Sí, señora, supongo que sí”.

Otros como él reconocieron en la fila del punto tricolor en la redoma de Petare que estaban pendientes de recibir el “premio” ofrecido por el mandatario para votar. “Creo que es de 1,5 millones de bolívares (menos de dos dólares al cambio paralelo), pero algunos dicen que nos van a dar hasta 10 millones, vamos a ver”, dijo una muchacha que también acababa de votar pero no quiso dar su nombre.

A pesar de que según lo dispuesto por el Consejo Nacional Electoral estos “puntos” deben ubicarse más allá de 200 metros del centro electoral, el vistazo permitió confirmar que en la mayoría de los casos se encontraban a escasos 20 metros y, algunas veces, en la acera de enfrente.

Esto fue denunciado pasado el mediodía por lo voceros de campaña de Henri Falcón y el candidato Javier Bertucci. Claudio Fermín, jefe del comando de Falcón aseguró que el Consejo Nacional Electoral y el Plan República –custodia militar de los centros y material electoral- fueron “rebasados” por las irregularidades aún cuando la existencia de los puntos rojos o tricolor no están permitidos en las leyes electorales venezolanas y fue una denuncia constante de la oposición en las elecciones regionales y municipales del año pasado.

A pesar de la resonadora ausencia de votantes aún no queda claro como los venezolanos que se oponen a Maduro convertirán este hecho en una oportunidad de cambio.

Los ‘Puntos tricolor’, centro de la polémica

La gran polémica de la jornada fue por los “puntos rojos” –que el chavismo rebautizó como “puntos tricolor”– a los que la gente debía pasar luego de sufragar para avisar a la maquinaria oficialista que había ejercido su derecho.

El proceso consistía en entregar el “carné de la patria”, que tiene un código QR el cual es escaneado, y dar los datos (nombre, cédula, teléfono y ‘misión’ de la que se beneficia), anotados en una lista que luego servirá al oficialismo para saber si su militancia cumplió o no con su “deber de defender la revolución y la democracia”, como dijo el presidente Maduro.

A pesar de que, según lo dispuesto por el Consejo Nacional Electoral (CNE), estos “puntos” deben ubicarse más allá de 200 metros del centro electoral, en la mayoría de los casos se encontraban a escasos 20 metros y, algunas veces, en la acera de enfrente.

Aunque el CNE no dio oficialmente la hora de cierre de las mesas –que usualmente es a las 4 p. m. con una previsible extensión de dos horas– el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró a las 5 p. m. que el oficialismo se encontraba en plena “operación remate”, en la que buscan a sus electores rezagados y los llevan a que sufraguen al centro más cercano.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas (Venezuela)

Tomado de: eltiempo.com